El Banco Mundial elevó de 2,7% a 3,2% su estimación para el Perú este año y proyectó un crecimiento de 3% para 2027, impulsado por la inversión privada, las exportaciones de cobre y la recuperación del consumo.
La economía peruana crecería 3,2% en 2026, según la nueva proyección del Banco Mundial, que elevó en 0,5 puntos porcentuales su estimación publicada en abril. Para 2027, el organismo prevé una expansión de 3%, de acuerdo con su informe Panorama Económico de América Latina y el Caribe, octubre 2026.
Con este resultado, Perú se ubicaría entre las economías de mayor crecimiento de Sudamérica. La proyección de 3,2% lo coloca por debajo de Guyana, Paraguay y Surinam, y por encima de Ecuador, Colombia, Brasil, Argentina, México y Chile, según las estimaciones del organismo.
El Banco Mundial atribuye parte del desempeño peruano a la inversión privada en sectores como el cobre y la infraestructura, así como a una recuperación sostenida del consumo.
Economía peruana mantiene el impulso de las exportaciones y la inversión
El organismo señala que Perú ha mantenido tasas de crecimiento anual superiores al 3% después de la contracción registrada en 2023, con el desempeño de las exportaciones de cobre y la inversión en infraestructura como algunos de los principales respaldos de la actividad.
Para 2026, el consumo privado continuará siendo un componente importante de la demanda en América Latina y el Caribe, aunque su ritmo de expansión muestra una moderación. En el caso peruano, el Banco Mundial destaca que la inversión privada tendría un papel particularmente relevante.
El organismo considera que esta combinación de inversión y consumo permitirá sostener el crecimiento durante los próximos años, aunque advierte que la expansión de mediano plazo dependerá de otros factores estructurales.
En particular, señala la importancia de mantener una cartera de proyectos mineros y avanzar en la solución de los cuellos de botella que durante años han limitado el crecimiento potencial y el consumo privado.
Perú supera las proyecciones de abril del Banco Mundial
La nueva estimación representa una mejora frente al escenario planteado por el Banco Mundial en abril, cuando proyectaba un crecimiento de 2,7% para Perú en 2026 y de 2,8% para 2027.
La revisión al alza se produce en un contexto regional en el que el organismo mantiene una perspectiva de crecimiento moderado. Para América Latina y el Caribe, el Banco Mundial proyecta una expansión de 2,2% este año, ligeramente por debajo del 2,4% registrado en 2025.
El organismo destaca que detrás del promedio regional existen diferencias importantes entre países. Algunas economías están registrando mayores niveles de inversión y confianza, mientras otras enfrentan restricciones estructurales que limitan su capacidad de crecimiento.
En este escenario, Perú aparece entre los países sudamericanos con mejores perspectivas para 2026, aunque todavía enfrenta desafíos para elevar su crecimiento potencial de manera sostenida.
Banco Mundial advierte desafíos para el crecimiento
Pese a la mejora de sus proyecciones, el Banco Mundial señala que el crecimiento de la región continúa expuesto a riesgos externos y domésticos. Entre ellos menciona las tensiones comerciales, la volatilidad de los precios de la energía y la persistencia de la inflación de los servicios.
El organismo también considera que una aceleración más amplia de la inversión dependerá de la capacidad de los países para implementar reformas estructurales y reducir de manera sostenible los costos de financiamiento.
En materia monetaria, el Banco Mundial observa que un menor fortalecimiento persistente del dólar frente al comportamiento registrado en 2024 otorga mayor margen a los bancos centrales para mantener una política dependiente de los datos y ajustar sus decisiones con cautela.
Para Perú, el desafío estará en aprovechar el mayor dinamismo previsto para 2026 y 2027 mediante una mayor inversión y el avance de proyectos productivos, especialmente en sectores con capacidad para ampliar el crecimiento potencial.
El Banco Mundial también incorpora la inteligencia artificial como una oportunidad para elevar la productividad regional. Sin embargo, advierte que la adopción tecnológica por sí sola no garantiza mejoras de productividad y que será necesario generar las condiciones para que las empresas utilicen estas herramientas de manera efectiva.




