En su más reciente informe World Economic Outlook, el Fondo Monetario Internacional elevó las proyecciones de crecimiento para América Latina, destacando a Argentina, Paraguay, Ecuador y Perú entre las economías con mejor desempeño previsto.
América Latina se encamina a cerrar 2025 con un crecimiento moderado, en un contexto global cada vez más desafiante para las economías emergentes. Aunque el inicio del año fue más sólido de lo previsto en varios países de la región, las condiciones externas comienzan a afectar el dinamismo económico, especialmente por la política comercial estadounidense, el endurecimiento fiscal y la incertidumbre geopolítica.
De acuerdo con el más reciente World Economic Outlook (WEO) del Fondo Monetario Internacional (FMI), “el crecimiento para el grupo de economías de mercados emergentes excluyendo China fue más fuerte de lo esperado en la primera mitad de 2025”. Esto obedeció a una producción agrícola récord en Brasil, una expansión robusta del sector servicios en India y una demanda interna resiliente en Turquía.
No obstante, el organismo advierte que “las condiciones externas están volviéndose más desafiantes” debido al aumento de aranceles y la caída en la inversión privada. En palabras del informe, “los aranceles más altos impuestos por Estados Unidos están limitando la demanda externa, con profundas implicaciones para varias economías orientadas a la exportación”.
En el caso de América Latina y el Caribe, el FMI estima un crecimiento promedio de 2,4% en 2025 y 2,3% en 2026, con una revisión al alza de 0,4 puntos porcentuales respecto a abril. Esta mejora se atribuye a menores aranceles y a datos económicos más sólidos en la región.
Argentina lideraría el crecimiento regional con una expansión proyectada de 4,5%, seguida de Paraguay (4,4%), Ecuador (3,2%) y Perú (2,9%). México, en tanto, impulsaría la mejora regional al registrar un crecimiento de 1,0%, cifra superior en 1,3 puntos porcentuales al pronóstico de abril.
Por otro lado, el FMI advierte que el limitado espacio fiscal está restringiendo la capacidad de los gobiernos para estimular la demanda interna, lo que podría frenar el impulso económico.
En cuanto a los riesgos, el organismo prevé un crecimiento global de 3,2% en 2025, ligeramente superior al 3,0% estimado en julio, aunque alerta sobre un escenario de tensiones comerciales y vulnerabilidades financieras.
El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, señaló que “las condiciones financieras siguen siendo laxas y la inversión impulsada por la inteligencia artificial está en auge”. Sin embargo, advirtió que el incremento de los aranceles y las tensiones comerciales “podrían erosionar los avances logrados”.
Finalmente, el FMI hizo un llamado a reforzar la cooperación internacional y promover reglas comerciales claras que reduzcan la incertidumbre y fortalezcan la confianza global, factores clave para sostener el crecimiento económico de la región.






