En entrevista con Revista Economía, César Rojas, gerente general del Terminal Portuario Paracas, explica el crecimiento de la operación, las nuevas inversiones en grúas y equipos y el proyecto para ampliar el muelle a 1.050 metros.
El puerto tiene varias décadas de historia, pero ustedes llegaron en 2014. ¿Cómo fueron esos inicios y cuáles fueron los principales retos y etapas que marcaron ese proceso?
El puerto fue diseñado a comienzos de los años 60, se construyó durante esa década y se puso en operación en 1969. Desafortunadamente, todos sabemos que el Estado no es un buen administrador y el puerto no tuvo mejor futuro que ir cayendo poco a poco. El terremoto de 2007 simplemente fue el último eslabón en la cadena de problemas.
Nosotros llegamos en 2014 y el camino ha sido duro y rugoso. Cada cosa que hemos venido haciendo nos ha costado mucho. Hemos enfrentado una construcción en medio de una pandemia, entregado un terminal en medio de una pandemia y, sin embargo, haber crecido en los últimos tres años de una manera tan rápida y sostenible demuestra que la visión de los accionistas originarios fue la correcta. Que existía una posibilidad de hacer un buen negocio en el puerto de Paracas, pero más importante que eso, poder satisfacer las necesidades logísticas de los usuarios de la región y de otras partes del Perú.
Terminaron la construcción en plena pandemia. ¿Cómo cambió el negocio después de esa construcción?
Lo interesante de la pandemia fue que el puerto nunca paró. Pese a que estábamos en reconstrucción y operación, el puerto nunca paró y eso permitió haber trabajado cargas de otros puertos en el puerto de Paracas. Eso hizo que nos conocieran usuarios que probablemente nunca se hubieran enterado de que había un puerto en Paracas.
Eso hizo que aún muchos de ellos continúen con nosotros, pese a que estamos bastante más lejos del lugar donde normalmente movían su carga.
¿Cómo ha evolucionado la facturación del terminal desde su llegada hasta hoy, 12 años después?
En los últimos tres años hemos duplicado la facturación.
Actualmente, ¿cuál es el volumen de carga que vienen movilizando?
Este año debemos estar rozando los 4 millones de toneladas de carga general y debemos estar rozando los 100.000 TEU de contenedores. A diferencia de otros puertos, todos los contenedores son de exportación.
¿Qué participación tiene hoy el negocio de contenedores y qué espacio tiene para seguir creciendo?
Nosotros más o menos movilizamos el 40% de toda de la carga refrigerada del sur del Perú. El 40% de la uva, el 40% de los cítricos, el 80% de la cebolla. En fin, más o menos manejamos el 40% de todo lo que es refrigerado en el sur del Perú.
Movemos frutas desde la frontera con Chile, las granadas, hasta paltas de Huancavelica, que llegan al puerto de Paracas.
¿Cuáles son los principales destinos de esa carga?
Nosotros tenemos como destinos Estados Unidos, probablemente es el 70%, y el resto es el norte de Europa.
Se incorporó Terminal Investment Limited como accionista. ¿Qué cambió con su incorporación en la estrategia del terminal portuario?
Una mayor capacidad para inversión. De hecho, a comienzos de año, previo a la venta, habíamos comprado una grúa STS de muelle y tres grúas RTG de patio. Con la compra hubo un cambio inmediato en lo que era la compra y hemos duplicado lo que se había originalmente pedido. Es decir, una segunda grúa STS y dos grúas más de RTG de patio que estarían llegando en junio para poder estar operativas en agosto del próximo año.
¿Cuáles son los proyectos o inversiones que están evaluando en el futuro?
En estos dos años debemos estar invirtiendo US$60 millones. Aparte de las grúas, unas manipuladoras de chatarra para atender la carga de Aceros Arequipa, un shiploader para el embarque de la piedra de hierro, que es un negocio que traemos de Huancavelica, que está a 700 kilómetros de nosotros.
También tenemos cargadoras, montacargas y una ampliación del depot de contenedores, con la cual vamos a incrementar alrededor de ocho hectáreas más de terreno para hacer terreno operativo.
Entonces, hay bastantes cosas que se vienen moviendo en el día a día. Eso nos tiene bastante ocupados, porque no solamente es diseñar lo que queremos hacer, sino también gestionar el permiso ambiental que requiere cada cosa que queremos hacer.
¿Cuál diría que es la oportunidad de carga que todavía no están aprovechando plenamente y que les gustaría desarrollar?
La carga seca. Hoy en día no podemos desarrollar un negocio de carga seca porque las líneas navieras vienen esencialmente por la carga de contenedores y la productividad de nuestras grúas móviles no es la que tendrías con una grúa para contenedores.
Entonces, hacemos el mayor esfuerzo para embarcar la mayor cantidad de carga refrigerada en el tiempo que tienen los barcos, pero eso para la temporada de la uva no es suficiente.
Tú no puedes atender una carga seca que no es estacional porque exportas textiles todo el año, puedes mover fertilizantes en contenedores todo el año o madera preformada todo el año, y tú no puedes decirle a un cliente: “Discúlpame, no te puedo atender entre noviembre y marzo porque voy a estar lleno con uva”.
Entonces, una vez que tengamos las grúas, estas van a permitir duplicar la productividad del muelle, con lo cual, en la misma cantidad de tiempo, vamos a poder manejar el doble de cantidad de volumen de carga.
Se viene el fenómeno de El Niño. ¿Qué previsiones tienen desde el Terminal Portuario Paracas?
Apoyar en lo que se necesite para poder ser un punto de despacho para el resto del país de las cosas que el país necesite.
Paracas probablemente no vaya a llover. Este es el segundo Niño que vivo. En 2017 también estuve en Paracas y no llovió ningún día. Pero sí, al estar tan cerca de zonas productivas y al estar cerca de Lima, nosotros podemos convertirnos en un polo de despacho de las cosas que requiera el norte del Perú, que probablemente sea la parte del país que tenga mayor afectación por el fenómeno de El Niño.
En lo que es la fruta, lo que está pasando es que la uva está adelantándose, está llegando al azúcar antes de tiempo, con lo cual la campaña estamos corriéndola un mes hacia adelante. Antes normalmente el pico era Navidad, hoy día el pico va a ser este 24 de noviembre.
¿Cuál es la dimensión que buscan para el terminal portuario en el corto, mediano y largo plazo?
En el corto plazo, este año debe ser copia del año pasado. Ya les he explicado el por qué: las grúas no tienen mayor capacidad.
Y el próximo año, con las grúas STS, el crecimiento de contenedores debe ser bastante interesante, probablemente un 30% o 40% de crecimiento que podamos tener sobre el presente año.
El cielo tiene ese límite. Lo que necesitamos es redistribuir las áreas, plantear probablemente la ampliación del plazo concesional para poder hacer una ampliación del muelle y llevar los 700 metros a 1050 metros de muelle, con la finalidad de poder mover mayor cantidad de carga.
Hace poco cumplieron 12 años. ¿Cuál sería tu mensaje para los socios y clientes y colaboradores del terminal?
Para los socios, gracias por haber confiado en esta gestión. Para los clientes, gracias por confiar en que hacemos el mejor esfuerzo para poder darles el mejor servicio. Y a la gente, gracias por dar el 150% de su capacidad. Eso hace que el terminal sea único.
Nosotros tenemos una filosofía en la cual, en orden de prioridades, nos concentramos en hacer crecer primero a la gente y generar valor en ellos. Generar valor en nuestra gente no solamente quiere decir ganar más, sino darles mejor bienestar, enseñarles a vivir mejor y explicarles la importancia de la educación. Eso conlleva dar un crecimiento a la gente.
Segundo, crecer de la mano y generar valor en tu socio comercial, tal que tengan una afinidad y una fidelidad que, por más errores o aciertos que tengas, siga contigo.
Ninguna operación logística es perfecta. El que diga que una operación logística perfecta está mintiendo. Pero lo importante es que, cuando cometes errores, dar la cara y dar la solución, que eso es lo que nosotros hacemos.
Y si cumplimos con estas dos partes, la tercera cae por sí misma, que es generar valor para el Perú, dar mejores posibilidades logísticas, no solamente para la importación, sino para la exportación de los productos nacionales, que en eso nos concentramos.
Entonces, el puerto no es solamente fierro, cemento, grúas o equipos. El puerto es un grupo de personas que sudan la gota gorda mañana, tarde y noche para que el usuario tenga el mejor servicio.
Nos consideramos un puerto boutique, en el cual estamos muy cerca de cada uno de ellos. Me hacían una pregunta de cómo, con el crecimiento, hacer para seguir siendo boutique. Es simplemente nunca cambiar la filosofía. Ese es el truco.




