El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la inflación salvadoreña se desacelerará a 2,1% en 2027, luego de cerrar este año en 2,7%.
La inflación de El Salvador alcanzaría el 2,7% al cierre de 2026, según el FMI, nueve veces por encima del 0,3% registrado en 2025. El organismo atribuye parte de las presiones de precios a los efectos del fenómeno de El Niño y al encarecimiento de la energía asociado con la guerra en Medio Oriente.
En su informe sobre la segunda y tercera revisión del programa de Servicio Ampliado del Fondo (SAF), publicado el 1 de octubre, el FMI señala que un episodio moderado o fuerte de El Niño puede elevar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) hasta 1,2% durante los seis meses posteriores al inicio del fenómeno.
El impacto se concentra principalmente en los alimentos. Según el organismo, sus precios pueden aumentar hasta 2,5% seis meses después del inicio de El Niño, fenómeno que ya ha provocado cuatro períodos de sequía con pérdidas en el cultivo de granos básicos.
El FMI considera que el impacto del fenómeno sobre la actividad económica agregada es moderado, debido a que la agricultura representa alrededor del 5% del producto interno bruto (PIB) de El Salvador. Sin embargo, advierte que El Niño incrementa las presiones sobre el sistema eléctrico y aumenta la vulnerabilidad de los agricultores de subsistencia.
Inflación de El Salvador refleja presión sobre alimentos y transporte
Los primeros efectos ya se reflejan en los precios internos. La inflación de El Salvador pasó de 0,65% en enero de 2026 a 3,19% en agosto, de acuerdo con el Banco Central de Reserva (BCR). Esta última tasa es la más alta registrada desde julio de 2023.
Por sectores, el mayor incremento se observó en transporte, con una inflación de 8,23%. El resultado responde principalmente al aumento de los precios de los combustibles en medio de las tensiones y la violencia en Medio Oriente.
El encarecimiento del petróleo también repercute sobre otros sectores de la economía debido a su impacto sobre los costos de producción y transporte. En agosto, la canasta básica alimentaria urbana alcanzó los US$264,73, su segundo nivel más alto en 25 años.
A esto se suma el efecto de la menor disponibilidad de agua sobre la generación eléctrica. El FMI señala que la participación de la generación hidroeléctrica cayó de un promedio habitual de 27,6% a 10,6% en junio de 2026 debido a las menores lluvias.
La reducción de la generación hidroeléctrica obligó a recurrir en mayor medida a centrales térmicas, que utilizan derivados del petróleo. Como resultado, los costos de generación eléctrica aumentaron en un estimado equivalente al 0,6% del PIB.
FMI prevé menor inflación en 2027
El organismo internacional proyecta que la inflación salvadoreña se desacelerará a 2,1% en 2027, en la medida en que pierdan fuerza algunos de los factores que actualmente presionan los precios.
Una previsión similar mantiene Grupo Cibest. Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de la entidad, señaló la semana pasada que El Salvador podría entrar en una senda de desinflación desde mediados de 2027, conforme se disipen los efectos del conflicto en Medio Oriente y del fenómeno de El Niño.
Para el cierre de 2026, Grupo Cibest estima una inflación cercana al 2,5%, una proyección próxima a la del FMI.




