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jueves, octubre 22, 2026
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Minería peruana impulsa la demanda por tecnologías eléctricas de alta potencia y automatización

Alrededor del 80% de los motores eléctricos de la industria peruana presenta bajos niveles de eficiencia, según un diagnóstico del Ministerio de Energía y Minas. En el sector minero, la modernización de equipos y la necesidad de optimizar el consumo energético impulsan la demanda de soluciones eléctricas y digitales.

La minería peruana requiere infraestructura eléctrica capaz de responder a operaciones de gran escala, procesos continuos y exigencias cada vez mayores de productividad. En este contexto, la modernización de equipos, la automatización y la eficiencia energética cobran relevancia para las empresas del sector, al tiempo que surgen nuevas oportunidades vinculadas con la generación y el almacenamiento de energía.

El desafío también alcanza al parque de motores eléctricos de la industria nacional. De acuerdo con un diagnóstico del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), cerca del 80% de los motores eléctricos que operan en la industria peruana presenta bajos niveles de eficiencia. Entre los factores señalados figuran el uso de tecnologías de menor rendimiento, el rebobinado de equipos y una antigüedad superior a los 20 años. Aunque esta cifra no corresponde exclusivamente a la minería, evidencia el potencial de modernización que existe en las actividades productivas intensivas en energía.

En las operaciones mineras, la incorporación de motores de mayor eficiencia, transformadores, sistemas de control y tecnologías de monitoreo puede contribuir a optimizar el consumo eléctrico y mejorar la continuidad operativa. Estas soluciones adquieren relevancia en procesos como la extracción, la molienda, el bombeo y el transporte de materiales, donde el desempeño de los equipos influye en los costos y la productividad.

Este escenario forma parte del mercado en el que participa WEG Perú, fabricante de motores eléctricos, transformadores y tecnologías para automatización y generación de energía. La compañía prevé cerrar 2026 con un crecimiento superior al 20%, luego de registrar un avance de más del 5% durante el primer trimestre frente al mismo periodo de 2025. A nivel global, cumple 65 años de operaciones y suma 15 años de presencia formal en el mercado peruano.

Nuevas oportunidades más allá de la minería tradicional

Aunque la minería mantiene un papel relevante en la demanda de tecnologías eléctricas de alta potencia, las oportunidades también se extienden a otros segmentos relacionados con la transformación energética. Entre ellos figuran los proyectos de generación solar, eólica e hidráulica, los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS) y la automatización de procesos industriales.

La incorporación de fuentes renovables y sistemas de almacenamiento plantea nuevos requerimientos de integración eléctrica, control y gestión de la energía. Para las operaciones mineras, estas tecnologías pueden formar parte de estrategias orientadas a diversificar el suministro y mejorar la administración de sus recursos energéticos, de acuerdo con las condiciones técnicas y económicas de cada proyecto.

“La transformación energética no ocurre solamente en la generación. También implica revisar cómo se consume la energía dentro de las operaciones y qué tan eficientes son los equipos que sostienen la producción”, señaló Erick Vargas, gerente general de WEG Perú.

La digitalización es otro de los factores que está transformando las operaciones industriales. El monitoreo de equipos, la automatización y el análisis de datos permiten identificar desviaciones en el consumo, anticipar necesidades de mantenimiento y reducir interrupciones. En actividades de operación continua, estas capacidades pueden ayudar a mejorar la disponibilidad de los activos y la planificación de las intervenciones técnicas.

Infraestructura y soporte para operaciones de alta exigencia

La modernización tecnológica requiere también capacidad logística, disponibilidad de equipos y soporte especializado. En la minería, donde una interrupción puede afectar distintas etapas de la producción, contar con repuestos y asistencia técnica oportuna es parte de los requerimientos para mantener la continuidad operativa.

En el Perú, la compañía cuenta con una filial propia desde 2011 y un centro logístico de 3,500 m² en Ate, cuya capacidad de almacenamiento se encuentra en proceso de ampliación a 8,000 m², con miras a finales de 2026. Su modelo de atención comprende la venta directa a grandes cuentas, el suministro de equipos a fabricantes de maquinaria y una red de distribuidores. Más del 90% de su portafolio comercializado en la región procede de su principal complejo industrial, ubicado en Santa Catarina, Brasil.

El reto para la minería peruana no consiste únicamente en incorporar nuevos equipos, sino en integrar eficiencia energética, automatización y mantenimiento dentro de sus planes de operación. Al mismo tiempo, el desarrollo de proyectos de generación y almacenamiento amplía el campo de aplicación de estas tecnologías y conecta las necesidades del sector minero con una transformación energética que involucra al conjunto de la industria nacional.