El conflicto en Medio Oriente está obligando a cambiar la ruta de cargueros con materias primas para la industria del aluminio. La región concentra cerca del 9% del suministro mundial de este metal estratégico.
El conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz están comenzando a afectar la cadena global de suministro de aluminio, luego de que varios buques cargados con bauxita y alúmina —materias primas esenciales para producir este metal— cambiaran de rumbo ante la imposibilidad de ingresar al Golfo Pérsico.
Datos de rastreo marítimo muestran que varias embarcaciones que tenían como destino Emiratos Árabes Unidos (EAU) han sido desviadas hacia otros mercados, principalmente en Asia, en medio de la escalada del conflicto tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán iniciados el 28 de febrero.
Medio Oriente representa aproximadamente el 9% del suministro mundial de aluminio, por lo que cualquier interrupción en el flujo de materias primas o exportaciones desde la región podría generar efectos en el mercado global de metales industriales.
Buques con bauxita cambian de ruta
Tres cargueros que transportaban bauxita —el mineral utilizado para producir alúmina— han modificado sus rutas previstas hacia el Golfo.
Se trata de los buques Richmond, Glory Energy y Penelope Oldendorff, cuyos cargamentos combinados suman 371.000 toneladas métricas, según datos de seguimiento marítimo y registros de LSEG.
La bauxita es refinada para producir alúmina, que posteriormente se funde para obtener aluminio, un metal ampliamente utilizado en sectores industriales como transporte, construcción, envases y manufactura.
Uno de los principales importadores de bauxita en la región es Emirates Global Aluminium, que opera una refinería de alúmina en Al Taweelah, cerca del Puerto de Khalifa, en los Emiratos Árabes Unidos.
Cargueros se desvían hacia Asia
El carguero Richmond partió desde Freetown, Sierra Leona, el 24 de enero con destino al puerto de Khalifa. Sin embargo, a inicios de marzo se detuvo frente a la costa de Omán cuando el conflicto se intensificó.
El 6 de marzo la nave cambió su rumbo hacia el este en dirección a India, aunque posteriormente volvió a detenerse y su destino final aún no ha sido confirmado.
Por su parte, el Glory Energy y el Penelope Oldendorff, que zarparon desde Ghana en febrero, navegaban hacia el Golfo tras recorrer la costa de África Oriental, pero han continuado avanzando hacia el este, lo que sugiere que podrían ser redirigidos hacia puertos asiáticos.
Envíos de Australia también cambian destino
El principal analista de metales de la firma de inteligencia marítima Kpler, Ben Ayre, indicó que otro carguero, el Alisios, también modificó su ruta.
La embarcación transportaba 79.000 toneladas de bauxita desde Amrun, Australia, hacia el Golfo Pérsico, pero actualmente navega hacia el norte con destino a China. Su última posición conocida fue al este de Filipinas.
El impacto logístico también alcanza a los envíos de alúmina. Los buques Timorsun y African Sanderling, que partieron desde Australia en febrero con destino al puerto de Sitra, en Baréin, también muestran cambios en sus trayectorias.
El African Sanderling fue visto por última vez frente a Sri Lanka, mientras que el Timorsun navegaba algo más al oeste en el océano Índico.
Riesgos para la cadena global del aluminio
Las alteraciones en las rutas marítimas evidencian la vulnerabilidad de la cadena global de suministro del aluminio frente a tensiones geopolíticas en puntos estratégicos del comercio internacional.
El estrecho de Ormuz es uno de los principales corredores marítimos del mundo y una ruta clave para el transporte de materias primas hacia las fundiciones de Medio Oriente. Cualquier interrupción prolongada podría generar retrasos logísticos, encarecimiento de insumos y presión sobre los mercados internacionales de metales industriales.






