El banco de inversión JP Morgan señala que la desaceleración inflacionaria en Argentina dependerá de reformas estructurales, el fin de controles de capital y el ajuste de precios relativos, en un contexto de presión por el alza del petróleo.
Un reciente informe del banco de inversión JP Morgan analizó la dinámica inflacionaria en Argentina y advirtió que la desaceleración sostenida de los precios dependerá tanto de factores internacionales como de decisiones clave de política económica interna. La entidad ajustó al alza su proyección inflacionaria en 0,3 puntos porcentuales ante el repunte del precio del petróleo, impulsado por tensiones geopolíticas.
El análisis se da en un contexto de acercamiento entre el sector financiero internacional y el Gobierno argentino, tras la reciente reunión entre el CEO de la entidad, Jamie Dimon, y el presidente Javier Milei en Nueva York.
Presión externa: impacto del petróleo
El informe advierte que el encarecimiento del crudo representa un riesgo relevante para la inflación en Argentina, especialmente por su condición de importador neto de energía. Según el banco, un traslado parcial de los precios internacionales y una corrección limitada de impuestos ya genera presiones inflacionarias.
En un escenario de traspaso total —que incluya tanto el alza internacional como la actualización completa de impuestos a combustibles— el impacto podría elevar la inflación en hasta 1 punto porcentual adicional.
Tres claves estructurales para la desinflación
De cara a una reducción sostenida de la inflación hacia niveles de 10% a 15% anual, JP Morgan identifica tres condiciones fundamentales:
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Eliminación de los controles de capital.
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Implementación de reformas estructurales con énfasis en recortes impositivos.
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Finalización del ajuste de precios relativos.
Según el informe, estos factores son indispensables para corregir distorsiones y permitir una convergencia inflacionaria más acelerada.
Reformas y competitividad
El banco subraya que el sistema tributario argentino continúa siendo un obstáculo para la competitividad, debido a la elevada carga impositiva sobre bienes y servicios, la cual se traslada directamente a los precios al consumidor.
Asimismo, destaca que sin la liberalización del mercado cambiario, la política monetaria enfrenta limitaciones para anclar expectativas y evitar presiones inflacionarias recurrentes.
Ajuste de precios y riesgos pendientes
El tercer eje clave es la finalización del ajuste de precios relativos, especialmente en sectores regulados como tarifas y combustibles. Según el análisis, las intervenciones estatales generan distorsiones que dificultan una reducción sostenida de la inflación.
JP Morgan advierte que mientras estas condiciones no se cumplan, la capacidad de las políticas económicas para consolidar una desinflación será limitada. Además, remarca que los riesgos externos —como la volatilidad del petróleo— podrían amplificar las presiones inflacionarias si se trasladan plenamente al mercado interno.






