¿Cómo puede la inteligencia artificial (IA) ayudar a que las empresas produzcan más y mejor, y que el Estado responda con mayor rapidez y eficiencia a las necesidades de los ciudadanos? Esta será una de las preguntas que abordará CADE Ejecutivos 2026 de IPAE Acción Empresarial, en un contexto en el que la adopción de esta tecnología representa una oportunidad para fortalecer la competitividad empresarial y acelerar la modernización de la gestión pública en el Perú.
El desafío ya no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas digitales, sino en identificar dónde pueden generar mejoras medibles, cómo integrarlas a los procesos de trabajo y qué capacidades se necesitan para aprovecharlas. Desde la automatización de tareas administrativas y el análisis de información hasta la optimización de operaciones y la atención al ciudadano, la IA puede contribuir a reducir tiempos, mejorar decisiones y liberar recursos para actividades de mayor valor.
La dimensión de esta oportunidad también se refleja en las brechas de la región. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), América Latina representa apenas el 1,56 % del gasto mundial en inteligencia artificial, lo que evidencia el reto de ampliar la inversión y desarrollar las capacidades necesarias para aprovechar su potencial productivo. El organismo advierte, además, que la formación de talento y la inversión en capacidades tecnológicas son factores clave para acelerar su adopción.
Productividad empresarial: de la tecnología a los resultados
Para el sector privado, el reto es convertir la IA en una ventaja competitiva que se traduzca en mejoras concretas de productividad. Las grandes empresas pueden aprovecharla para optimizar cadenas de suministro, anticipar la demanda, analizar mercados y automatizar procesos; mientras que las pequeñas y medianas empresas pueden utilizar herramientas accesibles para mejorar la atención al cliente, gestionar inventarios, agilizar tareas administrativas y fortalecer sus capacidades comerciales.
Su aprovechamiento, sin embargo, requiere más que acceso a plataformas tecnológicas. También demanda personal capacitado, información de calidad, procesos adecuados y criterios claros para evaluar los resultados. En particular, facilitar que las pequeñas empresas de distintas regiones incorporen estas soluciones será importante para evitar que los beneficios de la transformación digital se concentren en las organizaciones con mayores recursos.
La discusión también pondrá en perspectiva la necesidad de identificar qué usos generan valor para cada negocio, cómo medir el retorno de las inversiones y de qué manera integrar la IA en las decisiones cotidianas sin descuidar la seguridad de la información, la privacidad y la supervisión humana.
Una oportunidad para modernizar el Estado
En el sector público, la inteligencia artificial puede contribuir a agilizar trámites, procesar grandes volúmenes de información, mejorar la planificación de servicios y fortalecer la capacidad de respuesta de las instituciones. Su aplicación puede resultar especialmente relevante en ámbitos como salud, educación, seguridad ciudadana y atención al contribuyente, siempre que se implemente con criterios de transparencia, protección de datos y rendición de cuentas.
El Perú cuenta con una hoja de ruta para avanzar en esta dirección. En mayo de 2026, el Gobierno presentó la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA) 2026-2030, orientada a promover un uso seguro, ético e inclusivo de esta tecnología y fortalecer las capacidades digitales, la innovación y la eficiencia de los sectores público y privado.
El reto será llevar estos objetivos a la práctica en los distintos niveles de gobierno. Para ello, será necesario fortalecer las capacidades técnicas de las entidades, mejorar la calidad e interoperabilidad de los datos, desarrollar soluciones acordes con las necesidades de cada territorio y establecer mecanismos que permitan evaluar sus resultados. En los gobiernos regionales y locales, estas condiciones serán determinantes para que la IA contribuya a mejorar los servicios públicos y no profundice las brechas digitales existentes.
Así, la productividad empresarial y la eficiencia pública forman parte de una misma agenda: aprovechar la tecnología para utilizar mejor los recursos, elevar la calidad de los servicios y generar condiciones que favorezcan el desarrollo y la competitividad del país.
¿Cómo usar la IA para qué?
Estos desafíos serán abordados en la sesión “IA y productividad empresarial: ¿Cómo usar IA para qué? Las empresas (grandes y pequeñas) eleven productividad en todo el Perú”, que formará parte de CADE Ejecutivos 2026.
El debate buscará poner el foco en los usos concretos de la inteligencia artificial, sus posibilidades de aplicación en empresas de distintos tamaños y las condiciones que se requieren para ampliar sus beneficios en todo el territorio nacional. Asimismo, permitirá reflexionar sobre cómo conectar la transformación digital del sector privado con los esfuerzos de modernización del Estado.
La pregunta central será cómo pasar de la experimentación con nuevas herramientas a una adopción estratégica, responsable y orientada a resultados. Esto implica definir prioridades, desarrollar talento, cerrar brechas de capacidades y medir el impacto de las soluciones implementadas, tanto en la productividad de las organizaciones como en la calidad de los servicios públicos.
CADE Ejecutivos 2026, organizado por IPAE Acción Empresarial, promoverá así la reflexión sobre el papel de la inteligencia artificial en la competitividad del Perú y la necesidad de convertir su potencial en mejoras concretas para las empresas, las instituciones y los ciudadanos.




