El economista Rafael Lemus señaló que la pobreza total se mantuvo estable entre 2019 y 2025, pero aumentó la proporción de hogares en pobreza extrema, mientras el alza de los alimentos redujo el poder adquisitivo.
La pobreza total se mantuvo estable entre 2019 y 2025, pero su composición cambió en El Salvador. La pobreza relativa disminuyómientras que la pobreza extrema aumentó, según explicó el economista Rafael Lemus.
Lemus situó el incremento de la pobreza extrema entre cerca de 4,7% y más de 7%. Según sostuvo, parte de los hogares que se encontraban en pobreza relativa habría pasado a una situación de mayores privaciones. “Muchos de los pobres relativos están migrando a una peor situación, que es pobreza extrema”, expresó.
El economista explicó que la pobreza extrema corresponde a los hogares cuyos ingresos no alcanzan para adquirir los alimentos mínimos del mes. Según los datos oficiales a los que hizo referencia, el umbral se ubica en USD 260 mensuales, monto que cubre únicamente una canasta alimentaria.
En declaraciones a Radio YSUCA, Lemus señaló que esa canasta está compuesta por 11 productos urbanos y ocho rurales. Mencionó alimentos como arroz y frijoles para describir los productos considerados en la medición. El monto de USD 260, precisó, no contempla gastos de transporte, comunicaciones, educación, salud, vivienda ni otras necesidades de los hogares.
Según Lemus, las familias en pobreza extrema enfrentan mayores dificultades para incrementar sus ingresos porque pueden carecer de tierra, maquinaria, equipos, insumos u otros recursos productivos. También señaló que algunos organismos han advertido sobre el riesgo alimentario en El Salvador. “Estamos creciendo en la peor pobreza”, afirmó.
Pobreza extrema aumentó en todos los departamentos
Lemus sostuvo que la pobreza extrema aumentó en todos los departamentos de El Salvador entre 2019 y 2025 y que, en algunos territorios, el indicador llegó a duplicarse. Entre los departamentos que mencionó se encuentran Chalatenango, Cabañas y San Salvador.
En San Salvador, señaló que la pobreza extrema pasó de cerca de 2% a más de 4%. Aunque el departamento mantiene una incidencia menor frente a otros territorios, destacó que la proporción se duplicó durante el periodo analizado.
En el caso de Cabañas, Lemus afirmó que en 2019 se encontraba entre los departamentos con menores niveles de pobreza extrema, pero que para 2025 pasó a ocupar el primer lugar de esa clasificación. Durante su exposición no detalló las cifras completas correspondientes a todos los departamentos.
El economista sostuvo que el incremento de la pobreza extrema no se concentra en una sola zona del país, sino que alcanza distintos territorios, incluidos algunos departamentos que anteriormente registraban menores niveles de esta condición.
Lemus también afirmó que el empleo, las inversiones y el dinamismo económico se concentran principalmente en San Salvador y La Libertad. Según explicó, en otros departamentos existen comunidades con menor actividad económica y mayores dificultades en las condiciones de vida de los hogares.
El economista consideró que las inversiones no se han distribuido con una estrategia capaz de llevar actividad productiva y oportunidades de ingreso a todo el territorio. “Ese crecimiento no solo es concentrado en pocas manos, sino también en dos departamentos”, expresó al referirse a San Salvador y La Libertad.
Desde su perspectiva, la evaluación del crecimiento económico debe considerar también su distribución territorial. Por ello, planteó que los resultados no deberían medirse únicamente a partir de indicadores generales, sino también por las oportunidades de empleo, inversión e ingresos que existen en los departamentos con menor dinamismo.
Alza de alimentos reduce el poder adquisitivo
Para explicar los cambios en el poder adquisitivo de los hogares, Lemus comparó los precios de productos de consumo cotidiano entre 2019 y 2026. Según indicó, en 2019 USD 0,25 permitían comprar cuatro tortillas, mientras que actualmente esa misma cantidad alcanza para dos.
El economista también utilizó el precio de las pupusas como referencia. Afirmó que en 2019 se podían comprar tres pupusas por USD 1, mientras que actualmente una pupusa cuesta alrededor de USD 1. Agregó que las pupusas de especialidad pueden alcanzar entre USD 1,25 y USD 1,50.
Lemus aclaró que estos ejemplos no sustituyen el índice general de inflación, que incorpora alimentos, vestuario, transporte y otros rubros. Sin embargo, sostuvo que permiten observar de manera cotidiana cómo una familia con el mismo nivel de ingresos puede adquirir una menor cantidad de alimentos.
El entrevistado afirmó que el componente de alimentos acumuló un incremento de 31% desde mayo de 2019. Según explicó, una familia que antes podía adquirir determinada cantidad de bienes y servicios con USD 100 necesitaría ahora alrededor de USD 131 para comprar el mismo volumen.
De acuerdo con su explicación, con USD 100 un hogar puede adquirir actualmente el equivalente al 69% de los productos y servicios que obtenía antes de ese incremento acumulado. “El índice de alimentos ha crecido 31% acumulado”, afirmó durante la conversación en YSUCA.
Lemus señaló que el índice de inflación incluye diferentes tipos de gasto, entre ellos alimentos, vestuario y transporte. Su análisis se concentró en el impacto del encarecimiento de los alimentos sobre las familias que destinan una mayor proporción de sus ingresos a la alimentación.
Hogares necesitarían USD 520 para superar la pobreza
Lemus explicó que los USD 260 mensuales utilizados como referencia para la pobreza extrema corresponden únicamente a los ingresos necesarios para adquirir alimentos. El monto no contempla transporte, teléfono, educación, salud ni otras necesidades cotidianas.
Para superar la pobreza total, el economista afirmó que un hogar necesitaría alrededor de USD 520 mensuales. “Si un hogar al mes recibe menos de USD 520, está en el grupo de pobres”, sostuvo al explicar la diferencia entre la canasta alimentaria y el conjunto de gastos familiares.
Según Lemus, los hogares con ingresos inferiores a USD 260 mensuales se encuentran en pobreza extrema porque no pueden cubrir siquiera la alimentación mínima. Añadió que una enfermedad o un gasto inesperado puede obligar a estas familias a reducir otros consumos, debido a que una parte importante de sus recursos se concentra en la compra de alimentos.
El economista describió algunas decisiones que, según dijo, adoptan las familias cuando sus ingresos ya no alcanzan para mantener sus compras habituales. Mencionó hogares que consumen menos carne y pollo o que adquieren cantidades más pequeñas de productos que antes compraban con mayor frecuencia.
También aludió a familias que recurren a macarrones u otras comidas de menor costo para completar la alimentación diaria. Según señaló, estos ajustes aparecen en testimonios recogidos en mercados sobre las restricciones que enfrentan los hogares con presupuestos limitados.
Lemus mencionó además la sopa de frijoles, el casamiento y los frijoles fritos como preparaciones que permiten aprovechar los mismos ingredientes durante varios tiempos de comida. Según explicó, estas alternativas forman parte de la administración doméstica de los recursos disponibles cuando los ingresos no alcanzan.
“Todo ese malabarismo de la mamá para lograr salvar la categoría del mes y dar alimentos (…) es una lucha de que alcance”, expresó Lemus. El economista presentó estas prácticas como parte de los esfuerzos cotidianos de los hogares para mantener la alimentación durante el mes.




