El arribo de Ilan Goldfajn marca un gesto político y financiero clave en un momento en que Bolivia busca recursos para infraestructura, inversión privada y estabilidad económica.
La visita oficial del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn, a Bolivia, prevista para el 13 y 14 de enero, reabre un canal estratégico de financiamiento internacional que permanecía en segundo plano desde hace más de una década. Será la primera vez en 15 años que la máxima autoridad del organismo multilateral llega al país, en un contexto marcado por la necesidad de acceso a crédito externo y sostenimiento de la inversión pública.
Más allá del protocolo, la señal es económica. El BID ha sido históricamente uno de los principales socios financieros de Bolivia, con un rol central en el financiamiento de infraestructura, especialmente en carreteras y proyectos de integración. Su presencia al más alto nivel es interpretada como una muestra de continuidad institucional y disposición a estructurar nuevos programas de apoyo.
Un perfil con peso internacional
Ilan Goldfajn preside el Grupo BID desde diciembre de 2022. Economista con amplia trayectoria, fue director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional y presidente del Banco Central de Brasil, donde lideró procesos de control inflacionario y modernización del sistema financiero, recibiendo reconocimientos internacionales por su gestión.
El propio Goldfajn había adelantado que Bolivia sería su primer destino oficial en 2026, destacando medidas económicas adoptadas por el Gobierno y señalándolas como pasos relevantes para recuperar estabilidad y sentar bases de crecimiento.
Agenda oficial y acercamiento al sector privado
La agenda establece que el primer día se desarrollará en La Paz, con reuniones en la Casa Grande del Pueblo junto a ministros del área económica y el canciller, además de un encuentro con el presidente Rodrigo Paz y una conferencia de prensa.
El segundo día, la delegación del BID se trasladará a Santa Cruz de la Sierra, donde Goldfajn sostendrá reuniones con empresarios privados para analizar oportunidades de financiamiento, proyectos de inversión y estrategias orientadas a mejorar productividad y diversificación económica.
Lo que está en juego para Bolivia
En el plano financiero, una visita de este nivel suele leerse como una señal de respaldo internacional. Según documentos de referencia, el retorno del BID puede facilitar nuevos flujos de crédito externo, apoyar la llegada de divisas y reforzar proyectos estratégicos en infraestructura y desarrollo productivo.
Equipos técnicos del organismo ya trabajan con el Gobierno y el sector privado en una estrategia integral que apunta a elevar productividad, atraer capital y ampliar la base exportadora, en un escenario donde los créditos multilaterales, por sus plazos largos y condiciones favorables, vuelven a cobrar relevancia para la sostenibilidad fiscal.






