Cuando una etapa laboral llega a su fin: cómo gestionar el llamado “luto corporativo”
Después de muchos años en una misma empresa, el cierre de una etapa profesional puede generar emociones y desafíos tanto para los colaboradores como para las organizaciones. Especialistas en gestión humana explican cómo acompañar estas transiciones de manera positiva
Después de muchos años en una misma organización, el cierre de una etapa profesional puede generar una mezcla de emociones que van desde la satisfacción por el camino recorrido hasta la incertidumbre frente a lo que viene. Este proceso, cada vez más visible en el mundo laboral, es conocido como “luto corporativo”, un concepto que describe la transición emocional que viven los profesionales cuando dejan atrás una etapa significativa de su carrera.
Este fenómeno suele presentarse en colaboradores que han construido gran parte de su trayectoria dentro de una misma empresa y que, tras más de una década de trabajo, enfrentan cambios como jubilaciones, nuevos rumbos profesionales o procesos de transformación organizacional u oportunidad de experiencia en otro sector.
Para Giancarlo Ameghino, acompañar estos procesos se ha convertido en un aspecto relevante dentro de la gestión humana.
“Cuando una persona pasa muchos años en una organización, no solo desarrolla su carrera profesional, sino también un vínculo importante con la cultura y con los equipos de trabajo. Por eso, el cierre de esa etapa debe ser acompañado adecuadamente para que el proceso sea positivo tanto para el colaborador como para la empresa”, señala.|
Los cambios en el mercado laboral también han hecho que las trayectorias profesionales sean cada vez más dinámicas. Aunque algunos profesionales desarrollan carreras extensas dentro de una misma organización, también es más frecuente que, después de varios años, busquen nuevos desafíos o redefinan sus prioridades profesionales.
En ese contexto, las áreas de gestión humana cumplen un rol clave al acompañar estas transiciones de manera adecuada. Esto implica no solo reconocer la trayectoria y el aporte del colaborador a lo largo de los años, sino también generar espacios para que pueda compartir su experiencia con los equipos que continúan en la organización y brindar apoyo durante el proceso de cambio profesional. De esta forma, se contribuye a cerrar el ciclo laboral de manera positiva tanto para la persona como para la empresa.
“Las empresas tienen un rol importante en acompañar estos momentos. Reconocer la trayectoria de los colaboradores y facilitar una transición ordenada permite que esta etapa se cierre de forma constructiva, valorando el aporte que cada persona ha hecho a lo largo de los años”, explica Ameghino.
Más allá de representar un final, el cierre de una etapa profesional también puede convertirse en una oportunidad para abrir nuevos caminos, tanto para los profesionales que buscan nuevos retos como para las organizaciones que continúan evolucionando.






