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Petróleo supera los US$ 100 por barril pese a la recuperación del suministro

Petróleo y transporte marítimo de crudo en medio de la crisis de suministro energético

La caída de las reservas mundiales y las restricciones logísticas mantienen la presión sobre los precios internacionales.

El petróleo continúa cotizando por encima de los US$ 100 por barril, pese a la recuperación parcial del suministro desde Oriente Medio. El Brent se sitúa alrededor de los US$ 107, mientras que las consecuencias del conflicto entre Estados Unidos e Irán siguen condicionando el abastecimiento y las perspectivas del mercado energético.

Desde comienzos de septiembre, el Brent acumula un incremento de aproximadamente 13%. En el mercado físico, el crudo North Sea Dated subió 43%, hasta cerca de US$ 134 por barril, mientras que algunas variedades del mar del Norte alcanzaron los US$ 160.

La evolución de las cotizaciones refleja que la recuperación de los flujos comerciales no ha sido suficiente para normalizar el mercado. Aunque los productores han aumentado sus exportaciones, las interrupciones anteriores redujeron las reservas disponibles y dejaron al sistema energético con menos margen para responder a nuevas perturbaciones.

Suministro de petróleo se recupera en Oriente Medio

En su informe mensual, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) indicó que las exportaciones de los productores del golfo Pérsico aumentaron en 4,4 millones de barriles diarios en septiembre, hasta alcanzar los 13,9 millones. Este volumen equivale a más del 75% de los niveles registrados antes de la guerra.

Los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz también se recuperaron. El tránsito aumentó en 3,7 millones de barriles diarios, hasta los 10,9 millones. Sin embargo, el restablecimiento de esta ruta estratégica no ha eliminado los riesgos para el transporte internacional de hidrocarburos.

Arabia Saudita incrementó las exportaciones mediante su oleoducto Este-Oeste, una infraestructura que permite transportar crudo sin atravesar el estrecho de Ormuz. Los envíos por esta vía aumentaron en 970.000 barriles diarios, hasta los 5,6 millones.

En el mercado mundial, el suministro de petróleo creció en 2,5 millones de barriles diarios durante septiembre, hasta situarse en 102,3 millones. Los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, agrupados en la alianza OPEP+, aportaron 2,1 millones de barriles diarios a ese incremento.

Pese a esta recuperación, la oferta todavía debe hacer frente a las consecuencias de las interrupciones y los daños en infraestructuras energéticas. La disponibilidad de crudo depende también de la continuidad de las operaciones y de la capacidad de transportar los hidrocarburos hasta las refinerías y los mercados consumidores.

Por qué el precio del petróleo sigue elevado

La recuperación del suministro no ha provocado una caída equivalente de las cotizaciones porque el mercado dispone de menos reservas para absorber nuevas interrupciones. Aunque la disponibilidad de crudo ha mejorado, los inventarios acumulados antes de la crisis han sufrido una reducción considerable.

El encarecimiento del petróleo físico refleja esa tensión. Mientras las cotizaciones internacionales responden a las expectativas sobre la oferta y la demanda, el mercado de entrega inmediata también acusa la disponibilidad de barriles y las dificultades para garantizar el abastecimiento.

A ello se suman los riesgos logísticos asociados al transporte marítimo y los daños en las infraestructuras. La incertidumbre sobre la continuidad de los flujos comerciales mantiene la presión sobre los precios, incluso cuando las exportaciones comienzan a recuperarse.

Por tanto, un incremento de la producción no garantiza una reducción inmediata de las cotizaciones. Para que la presión disminuya de manera sostenida, el suministro debe mantenerse y permitir que las reservas se recuperen, además de reducirse los riesgos que todavía afectan al transporte y al procesamiento del crudo.

Reservas mundiales de petróleo acumulan una fuerte caída

Las existencias mundiales observadas disminuyeron otros 10 millones de barriles en septiembre. El aumento de 103 millones de barriles almacenados y transportados en buques fue superado por una reducción de 113 millones en los inventarios terrestres.

Desde finales de febrero, las reservas acumulan una caída de 509 millones de barriles, equivalente a una reducción promedio de 2,4 millones de barriles diarios. Según la AIE, los inventarios en tierra se encuentran cerca de su nivel más bajo desde, al menos, 2016.

Esta reducción limita la capacidad del mercado para responder a interrupciones inesperadas. Las reservas permiten compensar temporalmente una caída de la producción o una interrupción del transporte, pero esa protección pierde efectividad cuando los inventarios disminuyen durante varios meses consecutivos.

En consecuencia, cualquier nueva perturbación podría tener un efecto más pronunciado sobre las cotizaciones. Incluso con una recuperación de la oferta, reconstruir las existencias requiere tiempo y un volumen de producción superior al consumo durante un periodo sostenido.

La evolución de los inventarios será uno de los indicadores relevantes para determinar si el mercado energético comienza a recuperar su capacidad de respuesta y si la presión sobre los precios internacionales puede moderarse.

Refinerías y exportaciones de combustibles siguen afectadas

La recuperación del suministro de crudo tampoco implica que la producción y el comercio de combustibles hayan vuelto a la normalidad. La AIE prevé que la actividad mundial de las refinerías alcance los 81,3 millones de barriles diarios en octubre y aumente hasta los 84,6 millones hacia finales de año.

Las exportaciones de productos refinados desde Oriente Medio continúan por debajo de los niveles previos a la guerra. En septiembre, aumentaron en 210.000 barriles diarios, hasta los 1,9 millones, frente a los 4,7 millones registrados antes del conflicto.

El gas licuado de petróleo (GLP) también presenta una recuperación limitada. Sus exportaciones se situaron en 670.000 barriles diarios, frente a los 1,5 millones anteriores a la guerra.

Estas cifras evidencian que la normalización del mercado energético depende de más factores que la disponibilidad de petróleo crudo. Las restricciones en las refinerías y el comercio de derivados también condicionan el abastecimiento de combustibles utilizados en el transporte, la industria y los hogares.

Demanda mundial de petróleo caerá en 2026

La AIE estima que la demanda mundial de petróleo disminuirá en 2,6 millones de barriles diarios durante 2026, hasta los 102,4 millones. Para 2027, proyecta un incremento de 2 millones de barriles diarios, que elevaría el consumo hasta los 104,4 millones.

La caída prevista para este año refleja el impacto de la crisis energética sobre el consumo, en un contexto de precios elevados e incertidumbre sobre la disponibilidad de combustibles. La evolución posterior dependerá de la recuperación de la actividad económica y de la normalización del comercio internacional.

Por el lado de la oferta, el organismo prevé variaciones importantes en la producción mundial durante los próximos años, a medida que los productores respondan a las alteraciones del mercado y se recuperen las operaciones afectadas.

El desafío inmediato es que el aumento de la oferta permita atender la demanda y reconstruir las reservas. Mientras los inventarios continúen reducidos y persistan los riesgos logísticos, la recuperación de los flujos a través del estrecho de Ormuz no garantiza una disminución sostenida de las cotizaciones.