El conflicto en el Golfo Pérsico y un accidente en el ducto de Camisea generan una crisis energética que podría impactar a industrias, generadoras eléctricas y consumidores peruanos.
Una deflagración en el ducto de Camisea (TGP) combinada con la escalada bélica en Oriente Medio ha reducido significativamente el abastecimiento de gas natural en Perú. Felipe Cantuarias, presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH), califica la situación como una “tormenta perfecta” debido al aumento del precio del petróleo, combustible que se usa como sustituto temporal.
El Ministerio de Energía y Minas estima que la restricción de suministro se prolongará por aproximadamente 14 días, afectando a industrias, centrales eléctricas y estaciones de servicio. La Sociedad Nacional de Industrias (SNI) solicitó al Ejecutivo emitir un decreto de urgencia para permitir el uso temporal de fuentes alternativas, como diésel y GLP.
Precio del petróleo en alza y riesgos internacionales
El conflicto en el Golfo Pérsico ha elevado el precio del barril Brent hasta US$82, con proyecciones de algunos analistas, como JP Morgan, de que podría alcanzar hasta US$120 en caso de prolongarse la tensión regional. La clave estará en la duración del conflicto y el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial.
Según Farid Kahatt, internacionalista, si el estrecho se mantiene cerrado por un periodo prolongado, los mercados globales asumirán mayores costos. Gonzalo Tamayo, socio de Macroconsult, considera que el petróleo podría seguir subiendo si el conflicto se intensifica durante más de dos o tres semanas, aunque descarta aumentos extremos a US$120.
Impacto en el Perú
El alza internacional de precios afectará directamente al país, ya que Perú depende en gran medida de las importaciones: 75% del diésel y la gasolina, y 30% del GLP. La deflagración en Camisea también interrumpe el suministro de líquidos de gas natural (LGN), de donde se extrae el GLP, obligando a importar rápidamente el combustible a precios más altos.
Eduardo Guevara, exviceministro de Hidrocarburos, indica que la duración del conflicto será determinante para la estabilidad de los precios domésticos y la disponibilidad de energía en industrias y hogares.
Duración del conflicto y perspectivas
Kahatt señala que la capacidad de Irán para lanzar misiles influirá en la duración de la guerra. Según previsiones de Donald Trump, podría extenderse de cuatro a seis semanas, aunque Irán buscaría prolongarla para presionar a EE.UU. y sus aliados. Mientras tanto, la presión sobre los precios del petróleo y sus derivados se mantendrá, con impactos directos en la economía peruana y en la paridad de importación de combustibles.






