El IPE advierte una menor participación de los jóvenes en el mercado laboral y una brecha entre sus habilidades y las necesidades de las empresas.
El empleo juvenil en el Perú cayó 7% interanual, mientras que la oferta laboral de los jóvenes se redujo en 25% entre 2019 y finales de 2025, según el análisis presentado por el Instituto Peruano de Economía, IPE, en una nueva edición de su podcast Repensando el Perú.
El episodio reunió a Miguel Jaramillo, investigador principal de GRADE y director del IPE, y Jorge Toyama, socio del estudio Vinatea & Toyama, quienes analizaron los principales desafíos que enfrenta el mercado laboral peruano, con especial atención en la situación de los jóvenes.
Menor participación de los jóvenes
Jaramillo señaló que la reducción del empleo juvenil ocurre pese a que el empleo formal viene mostrando una evolución positiva. A ello se suma una menor participación de los jóvenes en el mercado laboral respecto de los niveles registrados antes de la pandemia.
El retroceso de la oferta laboral refleja que una menor cantidad de jóvenes está participando activamente en el mercado de trabajo, lo que plantea desafíos tanto para la generación de empleo como para la incorporación de nuevas generaciones a la actividad productiva.
Empresas enfrentan falta de talento
Otro de los puntos abordados fue la brecha entre las capacidades de los jóvenes y los perfiles que buscan las empresas. Toyama señaló que, mientras persisten problemas de desempleo, los responsables de recursos humanos identifican la falta de talento como uno de sus principales problemas.
Entre las capacidades que adquieren mayor relevancia se encuentran las llamadas habilidades blandas, como el trabajo en equipo, la interacción con otras personas y la capacidad de desenvolverse bajo presión.
Formación y demanda empresarial
Jaramillo planteó la necesidad de fortalecer la conexión entre los centros de formación y las necesidades reales del mercado laboral. Para ello, consideró importante contar con mecanismos que permitan identificar qué perfiles y habilidades están demandando las empresas y trasladar esa información a las instituciones educativas.
Una mejor conexión entre formación y demanda permitiría reducir las brechas de capacidades y facilitar la transición de los jóvenes desde los centros de estudio hacia el mercado laboral.
El reto de la formalización
La formalidad laboral también fue parte del análisis. Los especialistas señalaron que para muchas micro y pequeñas empresas los costos asociados a la formalización hacen que esta alternativa resulte poco atractiva desde el punto de vista económico.
En ese contexto, destacaron la importancia de que la formalidad genere beneficios concretos para las empresas, además de reducir las barreras que dificultan su incorporación al mercado formal.
El análisis del IPE plantea que la situación del empleo juvenil no depende únicamente de la generación de puestos de trabajo. También involucra la formación, las habilidades disponibles, la productividad y las condiciones que enfrentan las empresas para contratar formalmente.




