El metal acumula una corrección cercana al 7% en septiembre y cotiza bajo presión por el alza de los rendimientos de los bonos del Tesoro, la fortaleza del dólar y las expectativas de una política monetaria más restrictiva de la Reserva Federal.
El oro spot se mantiene bajo una fuerte presión vendedora tras registrar una caída de 4% al inicio de la semana y acumular una corrección cercana al 7% durante septiembre, en medio del fuerte aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y la recuperación del dólar. El lunes, el metal cayó hasta US$4.114,93 por onza y llegó a tocar un mínimo intradía de US$4.110,80, su nivel más bajo desde el 5 de agosto.
A diferencia de otros episodios de tensión geopolítica, esta vez el conflicto entre Estados Unidos e Irán está teniendo un efecto particularmente adverso para el oro. La incertidumbre sobre el Estrecho de Ormuz ha impulsado nuevamente el petróleo, elevando las preocupaciones sobre inflación y aumentando las expectativas de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva. El Treasury a 10 años alcanzó su nivel más alto desde junio de 2007, mientras el dólar se mantiene cerca de máximos de dos meses.
A mi juicio, este es el punto más relevante para entender la caída: el mercado está priorizando las tasas y los rendimientos por sobre la tradicional demanda de refugio del oro. Cuando los bonos estadounidenses ofrecen rendimientos cada vez mayores, mantener una posición en un activo que no genera intereses implica un coste de oportunidad más elevado.
El escenario puede mantenerse sensible durante los próximos días. El mercado está asignando alrededor de 70% de probabilidad a una nueva subida de tasas de la Fed en octubre, mientras espera esta semana el PCE, indicador de inflación preferido por la Reserva Federal, y el reporte de empleo de Estados Unidos. Ambos datos podrían modificar nuevamente las expectativas sobre la trayectoria de la política monetaria.
En este contexto, veo dos escenarios principales para el oro. Si el metal consigue sostenerse sobre US$4.100 y posteriormente recupera la zona de US$4.200, podría producirse un rebote técnico y reducir parte de la presión vendedora acumulada durante las últimas semanas.
En sentido contrario, una ruptura sostenida por debajo de US$4.100 aumentaría la presión bajista y podría llevar al mercado a mirar nuevamente hacia US$4.000, especialmente si los próximos datos de inflación y empleo refuerzan las expectativas de nuevas alzas de tasas en Estados Unidos.
Por ahora, el oro enfrenta una combinación poco favorable: petróleo elevado, dólar fuerte, mayores rendimientos de los bonos del Tesoro y expectativas de nuevas alzas de tasas. La próxima prueba llegará con los datos de inflación y empleo de Estados Unidos, que podrían determinar si la corrección encuentra compradores o abre espacio para una caída más profunda.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




