Volatilidad en el precio del petróleo tras crisis en Venezuela puede afectar mercados como el peruano

Un eventual giro político en Venezuela impactaría primero en las expectativas de los inversionistas y en movimientos especulativos de corto plazo, señala VT Markets.

La coyuntura política en Venezuela podría traer cambios que impactarían en Perú, ya que uno de los principales riesgos está asociado a la volatilidad del precio del petróleo, más que a problemas de abastecimiento, de acuerdo con el análisis de Jonathan Vargas, Líder de Equipo de Desarrollo de Negocios en VT Markets.

“El petróleo podría reaccionar con volatilidad: primero incertidumbre, luego presión a la baja si el mercado empieza a descontar una futura normalización de la producción venezolana. Los cambios políticos generan movimientos especulativos en el corto plazo y podrían traducirse en presiones de inflación importada y en fluctuaciones del tipo de cambio, especialmente si se producen shocks externos que afecten los flujos hacia mercados emergentes”, señala Vargas, que también analiza el impacto en el precio de los activos.

En cuanto al oro, tradicional refugio ante escenarios de riesgo geopolítico, podría perder parte de su atractivo si disminuye la percepción de tensión regional. No obstante, su comportamiento dependerá de otros factores globales clave como la evolución de las tasas de interés en Estados Unidos, la fortaleza del dólar y otros focos de conflicto internacional. “Si se diera un cambio real de régimen en Venezuela con participación o respaldo de EE. UU., el impacto inicial sería más político y de expectativas que inmediato en precios”, explica Vargas.

Posible impacto en Latinoamérica

Para Perú y los mercados latinoamericanos, el impacto sería mayormente indirecto. “Las bolsas de la región reaccionan con mayor fuerza a factores como las tasas estadounidenses y precios de los commodities, más que a la situación interna venezolana”, detalla Vargas.

Sin embargo, sí podría observarse una mejora en el sentimiento regional si se percibe un escenario de mayor estabilidad política, así como oportunidades puntuales para sectores vinculados a energía, comercio y logística en caso de una reapertura económica gradual de Venezuela.