La gestión profesional de inmuebles, apoyada en tecnología, control operativo y procesos claros, se ha convertido en un factor clave para proteger el valor de los activos y mejorar la experiencia de los inquilinos.
En un mercado inmobiliario cada vez más competitivo, la gestión de activos ya no puede limitarse a tareas administrativas básicas. Hoy, propietarios e inversionistas buscan aliados estratégicos capaces de proteger el valor de sus inmuebles, optimizar su operación y garantizar la satisfacción de los inquilinos.
“Una administración profesional de inmuebles exige anticiparse a fallas operativas en los servicios e infraestructura del edificio, apoyarse en tecnología y operar con procesos claros. Cuando eso ocurre, no solo se protege el valor del activo, también mejora significativamente la experiencia del inquilino”, señala Alfonso Birimisa, Gerente de Operaciones en Cushman & Wakefield Perú.
Un enfoque moderno no solo reacciona ante los problemas: los anticipa, los previene y actúa bajo estándares claros de control y servicio. ¿Qué prácticas permiten lograrlo? Estas son algunas claves que marcan la diferencia en la administración de edificios corporativos:
- Gestión preventiva en lugar de reactiva. La supervisión permanente de sistemas críticos —como grupos electrógenos, aire acondicionado, sistemas eléctricos, ascensores o sensores— permite detectar desviaciones a tiempo y reducir el riesgo de interrupciones en el servicio.
- Uso de tecnología para una gestión más eficiente. El uso de plataformas digitales para control operativo, monitoreo de incidencias y reportes en tiempo real facilita una toma de decisiones más informada, además de aportar trazabilidad, transparencia y eficiencia para propietarios e inquilinos.
- Procesos y protocolos que aseguran continuidad. Contar con procedimientos claros y estándares de atención permite responder con rapidez ante cualquier incidencia y garantizar un servicio consistente para propietarios e inquilinos.
- Enfoque en la experiencia del inquilino. La calidad de la operación impacta directamente en la percepción del usuario: servicios que funcionan bien, atención oportuna y comunicación clara fortalecen la satisfacción y la permanencia de los inquilinos.
- Protección del valor del activo en el tiempo. Un modelo técnico, estructurado y basado en control contribuye directamente a preservar el valor del inmueble, evitar deterioros prematuros y fortalecer su posicionamiento frente a otros activos del mercado.






