Un informe de la OCDE advierte que las altas temperaturas reducen las horas trabajadas en el sector informal peruano y proyecta que la pérdida llegará a 3% hacia 2055, frente a 1,8% entre los trabajadores formales.
Los trabajadores sector informal pierden más horas de trabajo por efecto de las altas temperaturas en el Perú, según un informe del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El impacto alcanza a 2,4% de sus horas laborales en 2025, frente a 1,4% entre los trabajadores formales.
El análisis adquiere relevancia en un contexto de temperaturas elevadas en distintas zonas del país. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) emitió una alerta roja por el incremento de las temperaturas durante el día en zonas de la costa y sierra, vigente entre el 6 y el 9 de octubre y con alcance en 20 regiones.
Estas condiciones se producen mientras las estimaciones del Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) apuntan a que el Fenómeno El Niño podría prolongarse hasta el otoño de 2027.
El informe de la OCDE pone el foco en una consecuencia menos visible de este escenario: el calor extremo no solo representa un riesgo para la salud, sino que también puede reducir el tiempo disponible para trabajar y, con ello, los ingresos de quienes dependen de actividades informales.
Sector informal pierden más horas por el calor
Para analizar el impacto económico de las altas temperaturas, el estudio utiliza para el caso peruano la base de datos de Indicadores de Informalidad (KIIbIH), construida a partir de microdatos de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), además de evidencia econométrica desarrollada por el investigador Minoru Higa.
Los resultados muestran que el efecto del calor sobre las horas trabajadas se concentra principalmente entre los trabajadores informales y no necesariamente entre quienes desarrollan actividades directamente expuestas a las condiciones climáticas.
Esto significa que la vulnerabilidad no depende únicamente de trabajar al aire libre. Una persona que desarrolla una actividad informal puede verse afectada por el calor incluso si su ocupación no pertenece a sectores tradicionalmente asociados con la exposición climática.
La diferencia frente a los trabajadores formales también es significativa. En 2025, la pérdida estimada de horas laborales alcanza 2,4% entre los informales, frente a 1,4% entre los formales. El promedio para el conjunto de trabajadores se ubica en 2,2%.
La proyección muestra que esta brecha podría ampliarse. Hacia 2055, la pérdida de horas llegaría a 3% entre los trabajadores informales y a 1,8% entre los formales, mientras que el promedio general alcanzaría 2,8%.
El calor también reduce la demanda y afecta los ingresos
La menor cantidad de horas trabajadas no responde únicamente al esfuerzo físico que implica desarrollar una actividad bajo temperaturas elevadas. La OCDE identifica varios mecanismos que pueden profundizar el impacto económico, entre ellos los cambios en la demanda, las condiciones de vivienda y el aumento de las tareas de cuidado.
En mercados, ferias ambulantes y pequeños comercios, por ejemplo, las altas temperaturas pueden reducir la cantidad de personas que salen a comprar o permanecen durante largos periodos en espacios abiertos. Para quienes dependen de las ventas diarias, una menor afluencia puede traducirse directamente en menores ingresos.
El problema tampoco termina al concluir la jornada laboral. Los trabajadores informales que viven en viviendas con ventilación deficiente o materiales que acumulan calor pueden mantener una exposición elevada durante sus horas de descanso.
La OCDE advierte que esta exposición acumulada puede reducir la productividad, aumentar los riesgos para la salud y afectar el potencial de ingresos a largo plazo, especialmente entre quienes viven en asentamientos informales.
A ello se suma la carga de cuidados. Las altas temperaturas pueden agravar problemas de salud y aumentar las necesidades de atención de niños y adultos mayores. Cuando no existen servicios accesibles, estas responsabilidades pueden recaer sobre los integrantes del hogar y llevar a algunas personas, especialmente mujeres, a reducir sus horas de trabajo remunerado.
Sector informal concentran mayor exposición física
La diferencia en el impacto también está vinculada con el tipo de actividades que desarrollan los trabajadores informales.
Según el informe, 55% de la fuerza laboral informal realiza tareas que requieren un esfuerzo físico pesado o moderado, frente a 25% de los trabajadores formales. En este tipo de actividades, las pérdidas de productividad asociadas al calor superan el 4%.
La vulnerabilidad también es mayor frente a otros peligros climáticos. Más de 40% de los trabajadores informales enfrenta una vulnerabilidad entre media y alta ante sequías e inundaciones, mientras que el porcentaje es inferior a 2% entre los trabajadores formales.
Para la OCDE, esta diferencia refleja principalmente la menor capacidad de adaptación de los trabajadores informales, quienes suelen contar con menos mecanismos de protección frente a los impactos del clima.
En ese contexto, la reducción de horas laborales tiene una consecuencia adicional: para quienes dependen de ingresos diarios o de actividades independientes, cada hora que dejan de trabajar puede representar una pérdida directa de ingresos.
OCDE plantea infraestructura y protección social
Frente a este escenario, la OCDE considera que las medidas tradicionales de regulación laboral no son suficientes para proteger a quienes trabajan en la economía informal. Por ello, plantea combinar infraestructura, protección social y servicios de cuidado.
Una de las alternativas propuestas es la implementación de los llamados “techos frescos” en viviendas precarias, mediante el uso de pinturas o materiales reflectantes que reduzcan la acumulación de calor. El informe también plantea habilitar zonas de sombra y puntos de hidratación en mercados y otros espacios donde se concentra la actividad económica informal.
De acuerdo con las estimaciones recogidas en el documento, este tipo de intervenciones podría reducir hasta 91% la acumulación de calor en asentamientos informales.
Otra alternativa planteada son los seguros paramétricos frente a eventos climáticos. Estos mecanismos permitirían activar pagos automáticos cuando las temperaturas superen determinados umbrales, con el objetivo de proporcionar un respaldo temporal a trabajadores independientes durante episodios de calor extremo.
La OCDE también propone fortalecer las redes comunitarias de salud y cuidado mediante centros de enfriamiento y servicios locales de atención. Estas medidas permitirían reducir tanto los riesgos asociados directamente con las altas temperaturas como la carga de cuidados no remunerados que puede limitar la participación laboral.
El impacto económico del calor, por tanto, no se limita a la productividad de quienes trabajan bajo temperaturas elevadas. Para una parte importante de la fuerza laboral informal, el problema también pasa por la menor disponibilidad de horas para trabajar, la reducción de la demanda y una menor capacidad para proteger los ingresos frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes.




