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lunes, octubre 19, 2026
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Bono a 10 años rompe 5.25% ante persistencia de presiones inflacionarias

El alza de los rendimientos de la deuda estadounidense se produce en un contexto de mayor cautela de los inversionistas, marcado por las señales de la Reserva Federal sobre la inflación, las tensiones entre Estados Unidos e Irán y la volatilidad en los mercados financieros y energéticos.

Los mercados financieros globales viven jornadas de marcada volatilidad e incremento en su aversión al riesgo ante la combinación de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, anuncios clave en el sector de la inteligencia artificial y el repunte de los rendimientos soberanos. Las crecientes dudas sobre el rumbo de la inflación y la política monetaria mantienen en cautela a los inversionistas, mientras la volatilidad de las materias primas y los frentes diplomáticos marcaron el tono operativo de los índices bursátiles mundiales.

En Estados Unidos, los focos se concentraron en las señales de la Reserva Federal, la deuda pública y las declaraciones del presidente Trump. La gobernadora de la Fed, Lisa Cook, advirtió que las presiones inflacionarias persistirán debido a la demanda generada por la IA y los conflictos geopolíticos, señalando que la productividad no compensará este impacto a corto plazo y que un recorte de tasas prematuro alimentaría los precios. Este panorama llevó al rendimiento del bono del Tesoro a 10 años a superar el 5,25% por primera vez desde 2007, en un entorno donde el asesor Kevin Hassett cifró la deuda externa en 15 billones de dólares. Por su parte, el presidente Donald Trump afirmó que la inflación cederá al concluir el conflicto con Irán, al tiempo que anunció una acería de 15.000 millones de dólares en Iowa, vislumbró acuerdos comerciales con Canadá y destacó un diálogo respetuoso con el presidente chino Xi Jinping.

Dentro del ámbito corporativo y tecnológico, las principales firmas mostraron movimientos de gran envergadura. Nvidia captó la atención del mercado al ampliar su programa de recompra de acciones en la cifra récord de 150.000 millones de dólares, elevando la autorización restante a 235.000 millones hasta el año fiscal 2028, al tiempo que anunció una colaboración con Anthropic en seguridad de agentes y se confirmó la asistencia de su CEO, Jensen Huang, a una reunión en la Casa Blanca tras la previa reunión entre Donald Trump y Dario Amodei de Anthropic. En operaciones M&A, AMD acordó la adquisición del startup de IA World Labs por 8.200 millones de dólares con el objetivo de fortalecer su hoja de ruta de hardware y construir una «mejor IA», según detalló su CEO Lisa Su. Por otro lado, OpenAI detuvo el lanzamiento de su nuevo modelo por preocupaciones de seguridad para centrarse en mejorar la protección de futuros desarrollos, anticipando el lanzamiento del modelo GPT-6.1 Astra para los próximos días o semanas con debut previsto en octubre. Adicionalmente, SpaceXAI lanzó «Team Bots» para flujos de trabajo colaborativos en IA, mientras que las asiáticas Firmus y Meta anunciaron acuerdos de infraestructura regional en Asia-Pacífico y Nuobikan Artificial Intelligence Technology cerró una colocación de 16,5 millones de acciones H a HK$ 8,19 cada una.

Las tensiones geopolíticas y energéticas internacionales se mantuvieron bajo la lupa del mercado tras las complejas negociaciones entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Qatar y Pakistán. Teherán supeditó la reapertura del estrecho de Ormuz a las exigencias de su líder supremo, generando versiones encontradas: mientras la Casa Blanca sugirió disposición a un eventual alivio de sanciones ante avances concretos, Donald Trump negó concesiones y fuentes diplomáticas señalaron bajas probabilidades de acuerdo por profundas discrepancias sobre Ormuz y el programa nuclear. En Europa y otras latitudes, las repercusiones macroeconómicas y políticas continuaron marcando la pauta. Christine Lagarde (BCE) advirtió que las presiones inflacionarias de los subsidios energéticos representan un 0,1% del PIB situando los tipos en la parte alta del rango neutral, al tiempo que el Reino Unido anunció la creación de la «Red Eléctrica Británica» para devolver el control estatal al sector energético.

Desde de mi punto de vista, el escenario macroeconómico y financiero global muestra una clara transición hacia una fase de elevada volatilidad estructural y endurecimiento en las condiciones financieras. La combinación de rendimientos soberanos a 10 años en niveles no vistos en casi dos décadas (superando el 5,25%), junto con la firmeza en el discurso de la Reserva Federal sobre la persistencia de presiones inflacionarias alimentadas por la alta demanda de infraestructura tecnológica y la incertidumbre geopolítica, sugiere que los tipos de interés se mantendrán elevados durante un período más prolongado de lo descontado inicialmente por la renta variable.

Hacia los próximos meses, los mercados enfrentarán un entorno dividido en dos escenarios principales, en un escenario base, si la mediación diplomática logra un acuerdo duradero en Oriente Medio que alivie las fricciones en el estrecho de Ormuz y estabilice la oferta de crudo, la disminución de la prima energética podría contener las expectativas de inflación a corto plazo, permitiendo un proceso de consolidación en los índices bursátiles apoyado por la agresiva recomposición de capital de las megacaps tecnológicas. Por el contrario, en un escenario adverso de ruptura en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, el repunte del petróleo por encima de los niveles actuales reactivaría una segunda ola inflacionaria global, forzando a los bancos centrales a considerar nuevas alzas de tasas y gatillando una corrección más profunda en los múltiplos de valoración de los activos de renta variable y crédito corporativo.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group