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miércoles, marzo 11, 2026
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Exportaciones de cereza argentina caen 38% en la temporada 2025-2026

La industria de cerezas de Argentina cerró la temporada 2025–2026 con una fuerte caída en los volúmenes exportados, afectada por condiciones climáticas adversas, mayor presencia de cereza chilena y un contexto internacional marcado por la baja de precios.

La industria de cerezas de Argentina inició el análisis de la temporada 2025–2026 con un balance marcado por la caída de la producción y los desafíos del mercado internacional. Según información recogida por Portalfruticola.com, el sector enfrenta una reducción significativa de los volúmenes exportados y una mayor presión competitiva en los principales destinos.

De acuerdo con Aníbal Caminiti, gerente general de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI), las exportaciones pasaron de 8.100 toneladas en la temporada anterior a solo 4.985 toneladas en la campaña recién finalizada.

La principal zona productora —Río Negro y Neuquén, en el norte de la Patagonia— registró la mayor caída. “Esto significa una merma de un 38% interanual”, explicó el ejecutivo.

Impacto del clima en la producción

Caminiti indicó que el descenso en la producción estuvo vinculado principalmente a factores climáticos, especialmente a la calidad de la acumulación de horas frío necesarias para el desarrollo del cultivo.

“Si bien se cumple la cantidad de horas frío que requiere el cultivo, no estamos teniendo los inviernos que habitualmente tenía el norte de la Patagonia, lo que afecta la calidad de esa acumulación”, señaló.

Esta situación genera una floración dispareja entre las distintas variedades y también diferencias en la maduración del fruto, lo que provoca un mayor porcentaje de purgue o corrimiento en las cerezas, es decir, el desprendimiento prematuro de frutos ya cuajados.

A ello se sumaron tormentas de granizo registradas tanto al inicio como al final de la temporada. En el caso de las heladas, el ejecutivo indicó que los cultivos suelen estar preparados para enfrentar este fenómeno.

Mercados de destino

Estados Unidos se mantuvo como el principal destino de la cereza argentina, concentrando el 30% de las exportaciones. Asia representó el 28% de los envíos, con China como mercado clave, mientras que la Unión Europea y el Reino Unido reunieron el 26% del volumen exportado. Un 11% se dirigió a Medio Oriente.

El 90% de la fruta fue exportada por vía aérea, una característica distintiva del negocio argentino que permite reducir tiempos de tránsito y preservar la calidad del producto.

Sin embargo, Caminiti explicó que se registró una caída en los envíos marítimos hacia China, debido a un replanteo del mercado asiático respecto a las importaciones de cereza argentina.

Mayor competencia internacional

El comportamiento de la oferta chilena también influyó en el desempeño de la temporada. La mayor presencia de cerezas de Chile en mercados como Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y el sudeste asiático generó presión sobre los precios internacionales.

Según Caminiti, en enero y febrero de 2025 el volumen de cereza chilena creció 175% respecto a la temporada anterior, mientras que en la campaña más reciente el aumento interanual fue de 149%.

La competencia también se sintió en el mercado interno argentino. Entre el 20% y el 25% del consumo local fue cubierto por cerezas chilenas, lo que presionó los precios desde noviembre.

Desafíos estructurales del sector

El ejecutivo explicó que el mercado argentino es relativamente pequeño y muy sensible a los escenarios de sobreoferta. En ese contexto, la combinación de una mala temporada local y un mayor ingreso de fruta chilena intensificó la presión sobre los productores.

A pesar de ello, señaló que los consumidores comenzaron a inclinarse nuevamente por la fruta nacional hacia enero y febrero, debido a mejores condiciones de calidad frente a parte de la oferta importada.

Estrategia de nicho y costos internos

Uno de los rasgos distintivos de la industria argentina es la integración de su cadena productiva. Muchos productores controlan desde el cultivo hasta el packing y la exportación, lo que les permite mantener estándares de calidad y mayor control del negocio.

No obstante, el sector enfrenta altos costos internos relacionados con impuestos, energía, factores laborales y otros elementos estructurales de la economía argentina.

En ese escenario, Caminiti señaló que la expansión del sector se mantiene cauta. Aunque algunas empresas internacionales han comenzado a invertir en nuevos proyectos, la superficie plantada prácticamente no ha crecido en los últimos 15 años.

“El contexto internacional muestra una baja de precios y al mismo tiempo enfrentamos altos costos internos que, en el corto plazo, no vemos que cambien”, concluyó.