Malecón Checa inicia recuperación urbana tras demolición de puente colapsado

La MML ejecutó una intervención conjunta para liberar un espacio público abandonado durante ocho años y reducir riesgos en la ribera del Rímac.

En una operación coordinada de alcance metropolitano, la Municipalidad Metropolitana de Lima, el Ministerio de Vivienda y la Municipalidad de San Juan de Lurigancho iniciaron la demolición y limpieza de los restos del antiguo puente Los Libertadores, ubicado en el Malecón Checa. La estructura, colapsada hace ocho años, había dejado de cumplir cualquier función urbana y se había convertido en un foco de inseguridad en la zona.

El operativo fue dispuesto por el alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, y supervisado por el gerente municipal, Alejandro Jiménez Morales, quien resaltó la articulación interinstitucional como eje central de la intervención. Según indicó, durante años no se ejecutaron acciones para retirar los escombros, lo que derivó en un deterioro progresivo del entorno urbano y social.

Gestión pública y control del riesgo

Jiménez Morales subrayó que la intervención apunta a erradicar un punto crítico de delincuencia y riesgo estructural. Señaló que la acumulación de restos del puente representaba una amenaza constante para los vecinos y para quienes transitan por la ribera del río Rímac.

Desde el enfoque técnico, el gerente de Gestión del Riesgo de Desastres, Mario Casaretto, explicó que el despliegue contempla ocho maquinarias adquiridas en la actual gestión, así como la participación de 25 operadores e ingenieros. El objetivo es liberar completamente la zona en un plazo aproximado de tres días, incluso trabajando en jornadas continuas.

Nuevo uso del espacio recuperado

Las autoridades adelantaron que el terreno liberado no quedará sin uso. Se proyecta un trabajo conjunto con la Municipalidad de San Juan de Lurigancho para convertir el espacio en infraestructura comunitaria, como una loza deportiva u otro equipamiento de uso social, con el fin de revalorizar el área y devolverla a la comunidad.

La intervención cuenta con el apoyo de Emape, personal de Seguridad Ciudadana y la Policía Nacional, lo que permite garantizar el control del área durante los trabajos. El objetivo final es eliminar cualquier vestigio de la estructura colapsada y reducir los riesgos físicos y sociales asociados al abandono de infraestructura pública.