El SENACE aprobó el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Trapiche de Buenaventura en Apurímac, un paso clave que permite seguir avanzando en uno de los proyectos de cobre más importantes del país, aunque aún requiere permisos adicionales.
El proyecto cuprífero Trapiche, impulsado por Buenaventura, recibió la aprobación de su Estudio de Impacto Ambiental detallado por parte del Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (SENACE). Con una inversión de US$3.400 millones, se proyecta como uno de los activos de cobre más relevantes de la minera en Apurímac.
Aprobación ambiental no autoriza operaciones
SENACE precisó que la certificación garantiza actividades bajo estándares de sostenibilidad, pero no permite iniciar la extracción de mineral. La normativa exige permisos adicionales, como la licencia de construcción y autorizaciones sectoriales complementarias.
Un proyecto estratégico para Buenaventura
La empresa proyecta que Trapiche se convertirá en un activo clave una vez operativo, estimado posterior a 2030. Buenaventura ya completó el EIA, la participación ciudadana y avances en ingeniería, pruebas de variabilidad y servidumbres para la línea de alta tensión.
Impulso a la minería peruana
Perú, tercer productor mundial de cobre, busca destrabar proyectos estratégicos para fortalecer su cartera minera. Trapiche consolida la apuesta de Buenaventura por el cobre y refuerza la posición del país en el mercado internacional, complementando su participación en Cerro Verde, operado por Freeport-McMoRan.






