El aumento de los centros de datos abre oportunidad para el país, que ya se posiciona como actor principal con el 12% de la producción del metal en el mundo. El metal incrementaría su demanda de 1.1 millones de toneladas a 2.5 millones para IA y data centers.
El vertiginoso crecimiento de la Inteligencia Artificial y de los centros de datos está creando una nueva fuente de demanda de cobre a nivel mundial. Para VT Markets, esta evolución se traduce como una gran oportunidad para el Perú debido a su sólida posición y reservas.
“Este crecimiento acelerado puede presionar al alza el precio internacional del cobre porque incrementa la demanda de infraestructura eléctrica: redes, transformadores, cableado, sistemas de respaldo, enfriamiento y equipos de potencia”, explica Alfredo Marentes, analista de mercado en VT Markets.
Proyecciones del S&P Global destacan que la demanda mundial de cobre crecerá 50% hacia 2040, pasando de 28 a 42 millones de toneladas e identifica a la IA y a los data centers como nuevos vectores relevantes de demanda, que pasarían de 1.1 millones de toneladas en 2025 a 2.5 millones en 2040.
“Esto refuerza la idea de que la IA no es una tendencia pasajera, sino un nuevo componente estructural de la demanda industrial y energética”, comenta Marentes. “Las proyecciones también advierten que, sin suficiente inversión minera, podría generarse un déficit de 10 millones de toneladas hacia 2040, lo que llevaría a sostener precios elevados o más volátiles”, agrega.
Momento favorable para Perú
Para el Perú, este escenario resulta favorable porque parte de una posición muy sólida en la oferta global. Según el United States Geological Survey (USGS), el país produjo alrededor de 2.7 millones de toneladas en 2025, cerca del 12% de la producción mundial, y posee reservas estimadas en 85 millones de toneladas.
“Si los precios internacionales se mantienen elevados y el país logra destrabar inversión minera, el impacto se reflejaría en mayores exportaciones, mayor recaudación fiscal, más canon y regalías, y mayor generación de empleo directo e indirecto”, sostiene el especialista.
Además, añade que el país cuenta con una cartera de 66 proyectos mineros valorizados en US$63.4 mil millones, lo que podría atraer inversión significativa en exploración y desarrollo de nuevas minas. No obstante, precisa que el impacto real en el PBI dependerá menos del precio internacional y más de la capacidad del país para convertir su potencial geológico en producción efectiva.
“El Banco Mundial señala que los principales retos siguen siendo los retrasos en permisos, la coordinación institucional y los conflictos socioambientales. Si estos obstáculos se reducen, el cobre (impulsado por la IA, la electrificación y la transición energética) podría convertirse en uno de los principales motores de crecimiento de la economía peruana en la próxima década”, finaliza Marentes.






