Aunque se anunció una ruta entre Callao y Chosica, el plan inicial solo contempla llegar a Desamparados. El proyecto enfrenta desafíos logísticos, infraestructura por adaptar y un modelo de operación aún sin definir completamente.
La implementación de trenes urbanos donados por la empresa estadounidense Caltrain a la Municipalidad de Lima abre un nuevo capítulo en el transporte público de la capital peruana. Sin embargo, el alcance real del proyecto dista del ambicioso recorrido anunciado en su momento por el alcalde Rafael López Aliaga.
Según explicó Maali del Pomar, asesora de la MML, en una primera etapa los trenes no llegarán al Callao. “El punto de partida es Chosica y llegaría a Desamparados (…) El Callao no podía ser parte porque tenían la Línea 2 del Metro”, señaló a RPP Noticias. Esto contrasta con las declaraciones iniciales del burgomaestre, quien había asegurado que la conexión sería desde el puerto hasta Lima Este.
La estación Desamparados, actual sede de la Casa de la Literatura Peruana, será utilizada como terminal en esta fase. Aunque ya es usada una vez al año como estación ferroviaria, se anticipan remodelaciones para atender una demanda diaria de pasajeros, sin que hasta ahora se hayan definido plazos ni presupuestos para dicha transformación.
El modelo operativo, según la asesora, contempla convoyes de trenes que partirán cada 30 minutos desde las 4:00 a.m. hasta el mediodía. Cada tren estará compuesto por cinco coches con capacidad total para 450 pasajeros. En esta primera etapa se habilitarán siete estaciones a lo largo del trayecto.
Respecto al costo del pasaje, Del Pomar evitó especular, aunque mencionó que actualmente los limeños de la zona Este pagan entre S/ 8 (en buses informales) y S/ 13 (en taxi colectivo), por lo que se espera que el precio del tren sea competitivo. El monto exacto se definirá a partir de un estudio técnico que aún no ha sido publicado.
La implementación de estos trenes ocurre en un contexto de urgencias por mejorar el sistema de transporte público metropolitano, y de crecientes presiones por ofrecer soluciones sostenibles frente a la congestión vehicular y la contaminación. No obstante, el proyecto plantea desafíos operativos y de planificación urbana que requerirán mayor claridad para consolidarse como una alternativa real y eficiente.






