Un análisis a más de 36 mil empresas deudoras muestra que el monto de la deuda no determina si esta se pagará. Construcción y Comercio deben casi lo mismo, pero tienen 13 puntos de diferencia en su nivel de cumplimiento. Dejar pasar el tiempo es el principal riesgo: si una factura supera los 90 días impaga, las probabilidades de recuperar el dinero caen de un 76,7% a apenas un 36,5%.
Existe la creencia de que las industrias que acumulan mayores montos de deuda son, por defecto, las más difíciles de cobrar. Sin embargo, un reciente análisis de CobranzaOnline.com a más de 36 mil empresas deudoras derriba esta idea: el volumen adeudado no basta para anticipar si el dinero será o no recuperado.
Las dos caras de la moneda: Comercio vs. Construcción
Al revisar el comportamiento de pago de las distintas industrias, los datos revelan realidades muy diversas. El caso más crítico es el de Servicios Administrativos y de Apoyo, que registra la tasa de pago más baja del sistema (solo un 47% de las deudas gestionadas llega a buen puerto), pese a concentrar apenas el 8% de la mora total. Le siguen de cerca el Comercio al por mayor y menor (49%), y las Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas (55%). En la otra vereda, Información y Comunicaciones destaca como un buen pagador, con un 75% de éxito.
Un contraste especialmente llamativo se da entre el Comercio y la Construcción. Ambos sectores acumulan un nivel de morosidad casi idéntico (21% y 20% de la deuda total, respectivamente). Sin embargo, mientras la Construcción logra pagar el 62% de sus deudas, el Comercio solo llega al 49%.
¿Por qué ocurre esto? El Comercio concentra un gran volumen de facturas impagas (25% del total de documentos) por montos menores, con un promedio de $3,83 millones, lo que hace que su gestión caso a caso sea mucho más compleja. La Construcción, en cambio, tiene menos documentos impagos pero por sumas más altas (un ticket promedio de $6,29 millones), logrando resolverlos con mayor efectividad.
Los 90 días: El límite que las pymes no deben cruzar
Más allá del rubro, el estudio identificó un factor transversal y decisivo: el paso del tiempo. Los datos muestran que los 90 días de atraso marcan un límite crítico. Si una factura se gestiona antes de ese plazo, tiene un 76,7% de probabilidad de ser pagada. Pero si supera esa barrera, las opciones de recuperar el dinero se desploman a un 36,5%.
Para evitar estas pérdidas, la publicación en registros o boletines comerciales es una herramienta muy efectiva, ya que hace visible el incumplimiento ante el sistema financiero. No obstante, existe una gran diferencia en cómo se utiliza esta acción. Mientras las grandes empresas publican a sus morosos a los 90 días en promedio, las pymes esperan hasta los 195 días para hacerlo.
“Las empresas de menor tamaño comienzan a utilizar esta herramienta cuando la deuda ya tiene mucha más antigüedad y, por lo tanto, menores probabilidades de recuperación. Las grandes empresas, en cambio, suelen incorporar la publicación dentro de sus procesos de cobranza y activarla antes. Adelantar esta gestión representa una oportunidad concreta para mejorar los resultados de recuperación de las pymes”, explica Belén Sanguinetti, Cofundadora de CobranzaOnline.com.
El estudio también detectó que el tamaño del deudor influye en la rapidez con la que reacciona. Una vez que la deuda es publicada, una gran empresa demora en promedio 21 días en pagar y limpiar su historial, mientras que las micro y pequeñas empresas tardan aproximadamente 42 días en hacer lo mismo.
En definitiva, los datos sugieren que para tener una cobranza exitosa ya no basta solo con mirar los montos adeudados. Las empresas necesitan conocer el comportamiento de pago de la industria de sus clientes y, fundamentalmente, actuar de manera preventiva antes de que las facturas cumplan tres meses en el cajón.




