Especialistas analizaron el comportamiento del dólar y las estrategias empresariales en un conversatorio privado organizado por Rextie.
A medida que el país se acerca a un nuevo proceso electoral, la volatilidad del tipo de cambio, la necesidad de una gestión de riesgos más rigurosa y el uso estratégico del sol se perfilan como ejes centrales en la planificación financiera de las empresas para el 2026. Estas fueron algunas de las principales conclusiones del conversatorio privado sobre las perspectivas del dólar y las estrategias financieras para el 2026, organizado por Rextie y realizado el pasado 19 de diciembre.
El encuentro congregó a tres destacados referentes del ámbito financiero y del gobierno corporativo: José Luis Ramírez, consultor en gestión de riesgos y director asociado de Dvalor Consultoría; Giovanna Cárdenas, directora independiente y consultora internacional en estrategia y buen gobierno; y Alejandro Yañes Cruz, ex CFO del Banco de la Nación y especialista en negocios financieros, gestión de riesgos y compliance.
Durante su exposición, Alejandro Yáñez advirtió que la cercanía del proceso electoral podría generar episodios de inestabilidad en el tipo de cambio, un comportamiento recurrente en contextos de incertidumbre política. En ese sentido, señaló que las empresas deben anticiparse a estos escenarios e incorporarlos dentro de sus decisiones financieras y de cobertura.
En la misma línea, Giovanna Cárdenas sostuvo que el tipo de cambio podría mantenerse en torno a los S/ 3.36, en un contexto de recuperación gradual de la economía peruana. Bajo este escenario, explicó que muchas empresas optarían por operar cada vez más en soles, como una medida para evitar pérdidas cambiarias en un mercado con poca variación del dólar.
Por su parte, José Luis Ramírez recordó que el país ha asimilado lecciones clave tras la inestabilidad política de años recientes, lo que ha permitido una mayor capacidad de respuesta ante escenarios de volatilidad. Sin embargo, enfatizó que el factor electoral seguirá influyendo en el comportamiento del tipo de cambio y que las empresas deben prepararse no sólo para riesgos internos, sino también para eventos externos, integrándose de manera estructurada dentro de sus modelos de gestión de riesgos.
Mayor control y eficiencia financiera
Durante el conversatorio, los especialistas coincidieron en la importancia de fortalecer los mecanismos de control financiero como parte de la estrategia empresarial. En ese contexto, se destacaron beneficios clave vinculados a una gestión más ordenada y transparente:
- Visibilidad: permite identificar con precisión el gasto por área o departamento, facilitando un mayor control presupuestal.
- Responsabilidad: contribuye a la elaboración de presupuestos específicos y reduce el riesgo de desviaciones o sobrecostos inesperados.
- Optimización: ayuda a detectar recursos infrautilizados asociados a proyectos concretos, mejorando la eficiencia operativa.
El conversatorio dejó en claro que, en un entorno marcado por la incertidumbre política y económica, la anticipación, la disciplina financiera y una adecuada gestión del riesgo serán determinantes para que las empresas afronten con mayor solidez los desafíos de este año en curso.






