La economía argentina cayó 2,9% en julio y acumula señales de debilidad en consumo, inversión y crédito, mientras las previsiones de crecimiento para 2026 se reducen frente a las expectativas iniciales.
Economía argentina enfrenta un escenario de menor crecimiento luego de que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) cayera 2,9% en julio frente a junio, en términos desestacionalizados, y 1,4% interanual. El retroceso se produjo después de una contracción de 0,6% del producto interno bruto (PIB) en el segundo trimestre y abrió la posibilidad de que el país encadene dos trimestres consecutivos de caída, configurando una recesión técnica.
Aunque se espera que el PIB cierre 2026 por encima del nivel registrado el año anterior, la pérdida de dinamismo llevó a revisar a la baja las expectativas de crecimiento. A fines de 2025, los analistas consultados por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) proyectaban una expansión de 3,5% para este año. En agosto, esa previsión había descendido a 2,1%, mientras que algunas consultoras ya estiman un crecimiento cercano al 1,5% o incluso menor.
La caída de julio refleja una debilidad que va más allá de un solo dato mensual. Analistas consultados atribuyen el freno principalmente al menor dinamismo del consumo, la inversión y el crédito, en una economía donde la evolución de los sectores continúa siendo dispar.
Economía argentina enfrenta debilidad del consumo y el crédito
El consumo privado aparece como uno de los principales factores detrás de la desaceleración. Para el economista Martín Polo, el principal motor de la actividad perdió fuerza debido a una combinación de inflación, mayor fragilidad del mercado laboral y menor dinamismo del crédito.
Los sectores más vinculados con la demanda interna reflejaron ese deterioro. Comercio, industria manufacturera y construcción estuvieron entre las actividades con peor desempeño en julio, mientras que también son algunas de las ramas con mayor incidencia en el empleo.
Los indicadores de ventas muestran un comportamiento desigual. Las ventas mayoristas aumentaron 1,3% mensual en julio y las de centros de compras avanzaron 0,5%, pero las ventas en supermercados disminuyeron 0,7%. Econviews señaló que estos indicadores todavía se encuentran por debajo de los niveles registrados al inicio de la actual administración.
El deterioro del salario real, el ajuste de tarifas, la morosidad y la debilidad del financiamiento al consumo también condicionan la recuperación. En paralelo, la intermediación financiera cayó en julio, en línea con un crédito que todavía no logra recuperar impulso.
Inversión acumula más de un año de caída
La inversión constituye otro de los principales obstáculos para la recuperación de la economía argentina. Martín Polo señaló que este componente lleva cinco trimestres consecutivos de caída, lo que afecta tanto la demanda actual como la capacidad productiva futura.
Lucas Pussetto, profesor de Economía del IAE Business School, coincidió en que la inversión acumula más de un año de retroceso y resta capacidad de expansión a la economía. A su juicio, esta debilidad se suma al menor consumo privado y al crédito insuficiente.
El impacto también se observa sobre el empleo. Polo sostuvo que varias empresas atraviesan una etapa de reducción de costos para mejorar su eficiencia, con consecuencias especialmente visibles en las actividades vinculadas al mercado interno.
La evolución sectorial muestra, además, una economía de dos velocidades. Mientras algunos rubros relacionados con exportaciones, energía, minería y agro mantienen un mejor desempeño, el comercio, la industria y otras actividades dependientes de la demanda doméstica enfrentan mayores dificultades.
La caída de julio, sin embargo, fue más generalizada. Econviews destacó que incluso algunos sectores que habían sostenido la actividad registraron retrocesos.
El agro cayó 2,8% mensual, aunque mantuvo un crecimiento interanual de 9,8%. La intermediación financiera retrocedió 4,1%, mientras que industria, construcción y comercio también mostraron bajas.
Factores transitorios explican parte del retroceso
El resultado de julio también estuvo condicionado por factores puntuales. Eco Go identificó entre ellos el aumento del precio del gas para empresas tras la reducción de subsidios, las lluvias y el impacto del Mundial sobre la construcción.
La consultora espera una recuperación en agosto, aunque considera que los factores transitorios se combinaron con una debilidad más persistente de la demanda interna.
Pussetto también plantea distinguir entre los movimientos coyunturales y las tendencias de fondo. Si bien el componente tendencia-ciclo del EMAE continuó en terreno positivo en julio, el economista advierte que el resultado mensual combinó shocks puntuales con una demanda doméstica que ya venía debilitándose.
Esta diferencia resulta relevante para determinar si la caída representa un episodio temporal o si refleja un problema más estructural de la economía argentina.
El escenario internacional también condiciona la recuperación
La desaceleración se produce además en un contexto internacional menos favorable. Para Fausto Spotorno, economista de OJF, las mayores tasas de interés, los costos financieros y un escenario global más complejo dificultan el ingreso de capitales y condicionan la inversión.
El economista también considera que Argentina volvió a alcanzar un nivel de actividad en el que históricamente aparecen restricciones para continuar creciendo. En su diagnóstico, la falta de inversión y los cambios en las condiciones de competitividad limitan la posibilidad de superar ese techo.
Los niveles de inversión, sostuvo Spotorno, han resultado inferiores a lo esperado, lo que contribuye a explicar por qué la recuperación no logra consolidarse.
Economía argentina espera señales de recuperación
Los indicadores adelantados de agosto y septiembre muestran algunas señales positivas. La demanda de electricidad aumentó 3,9% en septiembre y algunos indicadores vinculados con la recaudación también evolucionaron favorablemente.
Econviews identificó mejoras en las ventas de agosto a partir de datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y Scentia, además de avances en patentamientos de autos y motos y en las liquidaciones del agro.
La confianza del consumidor aumentó 2,4% mensual en septiembre, mientras que el salario privado formal superó en 0,2 puntos porcentuales a la inflación en el último dato disponible.
En la industria también hubo señales mixtas. La producción de automóviles, la molienda de soja y la elaboración de harina mejoraron en agosto, aunque la producción de acero disminuyó. Construcción y agro tampoco mostraron una evolución uniforme.
Estos datos podrían anticipar un rebote después del fuerte retroceso de julio, pero todavía no permiten confirmar un cambio sostenido de tendencia.
Las previsiones de crecimiento se reducen
El deterioro de la actividad ya se refleja en las proyecciones para 2026. El REM del BCRA pasó de prever un crecimiento de 3,5% en diciembre de 2025 a estimar una expansión de 2,1% en agosto de este año.
JP Morgan redujo posteriormente su previsión hasta 1,5% tras conocerse el resultado del EMAE de julio. Eco Go también recortó su estimación, mientras que Econviews advirtió que el crecimiento podría acercarse a 1% si se concreta una nueva contracción trimestral.
La diferencia entre las previsiones responde en parte al efecto arrastre que mantiene el crecimiento acumulado del año, pese a que la actividad de los últimos meses muestra una dinámica mucho más débil.
Para Lucas Pussetto, el escenario más probable es que la actividad continúe alternando meses de crecimiento y retroceso, con sectores exportadores que mantienen mayor dinamismo y un mercado interno que todavía no logra recuperarse de manera sostenida.
Los datos oficiales de agosto y septiembre serán determinantes para establecer si las señales recientes de recuperación permiten evitar un nuevo retroceso trimestral o si la economía argentina confirma un período de estancamiento y mayor debilidad.




