YPF consolida su apuesta por el gas natural licuado argentino junto a la italiana Eni

La petrolera estatal avanza en un acuerdo clave para el desarrollo del proyecto Argentina LNG, que contempla tres unidades flotantes de licuefacción con una inversión de hasta US$9,000 millones.

La empresa argentina YPF dará un nuevo paso en el desarrollo del gas natural licuado (GNL) nacional con la firma de un acuerdo de ingeniería final junto a Eni, la petrolera italiana que busca ampliar su presencia en América Latina. El pacto, que se concretará este viernes, representa el último tramo antes de la decisión final de inversión (FID) del ambicioso proyecto Argentina LNG, liderado por YPF.

El plan contempla la construcción de tres unidades flotantes de licuefacción (FLNG) con capacidad de 6 millones de toneladas anuales (MTPA) cada una, equivalentes a unos 27 millones de metros cúbicos diarios de gas, el 18% de la producción actual del país. La iniciativa prevé una inversión de aproximadamente US$3,000 millones por cada unidad, con la participación de empresas chinas y coreanas en la licitación de la construcción.

El proyecto marca un cambio estratégico para Argentina, que busca posicionarse como un nuevo exportador de GNL en la región, aprovechando el potencial de Vaca Muerta. En su primera etapa, YPF planea el arribo de los buques Hilli Episeyo (en 2027) y MKII (en 2028), con capacidad conjunta para 5.95 MTPA, equivalentes a 27 millones de metros cúbicos diarios.

Estos barcos serán operados por Southern Energy (SESA), un consorcio integrado por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y la noruega Golar LNG (10%).

En un mercado global dominado por Estados Unidos, Qatar y Australia, Argentina busca insertarse con precios competitivos —en torno a US$7 por millón de BTU FOB— y mayor flexibilidad comercial, gracias al modelo de alquiler de buques.

El proyecto Argentina LNG representa una oportunidad estratégica para diversificar la matriz exportadora argentina, aprovechar la creciente demanda asiática y responder al auge energético generado por la transición verde y el consumo de los data centers impulsados por la inteligencia artificial.