MARGARITA DUCCI, Directora Ejecutiva Pacto Global Chile, ONU
Chile está viviendo una alerta climática en tiempo real. Los acontecimientos de las últimas semanas han vuelto a tensionar las zonas urbanas y productivas con sistemas frontales extemporáneos, precipitaciones intensas concentradas en breves ventanas de tiempo, lo que ha provocado la activación de quebradas con graves aluviones en varias regiones y marejadas persistentes en el litoral. Estos episodios ya no son anomalías meteorológicas; son impactos directos en las ciudades, las cadenas logísticas, la infraestructura, la operatividad de los negocios y las personas.
En el contexto del Cambio Climático, la diplomacia ambiental y las buenas intenciones corporativas se enfrentan a esta realidad irrefutable. Según el informe Emissions Gap del PNUMA, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcanzaron un récord de 57,7 gigatoneladas de CO2 equivalente. La trayectoria actual es una nueva alerta y nos aleja aún más del objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C, adentrándonos en un escenario de volatilidad operativa y financiera inédita. En Chile, con un presupuesto de emisiones acumuladas en nuestra NDC de no superar los 1.100 millones de toneladas de CO2e a 2030, y la meta legal de carbono neutralidad a 2050 detallada en la Ley Marco de Cambio Climático, el margen de maniobra de nuestro compromiso país, se ha agotado.
Ante este escenario, el sector privado debe evolucionar desde la mitigación pasiva hacia un modelo de resiliencia y valor sostenible. Esto exige asumir transformaciones prioritarias. Primero, la descarbonización de la cadena de valor, ya que el límite de 95 millones de toneladas anuales para 2030 exige ir más allá de los alcances 1 y 2. La verdadera prueba de fuego radica en integrar a la red de proveedores y Pymes mediante estándares ESG rigurosos. De hecho, a través de un trabajo conjunto entre el Programa DPS, HuellaChile, CORFO y Pacto Global, se ha venido trabajando en el fortalecimiento de capacidades para impulsar la medición y gestión coordinada de las emisiones de Alcance 3, en las cadenas de valor para lograr avances efectivos.
Por otro lado, se debe acelerar la inversión intensiva en adaptación. La variabilidad hídrica y los eventos extremos imponen destinar capital a la eficiencia hídrica, infraestructura crítica, soluciones basadas en la naturaleza y economía circular, para resguardar la continuidad operacional. Junto a ello, estar conscientes de la importancia de los mecanismos de financiamiento y gobernanza transparente. No hay que olvidar que el acceso al mercado de capitales está condicionado a la métrica, y sabemos que la divulgación transparente moviliza bonos verdes y créditos vinculados a metas de sostenibilidad verificables.
Así, el gran desafío empresarial ya no es técnico, porque las soluciones existen, sino de liderazgo corporativo. Por ello, el mensaje para los directorios es contundente: la sostenibilidad dejó de ser sólo responsabilidad social o un ejercicio reputacional para convertirse en el pilar estratégico del negocio. La empresa chilena debe responder a este desafío con la audacia de sus decisiones y la solidez de sus métricas. Un camino de transformación en el que desde Pacto Global les acompañamos, porque sabemos que es momento de actuar con verdadero sentido de urgencia.




