De prolongarse el Fenómeno del Niño después del segundo trimestre del 2027, el crecimiento del PBI solo podría llegar a 2% coincidiendo con un entorno internacional menos favorable. “El informe 100 días: perspectivas y retos económicos “, analiza los desafíos fiscales, la ejecución de la inversión pública y la informalidad laboral, factores que inciden en el crecimiento y elevar la productividad.
La economía peruana crecería 3,3 % al cierre de 2026. Para 2027, el crecimiento dependerá, entre otros factores, de cuánto se prolongue el Fenómeno El Niño (FEN), de la evolución de la economía mundial y de la capacidad del país para responder a los riesgos climáticos y económicos. Así lo señala el reporte 100 días: perspectivas y retos económicos, elaborado por el Observatorio Económico, Financiero y Social de la Universidad de Lima y presentado por los docentes José Luis Nolazco y Julio del Castillo.
El estudio plantea dos escenarios para el próximo año. En el primero, si el Fenómeno El Niño extraordinario se mantiene hasta el segundo trimestre y la economía mundial conserva una evolución estable, el producto bruto interno (PBI) crecería 3 %. En el segundo, si el evento climático se prolonga hasta el tercer o cuarto trimestre y se agravan las tensiones geopolíticas, el crecimiento sería de 2 %. Para este último escenario, el informe estima una inflación de 3 % y una tasa de referencia del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) de 3,50 %.
Un entorno externo favorable, con retos fiscales
Los indicadores externos ofrecen un respaldo a la economía peruana. Para agosto de 2026, la balanza comercial acumulaba un superávit de USD 47 700 millones en los últimos doce meses, mientras que las reservas internacionales netas ascendían a USD 96 469 millones, equivalentes al 26 % del PBI. El reporte vincula este desempeño, entre otros factores, con los precios favorables de los minerales.
En el frente fiscal, el déficit acumulado se situó en 0,9 % del PBI, por debajo del límite anual de 1,8 % previsto en la regla fiscal para 2026. El estudio destaca la importancia de preservar la disciplina fiscal en un contexto internacional marcado por costos de financiamiento que pueden afectar a las economías emergentes.
El impacto de El Niño en las regiones y los negocios
La duración y la intensidad del FEN también pueden incidir en la actividad productiva. En la costa norte, las lluvias intensas y las inundaciones podrían afectar la agricultura de exportación, la pesca y el transporte. En Lima y Callao, los huaicos, las interrupciones viales y los cortes de servicios podrían alterar las cadenas logísticas y repercutir en el abastecimiento y los precios de los alimentos. En la sierra y el sur, los riesgos incluyen pérdidas agrícolas y afectaciones al turismo; en la selva, las crecidas de los ríos podrían dificultar el transporte fluvial y aislar comunidades.
Los efectos también podrían alcanzar al sistema financiero, en especial a las entidades de microfinanzas y a los créditos otorgados a las micro y pequeñas empresas (mypes) ubicadas en las zonas expuestas. Los daños a los negocios y las interrupciones de sus actividades pueden afectar su capacidad de pago y elevar la morosidad. Por ello, el informe señala la importancia de vigilar la calidad de las carteras crediticias y evaluar mecanismos de reprogramación cuando corresponda.
Inversión pública e informalidad, desafíos de fondo
Más allá de la coyuntura, el Observatorio identifica la ejecución de la inversión pública y la formalización laboral como factores clave para sostener el crecimiento en el mediano plazo.
Para el periodo 2026-2029, ProInversión cuenta con una cartera de proyectos por adjudicar de USD 27 880 millones. Esta incluye iniciativas de infraestructura como Chinecas, corredores viales, plantas de tratamiento de aguas residuales y proyectos de abastecimiento de agua. Sin embargo, movilizar recursos no garantiza por sí solo que las obras se concreten.
El informe señala que la inversión pública peruana alcanzó el 5 % del PBI en 2024, por encima del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pero persisten dificultades de ejecución y proyectos abandonados, especialmente en municipios con menores ingresos.
Otro reto es la informalidad laboral, que afecta al 65 % de la población ocupada en el ámbito urbano y al 95 % en el rural. Según el estudio, un aumento de un punto porcentual en la tasa de informalidad puede reducir el crecimiento del PBI real per cápita en 0,70 % por su efecto directo y hasta en 1,36 % al considerar su impacto sobre la productividad.
Las perspectivas para 2027 estarán condicionadas tanto por la evolución del entorno climático e internacional como por la capacidad del país para ejecutar inversiones, preservar la sostenibilidad fiscal y elevar la productividad. El informe plantea así una doble tarea: gestionar los riesgos de corto plazo y avanzar en los cambios estructurales que permitan sostener el crecimiento económico.




