Inicio ACTUALIDAD Chancay acelera la carga, pero empresas aún enfrentan costos logísticos

Chancay acelera la carga, pero empresas aún enfrentan costos logísticos

La mayor velocidad marítima no garantiza una entrega más rápida: demoras en aduanas, recojo y devolución de contenedores pueden elevar los costos del comercio exterior.

La llegada más rápida de una carga a un puerto no necesariamente significa que la mercadería llegue antes a su destino final. Las demoras en el recojo, la nacionalización y la devolución de contenedores pueden generar penalidades y elevar los costos del comercio exterior, un desafío que cobra mayor relevancia con la nueva dinámica que plantea el puerto de Chancay.

“Que llegue el contenedor o la mercancía más rápido resuelve un problema del mar y de infraestructura, pero las empresas internamente siguen trabajando con hojas de cálculo, con Excel y con correo electrónico”, sostuvo Valentina Jordan, CEO y cofundadora de Nauta.

La ejecutiva explicó que la reducción de los tiempos de tránsito marítimo debe estar acompañada por una modernización de los procesos internos de importadores, exportadores y operadores logísticos. Una vez que la carga llega al terminal, todavía deben completarse procesos como la revisión documental, los trámites aduaneros, el retiro del contenedor y su traslado hacia almacenes o centros de distribución.

Las demoras pueden convertirse en penalidades

Uno de los principales riesgos para las empresas aparece cuando no existe un control preciso de los plazos para retirar la carga o devolver los contenedores vacíos. Las navieras y los terminales establecen periodos para estas operaciones y, cuando son excedidos, pueden generarse cargos adicionales por demora o permanencia.

En este escenario, las plataformas de inteligencia artificial aplicadas a logística pueden integrar la información de cada embarque y generar alertas sobre documentos pendientes, fechas próximas a vencer o diferencias entre tarifas y contratos.

Jordan señaló que una herramienta de este tipo permitió evitar US$3 millones en penalidades en menos de un año en uno de los casos trabajados por Nauta.

“Digitalizando todo el proceso de recogida, de descarga y de retorno del vacío de regreso a terminal”, explicó la ejecutiva al referirse a la forma en que se logró reducir estos costos.

La información necesaria para anticipar estos gastos suele encontrarse distribuida entre correos electrónicos, facturas, conocimientos de embarque, órdenes de compra y distintos sistemas de gestión. Integrar estos datos permite detectar con anticipación documentos incompletos, cargas pendientes de retiro o cobros que no coinciden con las condiciones pactadas.

Una operación con múltiples actores

La cadena logística involucra a distintos participantes y sistemas que no necesariamente están conectados entre sí. Jordan identificó como problemas habituales el uso de procesos manuales pese a contar con sistemas tecnológicos, la ausencia de una fuente única de información y la dependencia de procedimientos que permanecen concentrados en la experiencia de determinados trabajadores.

“Un agente de carga tiene su sistema, un agente aduanal tiene su sistema, un importador tiene su sistema y una empresa de camiones tiene su sistema. Esos sistemas no se hablan los unos con los otros”, señaló.

Según la CEO de Nauta, una operación de comercio exterior puede involucrar a cerca de una docena de actores, entre navieras, terminales, agentes de carga, agentes de aduana, transportistas, importadores y otros participantes.

Cada uno maneja información relacionada con la carga, los pagos o la documentación, lo que puede dificultar el seguimiento integral de la operación y generar puntos de demora.

Entre los problemas que pueden aparecer están los documentos incompletos que retrasan la nacionalización, la falta de control sobre los días de permanencia de un contenedor, las demoras en la devolución de equipos vacíos, las diferencias entre contratos de flete, facturas y órdenes de compra y la falta de información actualizada sobre el inventario y el estado de la carga.

Chancay plantea un reto más allá del puerto

Para Jordan, la nueva dinámica entre Chancay y el Callao puede acelerar la adopción de herramientas digitales dentro de las empresas peruanas. La operación de ambos terminales amplía las alternativas logísticas para importadores, exportadores y operadores, pero el aprovechamiento de esa infraestructura dependerá también de la capacidad para gestionar los procesos posteriores al arribo.

La infraestructura portuaria puede reducir los tiempos de tránsito y mejorar la conexión con otros mercados, pero una demora en la nacionalización, la falta de transporte disponible o el incumplimiento del plazo para devolver un contenedor puede trasladar parte de esos beneficios a mayores costos.

Por ello, el reto para las empresas no termina cuando el buque llega al puerto. Importadores y operadores necesitan información actualizada sobre documentos, trámites aduaneros, disponibilidad de transporte, plazos de retiro y devolución de contenedores para evitar que una falla en cualquiera de estas etapas termine retrasando la entrega final.

“Tenemos que invertir de manera interna en las empresas para poder ver el beneficio de esa infraestructura desde el lado digital”, sostuvo Jordan.