Inicio Blog Página 90

Cómo cumplir con ESG en Chile: 5 pasos legales esenciales para las empresas

Más allá de los compromisos y reportes, la implementación de estos estándares está llevando a las compañías a ordenar procesos internos, gestionar riesgos y asegurar trazabilidad, en un escenario donde la tecnología comienza a jugar un rol clave.

La adopción de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) avanza con fuerza en Chile, impulsada por nuevas exigencias regulatorias y una creciente presión por mayor transparencia. Sin embargo, el desafío ya no está solo en definir políticas o reportar indicadores, sino en cómo las empresas gestionan estos estándares en su operación diaria.

En la práctica, implementar ESG implica una serie de procesos internos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que son clave para el cumplimiento. Desde la gestión de contratos con proveedores bajo criterios de sostenibilidad, hasta el seguimiento de compromisos laborales, el cumplimiento normativo y la trazabilidad en la toma de decisiones, las organizaciones enfrentan un escenario cada vez más complejo.

Por ejemplo, en el ámbito de gobernanza —uno de los pilares del ESG— las empresas deben ser capaces de demostrar cómo se toman decisiones, cómo se gestionan riesgos y cómo se cumple con distintas normativas. Esto implica contar con información ordenada, accesible y verificable, algo que no siempre ocurre cuando los procesos están dispersos en correos, planillas o sistemas no integrados.

“Hoy el desafío ESG se juega en la operación. Las empresas necesitan saber qué está pasando en sus procesos internos, quién está a cargo de cada tarea y contar con respaldo de esa información en caso de auditorías o fiscalizaciones”, explica Juan Pablo Granda, Director Ejecutivo de LemonTech.

En este contexto, la tecnología legal comienza a tomar un rol más estratégico, especialmente en la gestión de contratos, el cumplimiento de obligaciones regulatorias y el control de flujos internos. A través de plataformas como LemonFlow, las empresas pueden centralizar sus procesos legales, automatizar flujos de trabajo y hacer seguimiento en tiempo real de cada tarea y responsable. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que permite contar con trazabilidad y evidencia concreta, aspectos clave para cumplir con estos estándares y enfrentar auditorías o fiscalizaciones.

Cómo llevar estos estándares a la práctica dentro de las empresas

En la práctica, avanzar en estos estándares requiere algo más que definiciones estratégicas: exige ordenar procesos, asignar responsabilidades y contar con visibilidad sobre lo que ocurre dentro de la organización. En ese contexto, es posible identificar algunos pasos clave:

  1. Identificar y centralizar las obligaciones: Contar con claridad sobre normativas, compromisos y políticas internas, evitando que la información esté dispersa en distintas áreas.
  2. Definir responsables y flujos de trabajo: Asignar tareas y establecer procesos claros que permitan hacer seguimiento y evitar vacíos de gestión.
  3. Estandarizar procesos críticos: Formalizar protocolos en áreas como contratos, proveedores o cumplimiento normativo, asegurando consistencia.
  4. Incorporar trazabilidad y respaldo: Registrar cada acción, decisión o aprobación para responder adecuadamente ante auditorías o fiscalizaciones.
  5. Medir y monitorear el cumplimiento: Utilizar indicadores y reportería que permitan evaluar avances, detectar riesgos y mejorar continuamente.

Un ejemplo concreto es la gestión de proveedores. Bajo criterios ESG, las empresas no solo deben evaluar aspectos económicos, sino también condiciones laborales, cumplimiento normativo y prácticas sostenibles. Sin embargo, sin herramientas adecuadas, este proceso puede volverse difícil de monitorear. La digitalización permite establecer flujos claros, validar información y dejar registro de cada decisión, facilitando tanto el control interno como la rendición de cuentas.

“Muchas organizaciones están avanzando en ESG, pero aún con procesos manuales o poco estructurados. Esto no solo dificulta el cumplimiento, sino que también aumenta el riesgo de inconsistencias. La tecnología permite ordenar estos procesos y dar visibilidad en tiempo real, agrega el Director Ejecutivo de LemonTech.

De esta manera, el cumplimiento ESG deja de ser un ejercicio declarativo para transformarse en una capacidad operativa. La diferencia ya no está solo en qué tan comprometida está una empresa, sino en qué tan preparada está para gestionar, medir y demostrar ese compromiso.

En un entorno donde la transparencia y la trazabilidad son cada vez más exigidas, contar con procesos claros y herramientas que permitan gestionarlos de forma eficiente se vuelve fundamental. Así, la tecnología no solo facilita el cumplimiento, sino que se posiciona como un habilitador clave para integrar estos estándares de manera real en la operación de las empresas.

 

El mundo rural es clave para el futuro de América Latina y el Caribe, revela nuevo reporte de CAF

El nuevo reporte de CAF señala que el futuro del crecimiento de América Latina y el Caribe dependerá en gran medida del desarrollo de sus territorios rurales, que concentran recursos estratégicos para la seguridad alimentaria, la biodiversidad y la transición energética. El informe plantea una nueva agenda de políticas para cerrar brechas históricas e impulsar la productividad, la conectividad y la diversificación económica.

CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe-, en conjunto con la Secretaría de Economía de México y el Colegio de México (Colmex), presentó hoy en la Ciudad de México el Reporte de Economía y Desarrollo (RED) Raíces del futuro: el nuevo mundo rural de América Latina y el Caribe”, una publicación que analiza las profundas transformaciones de los territorios rurales y plantea una nueva agenda de políticas para impulsar su desarrollo.

El informe sostiene que el crecimiento de la región está estrechamente vinculado al desarrollo de estos territorios, en un contexto global marcado por la creciente demanda de alimentos, la transición energética y la reconfiguración de las cadenas de valor.

En este escenario, el mundo rural de América Latina y el Caribe se consolida como un activo estratégico. Con alrededor de 120 millones de habitantes, más de 18 millones de unidades productivas agropecuarias, el 22% de la superficie boscosa mundial, el 50% de la biodiversidad conocida y cerca del 60% de los recursos globales de litio, estos territorios son fundamentales para la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y la transición energética.

“América Latina y el Caribe es una región solución para muchos de los grandes desafíos globales, y el enorme potencial de sus zonas rurales es una muestra clara de ello. Estos territorios pueden contribuir decisivamente al crecimiento, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y la cohesión social de la región. Pero para aprovechar plenamente ese potencial debemos invertir en infraestructura, servicios, tecnología, conectividad y oportunidades que mejoren la calidad de vida de millones de personas en el mundo rural”, afirmó Sergio Díaz-Granados, Presidente Ejecutivo de CAF.

Oportunidades para la diversificación de las economías

El reporte subraya que el mundo rural ha experimentado profundas transformaciones en las últimas décadas. La creciente diversificación de las actividades económicas y su mayor articulación con los centros urbanos han dado lugar a una nueva realidad productiva y social. Por ejemplo, menos de la mitad de los trabajadores rurales se desempeña actualmente en actividades agropecuarias, mientras que un número creciente de personas genera ingresos en sectores como servicios, turismo, logística, comercio, manufactura, minería y energía. Esta tendencia abre oportunidades para diversificar las economías rurales, impulsar empleos de mayor calidad y fortalecer el desarrollo territorial.

Sin embargo, este potencial convive con importantes desafíos estructurales. Las zonas rurales concentran algunos de los rezagos sociales y económicos más persistentes de la región. La pobreza extrema, la baja productividad, la informalidad laboral y las brechas en infraestructura, conectividad y acceso a servicios básicos continúan limitando las oportunidades de millones de personas.

El informe evidencia, además, brechas significativas en productividad. La productividad agropecuaria por trabajador es aproximadamente el doble en países de Europa y Asia, y hasta 12 veces mayor en Estados Unidos y Canadá, lo que refleja una baja adopción de capital, tecnología y prácticas productivas más eficientes en la región.

A esto se suman déficits importantes en acceso a servicios básicos: el 33% de la población rural no tiene cuenta bancaria ni utiliza dinero móvil; solo el 55% cuenta con acceso a agua gestionada de forma segura; apenas el 11% de los hogares dispone de saneamiento adecuado conectado a red; y únicamente el 40% de la población vive a menos de dos kilómetros de una vía pavimentada.

Frente a este panorama, CAF propone una hoja de ruta integral orientada a transformar el potencial del mundo rural en desarrollo sostenible e inclusivo. Esta agenda combina políticas productivas, sociales y de infraestructura. En el ámbito productivo, promueve la adopción tecnológica, la digitalización, la diversificación y la agregación de valor, junto con el fortalecimiento de la gobernanza de los recursos naturales. En el plano social, enfatiza la necesidad de ampliar la protección social y desarrollar capacidades para acceder a empleos de mayor calidad. En materia de servicios, subraya la urgencia de cerrar las brechas tanto en acceso como en calidad.

El reporte se puede descargar aquí: Raíces del futuro: El nuevo mundo rural de América Latina y el Caribe

Redinter: Marco regulatorio estable y alineado entre todos los actores es clave para impulsar el desarrollo energético en el Perú

En PERÚ ENERGÍA Sur se abordó sobre la situación del sector energético en la región sur del país, promoviendo experiencias para la transición energética. Redinter reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible, la seguridad energética y una visión estratégica para el país. Se destacó que el sistema de transmisión funciona bien, pero tiene cuellos de botella y cosas que mejorar, por ello es necesario cambios normativos y regulatorios.

Para impulsar el desarrollo energético del Perú, es fundamental contar con una infraestructura de transmisión robusta, un marco regulatorio estable, predecible  y  que fomente inversiones a largo plazo, así lo señaló Carlos René de Kergariou, gerente de Operaciones para Latinoamérica en Redinter, durante su participación en el panel «Proyectos renovables, transmisión e infraestructura energética hacia el 2030: acciones decisivas para aprovechar el potencial del sur» en el marco de PERÚ ENERGÍA SUR 2026, realizado en Arequipa el pasado 16 de abril.

De Kergariou comentó que la transmisión es un factor clave para integrar energía renovable, y es necesario implementar políticas y cambios normativos que aceleren la materialización de proyectos, garantizando su viabilidad y rentabilidad. «Desde nuestra experiencia, los cuellos de botella no suelen ser técnicos o financieros, ya que el capital y la tecnología están disponibles; son principalmente regulatorios y procesales. Para destrabar proyectos de transmisión en los próximos años, necesitamos cambios concretos y ejecutables”, afirmó.

Refirió que se generan iniciativas de inversión sobre proyectos que no están puestos en operación, que están paralizados, por ello hace falta cambios con una visión de largo plazo, además se necesita contar con reguladores modernos, técnicamente sólidos e independientes, que comprendan que los contratos de concesión no son de obras, sino de servicios. También se necesita un rol activo del concedente para que acompañe al concesionario los proyectos, desde que se firma el contrato hasta la finalización del mismo, siendo soporte para resolver problemas transformándolo en un gestor activo con capacidad de coordinación y responsabilidad sobre el resultado final.

El sur del Perú destaca por su gran potencial renovable, lo que lo convierte en un motor para el desarrollo nacional. Redinter apuesta por fortalecer y actualizar la infraestructura de transmisión en la región, promoviendo así el crecimiento económico, la generación de empleo y una mejor calidad de vida hacia un futuro energético sostenible. Destacó que mantienen un buen trabajo comunitario.

Carlos René de Kergariou concluyó qué para fortalecer la expansión de la transmisión y actualizar la matriz energética del Perú a una con mayor generación  renovable, es necesario una política energética de largo plazo, en la que estén alineados el gobierno central y los gobiernos regionales, con reglas claras, previsibles y debidamente respaldadas por los reguladores, el COES y las demás entidades del sistema para construir juntos un sistema eléctrico confiable que garantice energía segura, limpia y accesible para todos los peruanos.

La participación de Redinter en eventos relevantes del sector, como PERÚ ENERGÍA Sur 2026, un encuentro empresarial que busca descentralizar el análisis energético y promover la transición en la región sur del país, reafirma el compromiso de la compañía con el desarrollo sostenible, la seguridad energética y una visión estratégica de largo plazo para la interconexión en Latinoamérica.

Vertiv y MAXID establecen acuerdo de distribución

La colaboración amplía el alcance local y regional de tecnologías confiables y de alta calidad para respaldar el crecimiento de la industria.

Vertiv, proveedor global de infraestructura digital crítica, anunció una alianza de distribución con MAXID, proveedor especializado en equipos para aplicaciones de misión crítica, con el objetivo de fortalecer su red en Brasil y en Sudamérica (Perú, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia). MAXID consolidará inventario en Brasil, y próximamente en Uruguay, para optimizar los tiempos de tránsito y facilitar el acceso de los distribuidores a los productos y soluciones de Vertiv™ en la región.

El portafolio de Vertiv™ en gestión de energía, enfriamiento y soluciones integradas estará disponible para atender los requerimientos de alta densidad y procesamiento de los centros de datos modernos, desde entornos de inteligencia artificial (IA) y computación de alto rendimiento (HPC), hasta aplicaciones tradicionales de TI, edge y empresariales.

“Esta colaboración refleja las sólidas proyecciones de crecimiento de Brasil y la región sur del continente como mercado de centros de datos, y representa un paso estratégico en el enfoque de negocio de Vertiv. Al combinar nuestra tecnología con la experiencia de un proveedor regional como MAXID, ampliamos el alcance de nuestra red de distribución para productos y soluciones de alta capacidad en Perú, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia. MAXID se suma a nuestro ecosistema de hiperdistribución junto a Data Tech en NOLA y Vital Tech en LATAM”, afirmó Martha Isabel Álvarez, gerente de distribución de Vertiv Latinoamérica.

“En MAXID estamos muy entusiasmados, ya que esta colaboración fortalece nuestra propuesta de valor al ofrecer soluciones para aplicaciones de misión crítica, centros de datos y otras aplicaciones, con calidad, seguridad y alto desempeño. Esto contribuye a reducir riesgos y mejorar la confiabilidad del negocio para nuestros socios y clientes, operando completamente con productos y soluciones de Vertiv”, señaló Alexandre Sayar de MAXID.

MAXID cuenta con más de 30 años de experiencia en soluciones de almacenamiento y respaldo de energía en Sudamérica. En este acuerdo, operará como distribuidor maestro, enfocado en la gestión logística, disponibilidad de inventario y soporte técnico, alineado con los requerimientos de la infraestructura digital crítica en la región.

 

El Perú genera ideas, pero no nuevos mercados ¿cómo transformar la innovación en crecimiento económico?

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), América Latina mantiene bajos niveles de innovación empresarial, lo que impacta directamente en la generación de valor y la competitividad de sus países.

No avanzar en innovación le pasó factura al Perú en 2025: el país se ubicó en el puesto 80 del Índice Global de Innovación y descendió al 91 en resultados. Este rezago se refleja en sectores donde, pese al crecimiento de iniciativas tecnológicas y emprendimientos, aún no se consolidan nuevos mercados ni industrias con valor agregado.

Para Giulio Marchena Sekli, profesor investigador de Centrum PUCP, este escenario confirma que el problema no es la falta de ideas, sino la capacidad de gestionarlas para convertirlas en crecimiento que beneficie al Perú. “Hoy el país tiene talento y acceso a tecnología, pero eso no se está convirtiendo en soluciones que escalen ni en mejoras sostenidas de productividad”, señala.

Además, el especialista advierte que la innovación no puede quedarse en etapas iniciales, sino que requiere procesos claros para llegar al mercado.

El país enfrenta dificultades para desarrollar nuevos mercados en sectores de mayor valor agregado —como tecnología, biotecnología, servicios digitales o manufactura avanzada—, mientras mantiene una alta dependencia de actividades tradicionales como la minería, la agricultura primaria y la exportación de materias primas.

A diferencia de otras economías que han consolidado industrias basadas en conocimiento, en el Perú la innovación aún no logra traducirse en nuevos modelos de negocio ni en una oferta exportable más sofisticada.

Giulio Marchena sostiene que transformar la innovación en resultados concretos —como mayor productividad, generación de nuevos negocios y empleo de calidad— implica cambiar la forma en que se gestiona. Esto supone:

  • Articular de manera efectiva a empresas, Estado y academia; es decir, alinear objetivos y coordinar esfuerzos para que investigación, financiamiento y mercado trabajen en conjunto.
  • Fortalecer la investigación aplicada con enfoque en mercado.
  • Facilitar la adopción tecnológica en el sector productivo.
  • Generar condiciones para escalar soluciones innovadoras, facilitando acceso a financiamiento, reglas claras y entornos que permitan expandir soluciones al mercado.

El foco ya no está únicamente en cuánto se invierte, sino en cómo se gestiona esa inversión. Sin una estrategia que conecte capacidades, financiamiento y necesidades del mercado, los esfuerzos seguirán fragmentados y con bajo impacto en la economía.

Cerrar esta brecha resulta indispensable para la competitividad del país. La innovación puede convertirse en un motor de desarrollo, pero solo si logra integrarse a una visión de largo plazo que permita transformar ideas en mercados concretos y sostenibles.