Elaborado por: Carmen Velásquez, Especialista en Tecnología Educativa en SONDA
La educación peruana atraviesa un proceso de transformación acelerada, impulsado por la necesidad de modelos más flexibles, inclusivos y apoyados en la tecnología. Esta tendencia no es aislada: a nivel global, el mercado de tecnología educativa alcanzaría los 348,41 mil millones de dólares hacia 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 13,3 %. Detrás de estas cifras se encuentra una demanda creciente por experiencias de aprendizaje personalizados, analítica de datos e inteligencia artificial aplicada a la enseñanza y entender a los estudiantes.
Según un estudio de EDUTIC 2024, las instituciones de educación consideran como principales pilares para este cambio: las competencias digitales, el desarrollo de capacidades para la gestión del cambio, el acompañamiento y experiencia estudiantil, las tecnologías educativas y la modernización de la infraestructura tecnológica en las instituciones. Si bien el nivel de adopción de procesos de Transformación Digital entre las instituciones ha venido avanzando en forma significativa en los últimos años, persisten desafíos importantes.
Datos de la OCDE revelan que menos de la mitad de los docentes utiliza de forma regular herramientas digitales avanzadas, como plataformas de aprendizaje o sistemas de gestión académica. La brecha ya no está únicamente en el acceso, sino en la integración efectiva de la tecnología dentro de los procesos institucionales y académicos. En este contexto, el concepto de Smart Campus se consolida como una evolución de la educación digital. Es un ecosistema educativo interconectado que articula tecnología, datos y una gestión eficiente para enriquecer la experiencia del estudiante y potenciar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Más que incorporar dispositivos, busca fortalecer el rol de docentes y equipos administrativos, habilitando una educación personalizada, inclusiva y verdaderamente centrada en el estudiante.
Además, integra múltiples componentes tecnológicos: infraestructura moderna con conectividad segura y robusta; plataformas académicas inteligentes que ofrecen analítica en tiempo real; inteligencia artificial orientada a optimizar procesos y adaptar la institución a las necesidades de los estudiantes; y sistemas tecnológicos que regulan y gestionan factores como la iluminación, la climatización y la seguridad del entorno. Todo ello converge en una gestión más ágil, sostenible y eficiente, transformando el espacio educativo en un entorno inteligente y conectado.
En este marco, la transformación educativa impulsada por la tecnología se consolida como una inversión estratégica en el talento que el país necesita para construir un Perú más competitivo, innovador e inclusivo, donde el enfoque Smart Campus abre la oportunidad de evolucionar hacia entornos educativos más eficientes, colaborativos y centrados en el estudiante.






