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miércoles, noviembre 4, 2026
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El Niño afectará la economía peruana, pero demanda interna llega sólida, afirma Julio Velarde

El presidente del BCRP destacó el crecimiento del empleo, la inversión privada y la construcción como factores que ayudarían a amortiguar el impacto del fenómeno climático.

El presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde, advirtió que El Niño afectará la actividad económica peruana y podría generar presiones sobre los precios, especialmente de los alimentos. Sin embargo, sostuvo que el país enfrenta este escenario con una demanda interna sólida, respaldada por el crecimiento del empleo, la inversión privada y la construcción.

Durante su participación en la 60.ª Asamblea General de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) 2026, realizada en Lima, el titular del BCRP destacó el desempeño reciente de los principales indicadores económicos. «La demanda está muy fuerte», afirmó al explicar por qué considera que el país cuenta con mejores condiciones para amortiguar los efectos del fenómeno climático.

El Niño y los indicadores de la economía peruana

Velarde señaló que el empleo registró un crecimiento interanual de 6,5% en los últimos meses. A ello se sumó el avance de 10,6% de la inversión privada durante el segundo trimestre y un incremento cercano al 13% en el consumo de cemento, según el último dato disponible.

Estos resultados reflejan, según su evaluación, una actividad económica que mantiene dinamismo antes de enfrentar los efectos de El Niño. Por ello, consideró que la fortaleza de la demanda interna permitirá absorber parte del impacto negativo del fenómeno, aunque reconoció que existen riesgos para la producción y los precios.

El efecto sobre los alimentos constituye uno de los principales focos de atención, debido a la presión que las condiciones climáticas podrían ejercer sobre sus precios. No obstante, Velarde puso énfasis en que la situación económica previa al evento ofrece un respaldo para enfrentar sus consecuencias.

BCRP defiende la meta de inflación de 2%

El presidente del BCRP también defendió la meta de inflación de 2% que mantiene el país. Según explicó, este objetivo contribuyó a conservar una inflación menor que la registrada en otras economías de América Latina y permitió, en determinados momentos, contar con tasas de interés más bajas.

Al referirse al episodio inflacionario iniciado en 2021 y profundizado en 2022, Velarde destacó que los bancos centrales latinoamericanos reaccionaron tempranamente al incremento de los precios. En particular, señaló que varias autoridades monetarias de la región elevaron sus tasas de interés antes que sus pares de las economías desarrolladas.

Asimismo, consideró que el escenario internacional podría alejarse del periodo de tasas excepcionalmente bajas que siguió a la crisis financiera de 2008. En su evaluación, si la inteligencia artificial no genera un incremento importante de la productividad, la inflación y las tasas de interés podrían mantenerse por encima de los niveles registrados antes de la pandemia.

América Latina pierde terreno frente a Asia

En otro tramo de su exposición, Velarde abordó las diferencias de crecimiento entre América Latina y Asia durante las últimas décadas. A su juicio, la región latinoamericana perdió terreno debido a una combinación de déficits fiscales, crisis de deuda, inflación, problemas educativos y limitaciones en la gestión pública.

El economista recordó que América Latina registró un crecimiento importante durante la década de 1960, impulsado por las políticas de sustitución de importaciones. Sin embargo, consideró que ese modelo agotó su capacidad de expansión y que el endeudamiento acumulado durante los años setenta terminó desembocando en la crisis de deuda de los ochenta.

Desde entonces, afirmó, Asia mantuvo una trayectoria de crecimiento superior. También señaló que América Latina no aprovechó el reciente ciclo de precios elevados de minerales, petróleo y granos con la misma intensidad que durante el auge de materias primas comprendido entre 2000 y 2013.

Velarde identificó a la educación como una de las principales debilidades estructurales de la región. «No podemos esperar una sociedad próspera si no tenemos educación», sostuvo al comparar los resultados latinoamericanos con los de los países asiáticos.

Finalmente, cuestionó la capacidad de gestión de los Estados y advirtió que las dificultades fiscales repercuten en servicios públicos esenciales, como la infraestructura y la jornada escolar. En ese contexto, sostuvo que un sector público ineficiente también limita las posibilidades de desarrollo del sector privado.