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jueves, noviembre 5, 2026
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Empleo en EE. UU.: el dato clave que podría definir el próximo movimiento de tasas de la Reserva Federal

El mercado espera la creación de 65.000 puestos de trabajo en octubre y una tasa de desempleo de 4,2%. Los resultados serán determinantes para las expectativas de tasas de interés, el dólar, los bonos del Tesoro y las bolsas internacionales, en medio de una inflación que sigue por encima del objetivo de la Fed.

El reporte de empleo de EE.UU. que se publicará este viernes será una de las principales referencias para evaluar la trayectoria de la política monetaria de la Reserva Federal, en un contexto marcado por la resiliencia de la actividad económica, una inflación que continúa por encima del objetivo y señales de estabilización del mercado laboral. El consenso de economistas anticipa la creación de aproximadamente 65.000 empleos no agrícolas durante octubre, frente a los 29.000 registrados en septiembre, mientras que la tasa de desempleo se mantendría en torno al 4,2% y los salarios promedio por hora aumentarían un 0,3% mensual. Sin embargo, las estimaciones presentan una dispersión considerable, reflejando la incertidumbre sobre el verdadero dinamismo de las contrataciones lo que aumenta la posibilidad de sorpresas capaces de modificar las expectativas de política monetaria.

El reporte llega después de que la Reserva Federal mantuviera su tasa de referencia en el rango de 3,75% a 4,00% durante su reunión de octubre, con un tono restrictivo que dejó abierta la posibilidad de retomar las alzas en diciembre. La principal preocupación del banco central continúa siendo la persistencia de las presiones inflacionarias, especialmente después de que el índice de precios del gasto en consumo personal subyacente (PCE) alcanzara una variación anual de 3,12% en septiembre.

Al mismo tiempo, la economía estadounidense mantiene un dinamismo significativo donde las ultimas cifras del PIB anotaron un crecimiento anualizado de 3,4% durante el tercer trimestre, respaldado por la fortaleza del consumo y una expansión de la inversión empresarial, especialmente aquella vinculada a inteligencia artificial e infraestructura tecnológica. Esta combinación de crecimiento sólido e inflación elevada reduce los incentivos para flexibilizar la política monetaria, incluso en presencia de una creación de empleo relativamente moderada.

Sin embargo, la desaceleración del empleo no necesariamente refleja un deterioro equivalente de la demanda laboral. La economía estadounidense atraviesa una fase caracterizada por una baja contratación y una limitada cantidad de despidos, en la que las empresas conservan sus empleados, pero muestran mayor cautela al incorporar trabajadores. El promedio mensual de creación de empleo se redujo desde aproximadamente 73.000 puestos durante el primer trimestre hasta cerca de 51.000 en el tercero.

Además, las restricciones migratorias y el menor crecimiento de la fuerza laboral han reducido el número de nuevos empleos necesarios para mantener estable la tasa de desempleo. De esta forma, registros que históricamente habrían sugerido debilidad económica podrían resultar compatibles con condiciones laborales relativamente equilibradas.

Los indicadores publicados durante esta semana refuerzan esta interpretación. El informe ADP mostró que el sector privado incorporó 86.000 trabajadores durante octubre, superando las expectativas, mientras que las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo disminuyeron hasta 189.000, reflejando una incidencia todavía reducida de despidos. En paralelo, la encuesta JOLTS reveló que las vacantes laborales aumentaron hasta aproximadamente 7,52 millones en septiembre, su nivel más elevado en cuatro meses, acompañado de una disminución de los despidos. A ello se suma que los recortes de personal anunciados por las empresas durante octubre fueron los menores para ese mes desde 2023. En conjunto, estos antecedentes sugieren que la demanda por trabajadores conserva cierta solidez, aunque todavía no existen señales concluyentes de una recuperación sostenida del ritmo de contratación.

Otro elemento fundamental será la evolución de los salarios, considerando que la Reserva Federal busca determinar hasta qué punto las presiones inflacionarias responden a factores transitorios, como los aranceles y el encarecimiento de la energía, o a una persistencia más generalizada de los precios.En este contexto, las declaraciones de Beth Hammack, presidenta de la Fed de Cleveland, quien reiteró este jueves la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva, refuerzan la importancia de comprobar que la moderación salarial sea sostenible y no simplemente una fluctuación temporal.

Para los mercados financieros, la principal implicancia del informe estará en su capacidad para modificar las expectativas de nuevas alzas de tasas, especialmente después de una semana marcada por movimientos significativos en los rendimientos de los bonos del Tesoro. Una sorpresa alcista en las nóminas, particularmente si está acompañada de una aceleración salarial o una caída del desempleo, podría reforzar la perspectiva de un nuevo incremento de tasas en diciembre, presionando al alza los rendimientos, especialmente en los tramos más cortos de la curva, sensibles a las expectativas sobre la política monetaria. Por el contrario, un resultado considerablemente inferior al consenso podría reducir las probabilidades de endurecimiento adicional y favorecer una recuperación de la renta fija. Sin embargo, la reacción también estará condicionada por la evolución de los precios del petróleo y las perspectivas fiscales tras las elecciones legislativas estadounidenses, factores que durante las últimas sesiones han contribuido a la caída de los rendimientos de largo plazo.

En renta variable, la interpretación será menos directa. Un informe sólido, acompañado de una moderación salarial, podría respaldar las expectativas de una expansión económica sostenida y favorecer los sectores más vinculados al ciclo, al confirmar que el consumo y las utilidades corporativas continúan respaldados por un mercado laboral estable. Sin embargo, una sorpresa suficientemente fuerte como para reforzar la perspectiva de tasas elevadas por más tiempo podría afectar las valorizaciones, especialmente de empresas tecnológicas y otros sectores con altas expectativas de crecimiento y con mayor sensibilidad a las tasas de descuento. En sentido contrario, un resultado débil podría seguir aliviando las presiones sobre las tasas y favorecer inicialmente a las acciones, aunque este efecto podría revertirse si los inversionistas interpretan las cifras como una señal de deterioro más profundo de la actividad. Esta distinción adquiere particular relevancia en un entorno en el que la inversión vinculada a inteligencia artificial continúa sosteniendo una parte importante del crecimiento económico, pero también ha elevado la sensibilidad del mercado a los cambios en las expectativas de tasas.

En el mercado cambiario, un informe de empleo superior a las expectativas podría favorecer al dólar mediante un aumento de los diferenciales de tasas frente a otras economías desarrolladas. Este canal también será relevante para las monedas latinoamericanas, particularmente el peso mexicano, el real brasileño y el peso chileno, cuyo desempeño podría beneficiarse de menores rendimientos estadounidenses y una mejora del apetito por riesgo. No obstante, la respuesta regional dependerá también de factores propios, incluidos los diferenciales de tasas locales y la evolución de las materias primas. Para el oro, un escenario de menores rendimientos reales y debilitamiento del dólar sería generalmente favorable, mientras que una sorpresa alcista podría ejercer presión bajista.

Más allá de la cifra principal de nóminas, los inversionistas deberán prestar especial atención a las revisiones de los meses anteriores, la evolución de las horas trabajadas y los cambios en la participación laboral. Estas variables permitirán distinguir entre una desaceleración genuina de la demanda de trabajadores y una moderación asociada a restricciones de oferta o factores estadísticos. En particular, una tasa de desempleo estable acompañada de una mayor participación podría constituir una señal más favorable que una disminución del desempleo explicada exclusivamente por la salida de trabajadores de la fuerza laboral. Asimismo, revisiones negativas significativas podrían debilitar la interpretación de un resultado aparentemente sólido, mientras que un aumento de los salarios combinado con contrataciones débiles presentaría un escenario especialmente complejo para la Fed.

De cara a los próximos meses, el escenario central continúa siendo el de una economía estadounidense que mantiene su expansión con una creación de empleo moderada, una incidencia reducida de despidos y presiones inflacionarias que descienden más lentamente de lo deseado. La fortaleza de la inversión empresarial y del consumo podría seguir respaldando la actividad, mientras que las restricciones migratorias y el menor crecimiento de la fuerza laboral limitarían el riesgo de un aumento abrupto del desempleo. Sin embargo, la persistencia de la inflación y las incertidumbres geopolíticas mantienen abierta la posibilidad de un endurecimiento monetario adicional. Por ello, más que el número de empleos creado durante octubre, la principal señal del informe será si el mercado laboral continúa estabilizándose sin generar nuevas presiones salariales, o si comienza a mostrar un estrechamiento que obligue a la Reserva Federal a prolongar su ciclo de alzas de tasas. Esa distinción será determinante para la trayectoria de los rendimientos del Tesoro, el dólar y los activos de riesgo durante las próximas sesiones.

Felipe Barragán Senior Research Strategist