El comercio marítimo enfrenta cambios estructurales por la inestabilidad geopolítica, el impacto climático y la transformación de las cadenas globales de suministro.
Comercio marítimo y logística global atraviesan una etapa de creciente presión debido a las disrupciones geopolíticas, el impacto climático y los cambios en las políticas comerciales, según un nuevo informe de la División de Servicios Marítimos de DP World.
El documento advierte que las redes que movilizan mercancías en contenedores, por un valor estimado de US$14.000 millones, enfrentan mayores tensiones mientras los corredores tradicionales se ven sometidos a nuevas interrupciones.
Ante este escenario, las empresas necesitan mayor flexibilidad para mantener la continuidad de sus operaciones. El transporte marítimo de corta distancia aparece como una alternativa para conectar centros de producción emergentes y terminales locales con las principales rutas internacionales.
La integración de estos servicios con redes ferroviarias, viales y fluviales también permitiría contar con rutas alternativas frente a eventuales interrupciones en los corredores habituales.
El Observatorio de Comercio Global 2026 de DP World refuerza esta perspectiva. Según el estudio, el 94% de más de 3.500 ejecutivos de cadenas de suministro y logística espera que el crecimiento del comercio mundial en 2026 iguale o supere los niveles registrados en 2025.
El comercio marítimo busca corredores más flexibles
Ganesh Raj, director de Operaciones Globales de Servicios Marítimos de DP World, señaló que la elevada dependencia del transporte marítimo obliga a las empresas a desarrollar sistemas capaces de adaptarse rápidamente a cambios en las condiciones comerciales.
“Dado que más del 80 % del comercio mundial de mercancías se transporta por mar, la agilidad y la capacidad de adaptación se están volviendo esenciales para la confianza y el crecimiento empresarial”, afirmó.
Raj destacó la importancia de los llamados Corredores Comerciales Conectados, que buscan integrar puertos, servicios marítimos y redes logísticas terrestres para ampliar las alternativas disponibles para el transporte de mercancías.
Según explicó, estos corredores permiten que la carga pueda utilizar rutas diferentes cuando las condiciones cambian. El ejecutivo planteó que la siguiente etapa de esta evolución deberá incorporar redes más inteligentes y adaptables para conectar los distintos mercados.
Aranceles y producción modifican las rutas internacionales
El informe técnico, denominado Navegando por el futuro del comercio marítimo, sostiene que las disrupciones dejaron de ser fenómenos aislados y están generando cambios más permanentes en el transporte internacional.
Los aranceles y la redistribución de la producción están modificando las cadenas de suministro, mientras los centros productivos se dispersan hacia nuevas regiones.
India, el sudeste asiático, Latinoamérica, Oriente Medio y África están adquiriendo un mayor peso en la producción mundial. Esta transformación está generando nuevos patrones de transporte marítimo regional y aumentando la importancia de las conexiones entre mercados emergentes.
La evolución de las cadenas productivas también está impulsando un mayor intercambio comercial entre economías en desarrollo.
El comercio Sur-Sur gana protagonismo
El informe identifica un crecimiento significativo del comercio Sur-Sur, es decir, del intercambio de mercancías entre economías en desarrollo.
Según el documento, las exportaciones de mercancías entre estos mercados pasaron de aproximadamente US$500.000 millones en 1995 a US$8.800 millones en 2025. Asimismo, actualmente más de la mitad de las exportaciones de los países en desarrollo tienen como destino otros mercados en desarrollo.
Este cambio refuerza la necesidad de contar con redes logísticas capaces de atender rutas regionales y conexiones más diversificadas, en lugar de depender exclusivamente de los grandes corredores tradicionales.
En ese contexto, el transporte marítimo de corta distancia y su integración con otros medios de transporte adquieren mayor relevancia para conectar los nuevos centros de producción con los mercados internacionales.




