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jueves, febrero 12, 2026
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Compliance documental: el nuevo eje estratégico para las empresas en un entorno regulatorio más exigente en 2026

Integrar el compliance documental en la estrategia corporativa permite reducir riesgos, ganar agilidad y fortalecer la confianza del mercado. Las decisiones en gestión documental hoy impactan directamente en la capacidad de las empresas para crecer, escalar y adaptarse, al integrar trazabilidad, control de riesgos y cumplimiento normativo en la estrategia corporativa.

La aceleración de la digitalización y el endurecimiento del entorno regulatorio han convertido al ‘compliance documental’ o cumplimiento documental (la gestión responsable y segura de la documentación) en un componente crítico dentro de la planificación estratégica de las compañías como tendencia en este 2026. Hoy, la gestión segura, trazable y auditable de la información ya no responde únicamente a una exigencia normativa, sino a la necesidad de proteger la operación, garantizar continuidad del negocio y reducir riesgos legales y reputacionales.

De acuerdo con DocPath, compañía global especializada en soluciones de software para la gestión de la información y la experiencia del cliente, muchas organizaciones aún abordan el ‘compliance documental’ desde una lógica reactiva, cuando el contexto actual exige una mirada estratégica y de largo plazo. Por ello, da a conocer cinco aspectos clave que las organizaciones deben considerar para construir un enfoque de compliance documental alineado con su estrategia de negocio.

“Las regulaciones están avanzando hacia un modelo donde no basta con digitalizar procesos; ahora se exige certeza jurídica, tecnológica y operativa. El compliance documental se está consolidando como un habilitador del negocio y no solo como una obligación regulatoria”, señala Donald Márquez, Head of Business Development de Namirial, empresa multinacional líder en soluciones de transformación digital.

Esta tendencia en 2026 se convertirá en uno de los pilares de la próxima etapa de la transformación digital en Latinoamérica, marcando la diferencia entre las organizaciones que reaccionan ante la regulación y aquellas que la integran como parte de su estrategia de crecimiento sostenible. Para que las compañías avancen hacia un enfoque de cumplimiento documental más sólido, estratégico y alineado con sus objetivos de negocio, deben considerar:

  1. Visión integral del ciclo de vida del documento: el cumplimiento no comienza ni termina con la generación del documento. Es fundamental garantizar su integridad, trazabilidad, acceso controlado y resguardo a largo plazo, especialmente en sectores regulados donde la información debe conservarse durante años.
  2. Trazabilidad y evidencia verificable: las compañías deben ser capaces de demostrar, ante auditorías o procesos legales, cuándo y cómo se generó un documento, quién intervino, cómo fue comunicado y qué evidencias respaldan cada etapa del proceso.
  3. Alineación con estándares y marcos internacionales: la adopción de estándares y mínimos reconocidos permite anticiparse a cambios regulatorios, facilita la interoperabilidad entre sistemas, mejora la confianza y reduce fricciones en operaciones regionales o multinacionales.
  4. Gestión del riesgo como eje del compliance: más allá de la ciberseguridad, el compliance documental debe contemplar riesgos asociados al fraude, la suplantación de identidad, la ingeniería social y la pérdida de validez jurídica de la información.
  5. Integración del compliance en la estrategia corporativa: las organizaciones que incorporan el cumplimiento documental desde la planificación estratégica logran mayor agilidad operativa, reducen costos asociados a reprocesos y fortalecen la confianza y experiencia de clientes, socios y reguladores.

“Esta evolución es especialmente visible en sectores como el financiero, asegurador y de servicios críticos, donde los reguladores están poniendo el foco tanto en la creación como en la conservación segura de la documentación digital. Desde DocPath creemos que las decisiones que se tomen hoy en materia de gestión documental tendrán un impacto directo en la capacidad de las empresas para competir, escalar y adaptarse a un entorno cada vez más exigente”, concluye Mauricio Saavedra Pazos, director de ventas de DocPath en Latinoamérica.

Lexus crece más del 50% impulsado por la experiencia al cliente

La marca de lujo cerró 2025 con un crecimiento de 57% frente al año anterior, el mejor desempeño desde el inicio de sus operaciones en el país.

Durante el 2025, Lexus desplegó en el Perú una estrategia integral bajo el concepto “Next Chapter”, marcando una nueva etapa para la marca con un enfoque claramente centrado en el cliente. Esta visión buscó redefinir la experiencia de lujo, acercándola desde una perspectiva más humana, coherente con el estilo de vida de sus clientes y alineada a los pilares de calidad, innovación y diseño que caracterizan a Lexus.

Esta estrategia se materializó a través de una ejecución integral en distintos frentes. Por un lado, Lexus fortaleció su portafolio de tecnologías electrificadas, que representaron el 70% de sus ventas totales, consolidándose como un pilar clave de su propuesta de valor. Modelos como NX, LBX y RX, principalmente en versiones HEV (híbrido eléctrico autorrecargable), lideraron el crecimiento anual, destacando la NX HEV, que triplicó su volumen frente al año anterior, y la LBX HEV, que se posicionó como la puerta de entrada al lujo contemporáneo de la marca, atrayendo a nuevos clientes.

Dicha evolución confirma una preferencia creciente por vehículos premium que ofrecen atributos diferenciadores como silencio y suavidad de marcha, eficiencia y un alto nivel de refinamiento alineado con un estilo de vida sofisticado.

En paralelo, la marca reforzó su presencia física y cercanía con los clientes mediante la inauguración de una nueva tienda en Miraflores y la remodelación integral del Lexus Store La Molina, espacios concebidos bajo el concepto japonés de Omotenashi, que eleva la hospitalidad y la experiencia de atención a estándares de clase mundial, poniendo al cliente en el centro de cada interacción.

Asimismo, Lexus fortaleció su vínculo con la comunidad a través de la incorporación del chef Mitsuharu “Micha” Tsumura, referente de la cocina Nikkei y fundador de Maido, como embajador de la marca, una alianza que conecta los valores de precisión, excelencia y atención al detalle con la creatividad y sensibilidad cultural.

Como parte de esta ejecución enfocada en la experiencia, durante el 2025 Lexus lanzó Lexus Connect, un dispositivo de conectividad que permite a los clientes acceder a servicios como Lexus Concierge y Asistencia Vial 24/7. Este dispositivo se ha incorporado en las unidades año modelo 2026, con el objetivo de ofrecer a los clientes, mayor tranquilidad, acompañamiento permanente y una relación a largo plazo con la marca como parte de la propuesta de valor que va más allá del vehículo.

Record anual y mejor mes histórico

Como resultado de esta estrategia, Lexus cerró el 2025 con resultados históricos en el mercado peruano, alcanzando 360 unidades vendidas, el mayor volumen anual desde el inicio de sus operaciones en el país, lo que representa un crecimiento de 57% frente al 2024.
El mes de diciembre fue especialmente significativo, con 44 unidades comercializadas, convirtiéndose en el mejor mes de ventas en la historia de Lexus Perú, reflejo de una estrategia centrada en la experiencia que ha logrado acercar el lujo y la innovación a un público cada vez más amplio.

“Los resultados del 2025 confirman que nuestra estrategia está conectando con un público que valora no solo el producto, sino la experiencia completa que ofrece Lexus. Hemos trabajado para acercar el lujo desde una mirada más cercana y coherente con el estilo de vida de nuestros clientes”, señaló David Caro, Gerente de Lexus Perú.

Con estos resultados, Lexus reafirma su compromiso con una movilidad de lujo que integra tecnología avanzada, diseño centrado en el usuario y una experiencia de marca basada en la maestría artesanal Takumi, la hospitalidad Omotenashi y la conexión intuitiva Tazuna, consolidando su posicionamiento en el mercado de lujo peruano y proyectando un crecimiento sostenido hacia el futuro.

La minería del futuro pone la mirada en el norte del país: Tecsup Trujillo sede del CONAMIN 2026

El campus de Trujillo albergará nuevamente uno de los encuentros más importantes del sector, reforzando el vínculo entre formación técnica e industria minera.

La minería peruana atraviesa una etapa de profunda transformación, impulsada por la incorporación de nuevas tecnologías, la automatización de procesos y una creciente demanda de talento técnico especializado. En este escenario, el norte del país cobra especial relevancia: Trujillo ha sido elegida como sede de la Convención Nacional de Minería – CONAMIN 2026, uno de los encuentros más importantes del sector a nivel nacional e internacional, que se realizará del 15 al 19 de junio de 2026, bajo el lema “Minería responsable, progreso para el Perú”.

El encuentro se desarrollará en el campus de Tecsup Trujillo, institución que reafirma así su rol como aliado estratégico del sector minero y referente en la formación de talento técnico especializado. En ese marco, directivos de CONAMIN realizaron una visita al campus para evaluar las condiciones, tecnológicas y logísticas que permitirán albergar este importante evento, que proyecta congregar a más de 20 mil participantes, representantes de más de 40 países y alrededor de 60 compañías mineras.

Durante la visita, se destacó la relevancia de fortalecer la articulación entre la academia y la industria, especialmente en un contexto donde la minería enfrenta nuevos desafíos tecnológicos y una creciente demanda de talento técnico calificado. La realización de CONAMIN 2026 en Tecsup permitirá visibilizar esta conexión y poner en vitrina las capacidades del país ante actores nacionales e internacionales.

“Lo primero es la simbiosis que hay entre la academia y la industria, es importantísimo. Nosotros estamos convencidos que la academia tiene que caminar muy de la mano con la industria. El tener este evento en el campus de Tecsup Trujillo es importante porque seguimos con esa unión entre ambos sectores”, señaló Juan Manuel García Calderón, Director General Nacional de Tecsup.

Desde CONAMIN, se resaltó el papel clave que cumplen los institutos técnicos en el desarrollo del país y en la sostenibilidad de la minería como motor económico. “La tecnología y los institutos técnicos, son fundamentales para poder capacitar a nuestros trabajadores, especialmente en un sector tan importante como el sector minero, pieza fundamental de la economía peruana”, afirmó Roque Benavides, presidente del CONAMIN 2026.

En esa misma línea, se subrayó que la minería actual exige nuevas competencias técnicas vinculadas a la innovación y a la transformación digital. “Las habilidades que necesitamos de la parte técnica es todo lo que significa inteligencia artificial, todo lo que significa la nueva tecnología del manejo de los equipos mineros. Últimamente hay una demanda importante de técnicos que sepan manejar y conocer todos estos nuevos sistemas que nos trae la tecnología”, concluyó Jorge Soto Yen, presidente del Colegio de Ingenieros del Perú – Capítulo de Ingeniería de Minas.

Grupo Eulen destaca el desempeño de más de 200 colaboradores

La premiación se realizó en enero en las tres sedes que la compañía tiene en el país: Lima, Trujillo y Arequipa.

En un contexto donde la gestión del talento y la permanencia de los colaboradores se han convertido en desafíos clave para las organizaciones, Grupo EULEN Perú viene consolidando el programa Destaca EULEN, una iniciativa orientada a reconocer el desempeño sobresaliente y fortalecer prácticas vinculadas al compromiso, la responsabilidad y la calidad del servicio.

La premiación se realizó en enero en las tres sedes que la compañía tiene en el país: Lima, Trujillo y Arequipa. En total, fueron reconocidos 226 colaboradores a nivel nacional, pertenecientes a diversos perfiles operativos y administrativos, entre ellos operarios de limpieza, agentes de seguridad, técnicos de mantenimiento, jardineros, anfitriones y asistentes administrativos.

“Cuando el esfuerzo cotidiano es reconocido de manera consistente, se fortalecen la confianza y el compromiso de las personas con la organización. Este tipo de prácticas contribuye a generar entornos laborales más sólidos y favorece la permanencia del talento”, señaló Verónica Sánchez, Directora de Recursos Humanos.

La iniciativa fue implementada en 2023, luego de que la empresa identificara la necesidad de dar mayor visibilidad a buenas prácticas y conductas positivas que, en organizaciones con operaciones distribuidas, no siempre resultan evidentes. Con el tiempo, también ha permitido identificar colaboradores con alto nivel de compromiso y desempeño, que hoy pueden ser considerados en procesos de formación y desarrollo interno como parte de la gestión de personas.

ProntoPaga procesa cerca de US$650 millones en pagos en Perú y proyecta duplicar su volumen en 2026

La compañía cerró 2025 con cerca de US$650 millones en volumen total de pagos en Perú y proyecta duplicar esta cifra en 2026, impulsada por el crecimiento del entretenimiento digital y los pagos instantáneos.

ProntoPaga, empresa procesadora de pagos, cerró el 2025 con un desempeño histórico en el mercado peruano, consolidándose como uno de los actores de mayor crecimiento del ecosistema de pagos digitales en la región. Tras iniciar operaciones locales en el último trimestre de 2024, la compañía alcanzó un volumen total de pagos cercano a los US$650 millones en Perú.

Perú como un eje clave del crecimiento regional

Tras el arranque de las operaciones en el segundo semestre de 2024, ProntoPaga registró en su primer año completo un crecimiento superior al 400%, impulsado principalmente por la rápida adopción de pagos digitales en Perú y la demanda por soluciones de pago inmediatas en sectores de alto volumen transaccional.

Actualmente, Perú representa el 33% del volumen transaccionado regional y el 51,6% del total de transacciones, posicionándose como el principal motor de expansión de la compañía en Latinoamérica.

“Los resultados alcanzados responden a la rápida adopción de pagos digitales en el país y a la confianza que los comercios han depositado en nuestra infraestructura tecnológica, diseñada para acompañar procesos de crecimiento acelerado”, comenta Micha Calmet, Country Manager de ProntoPaga en Perú.

Billeteras digitales impulsan el crecimiento

Uno de los principales motores del desempeño en 2025 ha sido la fuerte adopción de pagos con billeteras digitales, en particular Yape, que representó el 55% del volumen transaccionado durante el año. A ello se suma la incorporación de soluciones como Yape On-File, que permiten guardar esta billetera como método de pago en comercios digitales, facilitando compras en un solo clic y habilitando pagos recurrentes automáticos.

El crecimiento de ProntoPaga se da en un contexto de rápida transformación del sistema de pagos en el país, marcado por una mayor interoperabilidad, el avance de los pagos instantáneos y la digitalización de pymes y comercios presenciales. Este entorno ha acelerado la migración desde el efectivo hacia soluciones digitales, ampliando el acceso a servicios financieros y elevando la intensidad de uso de pagos electrónicos.

Proyecciones y foco estratégico para 2026

De cara a 2026, ProntoPaga proyecta duplicar su facturación y que Perú concentre el 60% de las ventas regionales, impulsado por el crecimiento del entretenimiento digital y la expansión de su oferta de pagos hacia sectores como salud, educación y comercio electrónico.

“En los próximos años veremos un ecosistema más maduro, con mayor interoperabilidad entre bancos, billeteras y fintechs, y con pagos cada vez más integrados a plataformas digitales. Nuestro foco está en acompañar ese proceso con soluciones confiables, seguras y adaptadas a las necesidades del mercado peruano”, concluye Calmet.

No es que tengas demasiadas reuniones, es que casi ninguna vale la pena

Por Juan Carlos Valda – jcvalda@grandesPymes.com.ar

En muchas Pymes hay una queja que se repite con una regularidad alarmante: “No doy abasto, vivo en reuniones”. Y casi siempre, detrás de esa frase, aparece una conclusión automática y peligrosa: “Tenemos que reunirnos menos”.

El problema es que esa conclusión suele ser equivocada, no porque las reuniones sean sagradas, sino porque el verdadero problema no es la cantidad de reuniones, sino el poco o nulo valor que generan para la dirección de la empresa.

En una Pyme, donde el tiempo del empresario es un recurso crítico, cada reunión debería cumplir una función muy concreta: ayudar a pensar, integrar, anticipar y decidir mejor. Cuando eso no sucede, la reunión se convierte en un ritual vacío que consume energía, genera frustración y refuerza la sensación de estar siempre ocupados, pero nunca avanzando.

La reunión como síntoma, no como causa

Cuando un empresario dice que tiene demasiadas reuniones, en realidad está diciendo otra cosa, dice que las reuniones no le devuelven claridad, foco ni decisiones. Está diciendo que entra a una sala con preguntas y sale con más ruido del que tenía antes y que, aunque no lo formule así, que la reunión no está cumpliendo su rol estratégico.

En muchas Pyme las reuniones aparecen como respuesta a la urgencia, no como parte de un diseño de gestión. Se convoca porque “hay que hablar”, porque “esto no puede esperar”, porque “si no nos sentamos no se ordena” y así, la agenda se llena de encuentros reactivos, mal preparados, sin objetivo claro y sin un hilo conductor que los vincule con la dirección del negocio.

El resultado es previsible: mucho tiempo invertido, poca integración lograda y casi ninguna decisión relevante tomada.

Reunirse no es hablar. Reunirse es integrar.

Una reunión bien diseñada no es un espacio para contar lo que cada uno hizo, ni para apagar incendios operativos, ni para repetir problemas conocidos. Una reunión valiosa es un ámbito de integración, donde distintas miradas se conectan para construir algo que no podría surgir de manera individual.

En una Pyme, esto es todavía más importante que en una gran empresa, porque la información suele estar fragmentada, las personas cumplen múltiples roles y el empresario termina siendo el único que tiene la película completa. Si la reunión no integra, entonces solo redistribuye fragmentos inconexos de información y refuerza la dependencia del dueño.

Cuando una reunión funciona como ámbito de integración, pasan cosas distintas. Aparecen relaciones causa-efecto que no estaban a la vista, se entienden impactos cruzados entre áreas, se detectan riesgos antes de que exploten, se alinean criterios y prioridades y,, sobre todo, se transforma información dispersa en decisiones posibles.

Reuniones que miran el pasado, reuniones que construyen futuro

Uno de los grandes errores en las Pymes es usar las reuniones para mirar casi exclusivamente hacia atrás. Se revisan errores, se analizan desvíos, se discuten problemas que ya ocurrieron. Todo eso es necesario, pero no puede ser el centro.

Si una reunión sólo sirve para explicar por qué algo salió mal, entonces llega tarde. La verdadera función de una reunión de dirección es anticipar, no justificar, es detectar señales débiles, no solo consecuencias visibles y preguntarse qué está cambiando, qué tensiones están creciendo y qué decisiones se están postergando.

Las reuniones que generan valor son proactivas, no defensivas. No se limitan a administrar lo que pasó, sino que construyen criterio para lo que viene y, eso exige método, foco y un nivel de conversación que va más allá del día a día operativo.

Cuando reunirse es imprescindible

En una Pyme hay temas que exigen reunión, sí o sí. No se resuelven por mail, ni por WhatsApp, ni con conversaciones de pasillo. Exigen sentarse, escuchar, contrastar miradas y decidir. Por ejemplo, cuando hay que definir prioridades estratégicas, revisar el modelo de negocio, analizar la rentabilidad real, redefinir roles, alinear expectativas o anticipar escenarios complejos, la reunión no es un gasto de tiempo, es una inversión crítica.

También lo es cuando se busca generar compromiso, no solo cumplimiento. El compromiso no se ordena, se construye y se construye en espacios donde las personas entienden el para qué, no solo el qué.

El problema aparece cuando se usa la reunión para lo que ya no necesita reunión.

Cuando seguir reuniéndose es un error

Así como hay temas que requieren reunión, hay otros que deberían dejar de ocupar ese espacio hace tiempo. Procesos que ya están definidos, decisiones que ya fueron tomadas, tareas que deberían resolverse de manera autónoma, no necesitan volver a discutirse cada semana.

En muchas Pymes las reuniones persisten por inercia, se hacen “porque siempre se hicieron”, porque alguien necesita control, porque no se confía en el sistema o porque nadie se anima a decir que ya no tienen sentido.

El efecto es devastador: se banaliza la reunión. Todo se discute, nada se decide, se pierde foco, se diluye la responsabilidad y se transmite el mensaje implícito de que, sin reunión, nada avanza. Eso no es integración, es dependencia.

Una empresa madura no es la que más se reúne, sino la que sabe muy bien para qué se reúne y para qué no.

El empresario Pyme y su relación con las reuniones

Para muchos empresarios Pyme, la reunión es una trampa silenciosa ya que, por un lado, sienten que necesitan estar en todas porque si no, las cosas no pasan y, por otro, sienten que esas mismas reuniones los alejan de pensar el negocio con perspectiva.

El resultado es una agenda llena y una cabeza saturada, pero sin espacios reales de dirección. Se gerencia mucho, se dirige poco.

Cuando las reuniones no están al servicio del empresario, sino que el empresario termina al servicio de las reuniones, algo está profundamente desalineado. La reunión debería ser una herramienta para ampliar la mirada del dueño, no para absorberlo en el detalle.

Diseñar reuniones que generen valor implica asumir una decisión incómoda pero necesaria: no todas las conversaciones merecen ser reuniones, y no todas las reuniones merecen la presencia del empresario.

Reuniones como motor de profesionalización

Paradójicamente, una Pyme se profesionaliza no cuando reduce reuniones, sino cuando las vuelve más exigentes. Cuando cada reunión tiene un propósito claro, una agenda alineada con ese propósito y una salida concreta en términos de decisiones o aprendizajes.

La reunión profesionaliza cuando deja de ser catarsis y se transforma en método. Cuando no gira alrededor de personas, sino de temas, no se centra en explicar problemas, sino en construir criterios compartidos para resolverlos.

En ese sentido, la reunión es uno de los espacios más potentes de cambio cultural. Allí se ve si la empresa piensa en silos o como sistema. Si se protege o se desafía. Si repite o aprende.

Menos reuniones inútiles, más reuniones que importan

El desafío no es llenar la agenda ni vaciarla. El desafío es elevar el estándar de las reuniones. Que cada una tenga sentido, impacto y dirección, que algunas desaparezcan porque ya cumplieron su función, y que otras se fortalezcan porque son clave para el futuro.

Cuando una PYME logra eso, ocurre algo notable: el tiempo empieza a rendir, las decisiones se ordenan y el empresario recupera espacios reales para dirigir. No porque se reúna menos, sino porque se reúne mejor.

Y entonces la pregunta deja de ser cuántas reuniones tienes, para pasar a ser mucho más incómoda y poderosa:

¿Cuántas de tus reuniones están realmente ayudando a construir la empresa que quieres?

Ahí empieza el verdadero trabajo.

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