El 53,6% de las empresas identifica a la demanda interna insuficiente como principal obstáculo para ampliar la producción, mientras crecen las expectativas de menor empleo y actividad entre septiembre y noviembre.
La industria argentina enfrenta un escenario de menor actividad y cautela empresarial. En julio, la producción manufacturera cayó 5% frente a junio y 4,9% interanual, acumulando una contracción de 2,6% entre enero y julio de 2026, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, Indec.
El deterioro también se refleja en las expectativas de las empresas para el período septiembre-noviembre. El indicador de confianza empresarial se ubicó en -20,2% en agosto, su nivel más bajo desde diciembre de 2025, mientras que las previsiones apuntan a una menor producción, demanda interna y empleo.
Empresas anticipan menor producción
Para el tercer trimestre, el 19,7% de los industriales espera una disminución del volumen producido, frente al 15,4% que proyecta un aumento. El 64,9% restante no prevé modificaciones.
Las perspectivas sobre la demanda interna son aún más débiles. El 23,8% de las empresas anticipa una reducción de los pedidos, mientras que solo el 13,8% espera un incremento. El 62,4% no proyecta cambios.
Las ventas externas constituyen la única variable de demanda con un saldo ligeramente favorable. El 18,2% de las empresas espera un aumento de sus exportaciones durante los próximos tres meses, frente al 17,1% que prevé una disminución y el 64,7% que no anticipa variaciones.
Empleo también queda bajo presión
Las expectativas empresariales muestran además una menor utilización del personal. El 17% de las compañías proyecta una reducción de las horas trabajadas, frente al 5,8% que espera un aumento. El 77,2% no prevé cambios.
En cuanto a las dotaciones, el 16,5% de las firmas espera reducir su cantidad de empleados, mientras apenas el 3,7% proyecta aumentarla. El 79,8% mantendría sus plantillas sin modificaciones.
La percepción sobre la evolución general de los negocios también permanece contenida. El 74,4% de las empresas considera que su situación se mantendrá estable durante el trimestre, mientras el 13,3% espera un deterioro y el 12,3% prevé una mejora.
La demanda interna, principal obstáculo
La insuficiencia de la demanda interna aparece como el principal límite para ampliar la producción. El 53,6% de las empresas la identificó como su mayor obstáculo.
La competencia de productos importados se ubicó en segundo lugar, con 10,1%, seguida por la incertidumbre económica, con 6,7%. También fueron mencionados otros factores, la escasez de materias primas e insumos, los problemas financieros y una demanda externa insuficiente.
El acceso al financiamiento continúa siendo otro punto de presión. El 31,4% de las empresas consideró difícil acceder al crédito, mientras que 62,5% lo calificó como normal y apenas 6% lo consideró fácil.
Doce de 16 ramas industriales registraron caídas
El retroceso de julio fue generalizado. Doce de las 16 divisiones que componen el índice de producción manufacturera registraron caídas interanuales y solo cuatro presentaron variaciones positivas.
La mayor contracción correspondió a la división de otros equipos, aparatos e instrumentos, que disminuyó 31,4%. Dentro de esta categoría, la fabricación de equipos informáticos, televisores, aparatos de comunicación y componentes electrónicos cayó 49,8%, debido principalmente a una menor producción de celulares y televisores.
La división de maquinaria y equipo retrocedió 26,7%, afectada por una caída de 46,6% en la producción de maquinaria agropecuaria. La menor fabricación de tractores, cosechadoras y pulverizadoras estuvo asociada con una menor demanda de equipos de producción nacional.
Prendas de vestir, cuero y calzado también registró una disminución importante, de 15,9%. La producción de indumentaria cayó 14,4% y la de calzado y sus partes, 26,5%, en un contexto de menor demanda interna y mayor competencia de productos importados.
Algunas ramas mantienen crecimiento
El comportamiento industrial no fue uniforme. Madera, papel, edición e impresión creció 7,1%, impulsada principalmente por el avance de 12,6% en papel y productos de papel.
Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear aumentó 8,1%, con un crecimiento de 10,9% en la producción de gasoil y de 4,5% en naftas, aunque la producción de asfaltos cayó 35%.
Industrias metálicas básicas, por su parte, avanzó 1,6%, apoyada por el crecimiento de 5,4% de la industria siderúrgica y de 5% en la producción de aluminio y otros metales no ferrosos.
El panorama para los próximos meses combina así una contracción acumulada de la actividad industrial con expectativas empresariales todavía débiles, especialmente en la demanda interna y el empleo. La evolución del consumo, las importaciones y las condiciones financieras serán factores relevantes para determinar si la industria argentina logra revertir la tendencia hacia el cierre de 2026.




