Una señal clave para el mercado energético: el millonario crédito que impulsa la infraestructura petrolera

El cierre del financiamiento privado más grande en más de 20 años permitirá construir un oleoducto de exportación estratégico y un nuevo puerto de aguas profundas.

En medio de la incertidumbre generada por el reciente fallo judicial en Estados Unidos por el caso YPF, las principales petroleras acaban de recibir una señal de alivio: se concretó el mayor crédito privado desde la salida de la convertibilidad para infraestructura energética. Según confirmaron varias fuentes del sector a Forbes, este martes se anunciará el cierre del project finance para construir el oleoducto de exportación más importante del país junto con una nueva terminal portuaria en Río Negro.

Se trata de un crédito sindicado de 2.000 millones de dólares otorgado por un consorcio de bancos internacionales: JP Morgan, Santander, Citi, Itaú y Deutsche Bank, con una tasa de interés ligeramente superior al 10% anual. El monto incluso supera las estimaciones iniciales —de US$ 1.700 millones—, despejando dudas sobre una posible traba financiera tras el fallo de la jueza Loretta Preska. La operación representa un espaldarazo clave a la viabilidad del proyecto estrella para exportar crudo desde Vaca Muerta.

El proyecto, denominado Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), contempla la construcción de un ducto de 570 kilómetros capaz de transportar más de 700.000 barriles diarios hasta Punta Colorada, en la provincia de Río Negro, donde se instalará un puerto de aguas profundas adaptado para buques VLCC (Very Large Crude Carrier). La primera etapa estará lista en julio de 2026, con una capacidad inicial de evacuación de 180.000 barriles diarios. La segunda fase, prevista para 2027, elevará la capacidad a 550.000, y una etapa final permitiría llegar a 750.000 barriles diarios hacia 2028 o 2029.

Con un precio estimado de 70 dólares por barril —una referencia conservadora a largo plazo en la industria—, la obra permitiría exportaciones anuales por alrededor de 20.000 millones de dólares, cifra que convertiría al petróleo en el mayor generador de divisas del país, incluso por encima de la soja.

La obra se financiará parcialmente con el crédito sindicado, pero también requiere una inversión total de 3.000 millones de dólares. El capital restante será cubierto por los ocho socios del consorcio según su participación accionaria, que a su vez determina la capacidad de evacuación asignada a cada uno. Entre ellos: YPF con 120.000 barriles diarios; Pluspetrol con 80.000; PAE con 55.000; Vista, Pampa Energía y Chevron con 50.000 cada una; y Shell y Tecpetrol con 40.000. También participa como accionista minoritario Gas y Petróleo del Neuquén (GyP), con el 1,02% y una capacidad inicial de 5.000 barriles. Se dejará un remanente de 65.000 barriles diarios para compañías productoras más pequeñas.

El VMOS ya cuenta con la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), lo que facilita su marco jurídico y tributario. Este proyecto no solo apunta a transformar la matriz exportadora energética del país, sino también a atraer inversiones de largo plazo en uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento.