IA, transparencia fiscal y manejo tributario

Por Samuel Montupil, Director del Ecosistema de Innovación y Partners LATAM Defontana

No hay duda, Chile lidera en América Latina el manejo tributario gracias a la factura electrónica universal y al desarrollo de plataformas digitales robustas por parte de la entidad fiscalizadora. Sin embargo, aún existe espacio para avanzar hacia una mayor interoperabilidad entre la autoridad tributaria y los sistemas de gestión empresarial. El objetivo ahora no solo busca integrar la IA, sino avanzar hacia declaraciones completamente prellenadas donde el contribuyente solo confirme.

En efecto, la IA en el manejo tributario no se limita a reducir las tareas manuales, sino a generar valor estratégico. Claramente, se trata de una tecnología capaz de procesar información en tiempo real y detectar inconsistencias antes de que se conviertan en problemas. Así, hoy existen sistemas que pueden generar documentos tributarios electrónicos conectados directamente al SII, creando trazabilidad completa de cada operación. Esto reduce errores humanos y facilita un cumplimiento preventivo en lugar de reactivo. La transparencia surge naturalmente cuando la información fluye sin intervención

No obstante, la modernización real ocurre cuando el cumplimiento tributario deja de ser un proceso separado y se integra de forma nativa a la operación diaria del negocio, convirtiéndose en un subproducto automático de las operaciones del negocio. Con un ERP nativo digital, por ejemplo, al facturar se actualiza simultáneamente el libro de ventas, se calcula el IVA y se prepara la declaración mensual. La clave está en democratizar estas herramientas para que las pymes —el motor de la economía chilena— accedan a tecnología que antes solo tenían las grandes empresas.

De esa manera, se puede acceder a la automatización como beneficio inmediato. Tareas que tomaban horas —conciliaciones, cálculo de retenciones, preparación de libros— hoy se ejecutan en segundos y las empresas liberan tiempo para enfocarse en su negocio. Adicionalmente, también mejora la detección temprana de errores y la calidad de información para tomar decisiones, ya que los datos están siempre actualizados y disponibles.

Asesoría estratégica, valor real

Finalmente, es importante tener en cuenta que la brecha digital sigue siendo un desafío real: no todos tienen las mismas competencias tecnológicas. Por eso, las empresas desarrolladoras de tecnología tienen que crear interfaces intuitivas y ofrecer soporte continuo. En este ámbito, la protección de datos también es crítica, por lo que se hace indispensable contar con certificaciones adecuadas para garantizar la seguridad de la información. Más aún, el marco regulatorio debe evolucionar al ritmo de la innovación, especialmente frente a nuevas realidades como criptomonedas y economía de plataformas.

Así, aunque hoy el panorama es mixto, muchos contadores aprovechan herramientas digitales para gestionar múltiples clientes desde una sola plataforma, automatizando lo operativo y enfocándose en asesoría estratégica; mientras otros aún usan tecnología solo como reemplazo del papel. Lo concreto es que el uso correcto implica liberar tiempo de tareas rutinarias para aportar valor real: planificación tributaria, anticipación de contingencias y visibilidad continua del negocio.