Rusia prohíbe la importación de varios productos de Nestlé tras detectar una toxina en insumos.
Las autoridades sanitarias de Rusia anunciaron la prohibición temporal de importación de varios productos de la multinacional suiza Nestlé, luego de detectar la posible presencia de la toxina cereulide asociada al ácido araquidónico en materias primas utilizadas por uno de sus proveedores.
La medida fue comunicada por Rospotrebnadzor, la agencia estatal rusa de defensa del consumidor, que confirmó el cese de importaciones de determinadas mezclas solubles secas para alimentación infantil, entre ellas NAN 1 OPTIPRO, NAN 2 OPTIPRO, NAN Supreme y NAN EXPERPRO. Los productos afectados corresponden a lotes fabricados entre el 14 de abril y el 27 de noviembre del año pasado.
Según el organismo regulador, la toxina fue identificada en insumos suministrados a Nestlé Rossiya por un proveedor externo. En su comunicado oficial, Rospotrebnadzor señaló que el consumo de productos con altos niveles de toxina cereulide puede provocar vómitos y diarreas dentro de las seis horas posteriores a la ingesta, con síntomas similares a los de una intoxicación alimentaria o a reacciones alérgicas vinculadas a proteínas de la leche de vaca.
Impacto sanitario y decisión regulatoria
Ante este hallazgo, la autoridad sanitaria rusa dispuso no solo la suspensión de importaciones, sino también la prohibición de la venta de estos productos en el mercado local, instando a los consumidores a considerar esta información al momento de adquirir fórmulas infantiles.
Desde el punto de vista regulatorio, la decisión refuerza la postura de Rusia de mantener controles estrictos sobre productos alimentarios importados, especialmente aquellos destinados a menores de edad, un segmento altamente sensible desde el punto de vista sanitario y político.
Respuesta de la compañía
Por su parte, Nestlé Rossiya informó que retiró de manera voluntaria una partida limitada de productos alimenticios infantiles a partir de este lunes. La empresa explicó que la decisión responde al fortalecimiento de los controles de calidad aplicados a las materias primas provenientes de un proveedor externo.
Aunque el retiro fue calificado como preventivo, el episodio añade presión reputacional y operativa sobre la compañía en un contexto global marcado por mayores exigencias regulatorias, tensiones comerciales y una vigilancia creciente sobre las cadenas de suministro internacionales.
Para el sector alimentario, el caso subraya la importancia estratégica de la trazabilidad, la gestión de proveedores y el cumplimiento sanitario en mercados con regulaciones cada vez más estrictas.






