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lunes, octubre 19, 2026
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Cristian Morales: “El éxito no se mide solo en una obra bien ejecutada, sino en un negocio que cumple sus objetivos”

El fundador y gerente general de Nova Hábitat explica cómo la gerencia de proyectos ha dejado de enfocarse únicamente en la ejecución de una obra para asumir un rol estratégico en el desarrollo inmobiliario, desde la planificación y el control de riesgos hasta la rentabilidad y la entrega final.

¿Cómo ha cambiado la gestión de proyectos dentro del desarrollo inmobiliario en los últimos años?

La gestión de proyectos ha ampliado su mirada. Antes, el énfasis estaba principalmente en ejecutar la obra, controlar el presupuesto y cumplir el cronograma. Hoy, debe conectar las decisiones técnicas con los objetivos del negocio: la inversión, el producto que se ofrece al mercado, los compromisos de entrega y la rentabilidad esperada.

Esto exige intervenir desde etapas tempranas, cuando todavía es posible ajustar el diseño, evaluar alternativas constructivas y anticipar riesgos. Una decisión tomada antes de construir puede evitar sobrecostos y retrasos durante la ejecución.

En Nova Hábitat entendemos la gerencia de proyectos como la mano derecha del promotor inmobiliario. Nuestro papel es darle información clara y criterio técnico para decidir, proteger su inversión y acompañar el desarrollo hasta la entrega. El éxito no se mide solo en una obra bien ejecutada, sino en un negocio que cumple sus objetivos.

¿Qué factores debe controlar una gerencia de proyectos para garantizar que un desarrollo sea eficiente y rentable?

Debe controlar de manera integrada el alcance, los costos, los plazos, la calidad, la seguridad y los riesgos. Ninguno funciona de forma aislada: un cambio de diseño puede afectar las compras, la secuencia de obra, el flujo de caja y la fecha de entrega.

En costos, es fundamental conocer cuánto se ha gastado, cuánto está comprometido y cuánto falta para terminar. Un proyecto puede parecer dentro del presupuesto y tener obligaciones pendientes que comprometan su margen. En plazos, también debemos identificar las actividades que condicionan la entrega, incluyendo permisos, suministros, conexiones de servicios y pruebas de equipos.

Además, hay que verificar que lo construido responda al producto ofrecido al comprador. La rentabilidad puede deteriorarse con correcciones, reclamos y gastos de postventa. Una buena gerencia anticipa el resultado final y actúa antes de que las desviaciones se vuelvan difíciles de corregir.

¿Cómo influye una adecuada planificación en la reducción de costos, tiempos y riesgos durante una obra?

La planificación permite resolver decisiones cuando todavía hay tiempo y alternativas. Revisar la compatibilidad de los planos, definir especificaciones y programar las compras antes de ejecutar reduce la posibilidad de demoler, rehacer o adquirir materiales de urgencia.

Por ejemplo, si un equipo tiene un plazo de fabricación prolongado, su contratación debe vincularse al cronograma desde el inicio. Lo mismo ocurre con las conexiones definitivas de servicios: tener el edificio físicamente terminado no asegura que esté listo para probar sus sistemas y entregarlo. Además, planificar implica identificar qué necesita cada actividad para comenzar: planos aprobados, materiales, personal, equipos y frentes disponibles. Ese plan debe revisarse constantemente con el avance real de la obra.

El ahorro empieza mucho antes de comprar o construir; empieza al tomar decisiones oportunas. Una planificación bien gestionada reduce improvisaciones y permite utilizar mejor los recursos.

¿Qué importancia tiene hoy la coordinación entre las distintas áreas y especialistas que participan en un proyecto inmobiliario?

Es decisiva porque un proyecto inmobiliario reúne especialidades y objetivos que deben funcionar como un conjunto. Arquitectura, estructuras, instalaciones, construcción, compras, finanzas y el área comercial toman decisiones que afectan a los demás.

Un cambio en la distribución de un departamento, por ejemplo, puede modificar instalaciones, metrados, costos y compromisos con el comprador. Por eso, la coordinación necesita responsables definidos, información actualizada y un procedimiento para evaluar y aprobar cambios.

La gerencia de proyectos debe lograr que cada especialista comprenda el impacto de sus decisiones en el resultado global. También debe involucrar oportunamente a quienes recibirán y operarán el edificio, para considerar el mantenimiento, accesibilidad y funcionamiento de los sistemas.

En Nova Hábitat buscamos que el promotor tenga una visión integrada del proyecto. Coordinar bien significa convertir el conocimiento de distintos especialistas en decisiones coherentes para el negocio.

¿Qué herramientas, metodologías o tecnologías están transformando la manera de gestionar proyectos inmobiliarios y qué impacto tienen en los resultados finales?

Destacaría BIM, la planificación colaborativa y las plataformas digitales de control. BIM permite organizar y compartir información del proyecto, facilitando la coordinación entre especialidades. Su valor está en utilizar esa información para resolver problemas y tomar mejores decisiones.

Metodologías como Lean Construction y Last Planner ayudan a organizar el trabajo con quienes lo ejecutan, identificar restricciones y revisar el cumplimiento de los compromisos. Esto aporta mayor confiabilidad a la planificación.

Por su parte, los tableros de control y los registros digitales de campo permiten relacionar avance, costos, productividad y observaciones de calidad. Así, la gerencia puede detectar desviaciones y priorizar acciones con información actualizada.

El impacto depende de cómo se implementan estas herramientas y de la calidad de los datos. La tecnología aporta valor cuando ayuda a decidir mejor y a tiempo. Para el promotor, eso se traduce en mayor visibilidad sobre su inversión y mejor capacidad para controlar el resultado del proyecto.