La inteligencia artificial, la identidad digital y el análisis avanzado de datos están redefiniendo cómo se construye confianza y se toman decisiones de crédito en entornos cada vez más digitales.
El uso masivo de herramientas digitales en la vida cotidiana ha marcado el inicio de una nueva etapa del ecosistema digital: una fase de mayor sofisticación. Las personas hoy realizan pagos, solicitan servicios y toman decisiones financieras a través de canales digitales, lo que eleva tanto las oportunidades como las expectativas de seguridad y confianza.
Este avance, sin embargo, no ha estado exento de preocupaciones. Según el estudio de Experian Perú “Radiografía de la seguridad digital en Lima” revela que 9 de cada 10 limeños perciben que los intentos de fraude son cada vez más comunes, mientras que el 84% considera que no cuenta con una protección suficiente frente a estas amenazas. Estos datos reflejan una brecha entre la velocidad de adopción digital y la sensación de seguridad de los usuarios.
“El ecosistema digital está entrando en una etapa de mayor sofisticación. Hoy las personas interactúan más que nunca en entornos digitales, y eso exige modelos de identificación y protección que acompañen esa realidad de forma continua, sin fricciones innecesarias”, señaló Víctor Nieto, Jefe de Gestión de Productos de Experian Software Solutions.
Un entorno digital más avanzado eleva las expectativas de seguridad
En América Latina, y particularmente en mercados como Perú, la expansión de los servicios digitales ha elevado las expectativas de empresas y usuarios en materia de seguridad y protección. Durante 2025, el fraude digital impulsado por tecnologías avanzadas se volvió más sofisticado, lo que llevó a las organizaciones a fortalecer sus capacidades de análisis y respuesta.
A nivel global, los ataques que utilizan inteligencia artificial, como deepfakes y fraude con identidades sintéticas, crecieron de manera acelerada, reflejando un entorno donde la innovación tecnológica también exige modelos de gestión del riesgo más robustos y adaptativos.
Identidad digital: de un punto de control a un proceso continuo
En este contexto, la identidad digital deja de concebirse como una validación estática para convertirse en un proceso continuo a lo largo de toda la experiencia digital. Confirmar que detrás de cada interacción hay una persona real implica combinar datos confiables, señales digitales y análisis de comportamiento en tiempo real.
Este enfoque resulta especialmente relevante en un entorno donde más del 50% de las interacciones digitales se realizan desde dispositivos móviles, y donde la experiencia del usuario debe equilibrar fluidez y seguridad sin fricciones innecesarias.
Inteligencia artificial para decisiones más precisas y ágiles
La inteligencia artificial se consolida como un habilitador clave de esta sofisticación. Más allá de automatizar procesos, permite analizar millones de señales simultáneamente, identificar patrones complejos y anticipar riesgos antes de que se materialicen.
Gracias a estos modelos predictivos, Experian logró detener intentos de fraude por más de 19 mil millones de dólares en 2024 a nivel global, mejorando la precisión en la toma de decisiones y fortaleciendo la confianza en los procesos digitales de crédito y pago.
Crédito y fraude: hacia modelos integrados
El avance del ecosistema digital está acelerando la convergencia entre riesgo crediticio y prevención del fraude. Según el informe global The Future of Underwriting, liderado por Experian, el 83% de los líderes del sector considera que las aprobaciones y los pagos en tiempo real serán la norma, mientras que el 80% espera que la inteligencia artificial asuma tareas manuales en procesos de bajo riesgo, manteniendo la supervisión humana en los casos más complejos.
Este nuevo enfoque impulsa a las instituciones a adoptar modelos integrados que combinen identidad, capacidad de pago y detección de fraude en tiempo real, acompañando el crecimiento de la economía digital de forma más segura y eficiente.
El análisis concluye que la mayor sofisticación del ecosistema digital representa una oportunidad para las organizaciones que apuesten por tecnologías inteligentes y modelos de decisión avanzados, fortaleciendo la confianza y promoviendo un desarrollo sostenible del crédito y los servicios digitales en Perú y la región.
“El aumento en el uso de herramientas digitales trae consigo nuevas dinámicas. Hoy, la protección ya no puede depender de validaciones aisladas, sino de modelos que se ajusten al comportamiento real de los usuarios en su día a día”, concluye Víctor Nieto.






