Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. se dispararon ante la fortaleza de los datos económicos y las expectativas de una política monetaria más restrictiva, llevando la tasa a 10 años a máximos no vistos desde 2007.
La jornada financiera internacional cerró bajo un clima de alta volatilidad marcado por la aceleración en los rendimientos de la deuda soberana y la tensión geopolítica en la ONU. En Estados Unidos, la liquidez continuó expandiéndose con la masa monetaria M2 alcanzando un récord de 23,34 billones de dólares (+5,7% interanual), al tiempo que los datos reales exhibieron una notable solidez con el PMI Compuesto Flash escalando a 58,4 y un incremento imprevisto en los inventarios de crudo de la EIA (2,969 millones de barriles). Esta combinación de resiliencia y presiones de oferta reforzó la postura restrictiva de la Reserva Federal, donde funcionarios como Barr, Goolsbee y Musalem advirtieron sobre la necesidad de mayor ajuste para contener la inflación. En respuesta, las ventas masivas en el mercado de renta fija dispararon el rendimiento del bono del Tesoro a 2 años por encima del 4,9% y llevaron la tasa del bono a 10 años a superar el 5,11% por primera vez desde 2007, mientras el Tesoro amplió a 6.000 millones de dólares su programa de recompra de deuda a largo plazo.
En el ámbito corporativo y de renta variable, el índice de Miedo y Codicia descendió a 37 puntos (Miedo) en medio de la pérdida gradual del apoyo de las recompras de acciones por la entrada en el periodo de bloqueo. McDonald’s profundizó su caída libre con un retroceso diario del -5,2% (-22,2% en seis meses), contrastando con la actividad en tecnología e infraestructura de IA donde Supermicro inició el envío de racks NVIDIA Vera Rubin NVL72 y Microsoft ($MSFT) anunció un plan de inversión superior a 10.000 millones de dólares en Oriente Medio para 2030. En los flujos institucionales, firmas como Citadel y Fundstrat señalaron la posibilidad de mayor debilidad táctica hacia el cierre de septiembre ante la estacionalidad de las elecciones de mitad de mandato y el vencimiento masivo de opciones, recomendando aprovechar las correcciones puntuales para reacumular posiciones de cara a un repunte en el cuarto trimestre. Por su parte, el sector energético experimentó agitación tras rumores sobre una prohibición de 90 días a las exportaciones de diésel en Estados Unidos, reporte que fue calificado como falso por la Casa Blanca tras generar divisiones en la industria.
En el escenario diplomático internacional, la Asamblea General de la ONU concentró la atención por los cruces entre Estados Unidos e Irán; la delegación estadounidense abandonó la sala durante la intervención del presidente Pezeshkian, aunque el secretario de Estado Marco Rubio confirmó contactos indirectos vía Qatar para evaluar garantías de paso seguro en el Estrecho de Ormuz y negociaciones de cese al fuego energético. En paralelo, Rubio sostuvo reuniones con el canciller ruso Lavrov para abordar la seguridad energética y de granos entre Rusia y Ucrania, mientras que en el ámbito monetario internacional el IIF y el FMI advirtieron que la deuda mundial superará la cifra récord de 365 billones de dólares en medio de perspectivas de crecimiento moderado.
Desde mi punto de vista, la fortaleza macroeconómica estadounidense y la inflación latente están chocando de frente con la curva de tipos, llevando las tasas de los bonos a niveles restrictivos no vistos en dos décadas. A corto plazo, la combinación de un bono a 10 años sobre el 5%, la estacionalidad adversa de septiembre y el freno en las recompras corporativas mantendrá a la renta variable bajo presión compradora de cobertura. No obstante, para el cuarto trimestre se perfila un escenario base de recuperación, si las negociaciones diplomáticas logran afianzar la seguridad marítima en Ormuz y estabilizar los precios de la energía, el flujo de compras sistemáticas (CTA) y el inicio de la temporada de resultados corporativos reactivarán el rally tecnológico hacia fin de año. El principal riesgo bajista reside en que un rebote duradero del petróleo fuerce a la Fed a ejecutar alzas de tipos adicionales más agresivas, lo que extendería la corrección bursátil e incrementaría la volatilidad en las divisas emergentes.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




