Estudio Participación laboral femenina en el Perú presentado en el evento HeR by Talana advierte que la falta de procesos claros para promover talento se ha convertido en una de las principales barreras para el liderazgo femenino en las organizaciones.
El ascenso dentro de las empresas sigue siendo percibido como un proceso poco transparente para muchas trabajadoras. En el estudio de Participación Laboral Femenina en el Perú presentado durante el evento HeR organizado por Talana revela que el 67% de las mujeres no percibe criterios equitativos en los procesos de ascenso dentro de sus organizaciones, lo que evidencia uno de los principales obstáculos para el desarrollo del liderazgo femenino en el país.
Este dato forma parte de dicho estudio, presentado en la joyería Aldo, al que acudieron 40 mujeres líderes en Recursos humanos, especialistas en talento y cultura organizacional analizaron los desafíos que aún enfrenta el desarrollo profesional femenino en el mercado laboral peruano.
Actualmente, las mujeres representan cerca del 45% de la población económicamente activa, lo que confirma su creciente participación en la economía. Sin embargo, ese avance no se refleja con la misma fuerza en los espacios de liderazgo. En las empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Lima, por ejemplo, solo el 12,8% de los cargos directivos está ocupado por mujeres.
Para Marlene Negreiros, vicepresidenta corporativa de Talento y Cultura en Grupo UNACEM y una de las expositoras del evento, esta percepción suele estar vinculada a la forma en que históricamente se han construido los procesos de desarrollo profesional dentro de muchas organizaciones.
“Durante muchos años las empresas desarrollan sus procesos de promoción de manera bastante informal. Las oportunidades de crecimiento dependían muchas veces de la visibilidad del talento o de dinámicas internas poco explícitas. Hoy el desafío está en avanzar hacia sistemas más transparentes, con criterios claros de evaluación, desarrollo y sucesión que permitan reconocer el talento de forma objetiva”, explicó.
Negreiros añadió que fortalecer estos procesos no responde únicamente a una agenda de equidad, sino también a una necesidad estratégica para las compañías. “Las organizaciones que profesionalizan su gestión de talento no solo reducen sesgos, también toman mejores decisiones de liderazgo y fortalecen su sostenibilidad en el largo plazo”, señaló.
El estudio también advierte que la percepción de desigualdad no se limita al momento del ascenso. El 42% de los encuestados percibe brechas en los procesos de selección para ciertos puestos, mientras que otros identifican limitaciones vinculadas a responsabilidades de cuidado, brechas salariales o menores oportunidades de desarrollo.
Para Chiara Cocchella, ejecutiva senior de recursos humanos y participante del encuentro, la percepción de inequidad muchas veces surge cuando las empresas no comunican con claridad las rutas de crecimiento profesional.
“En muchas organizaciones existen evaluaciones o procesos de promoción, pero los colaboradores no siempre entienden qué se espera de ellos para avanzar. Cuando los criterios de desarrollo no están claros, es natural que aparezca la percepción de desigualdad”, indicó.
En ese sentido, el desafío para las empresas no solo está en promover la participación femenina en el mercado laboral, sino en construir procesos de gestión del talento más transparentes y estructurados, capaces de garantizar que las oportunidades de crecimiento respondan realmente al mérito y al desarrollo profesional.
El Estudio de Participación Laboral Femenina en el Perú ya está disponible para descarga gratuita en la web de Talana.






