Teobaldo Llosa y el giro hacia una inmobiliaria con propósito

Fuente: El Comercio

El gerente general de Llosa Edificaciones analiza su paso de la banca al sector inmobiliario, el crecimiento de la empresa y su apuesta por un modelo donde la rentabilidad convive con la sostenibilidad.

Luego de desarrollar gran parte de su carrera en el Grupo Credicorp, donde ocupó cargos directivos en banca corporativa y gestión de riesgos, Teobaldo Llosa decidió cambiar de rumbo profesional y emprender en el sector inmobiliario. En diálogo con El Comercio, el actual gerente general de Llosa Edificaciones repasa los aprendizajes de esa etapa, el relanzamiento de la empresa junto a su hermana Mariana y el significado de haber sido reconocido como Líder Empresarial del Cambio, un premio que asume como un compromiso de largo plazo.

De la banca al liderazgo empresarial

Llosa reconoce que su paso por Credicorp fue una escuela determinante. La exposición a distintas industrias, la gestión de crisis financieras y políticas, así como el trabajo con equipos altamente especializados, moldearon su forma de entender el liderazgo. Entre los aprendizajes clave destaca el foco real en el cliente y en los colaboradores, la necesidad de adaptarse a un entorno que cambia cada vez más rápido y la importancia de evaluar la rentabilidad ajustada al riesgo y al impacto que una empresa tiene en la vida de las personas. Para Llosa, el corto plazo debe gestionarse con disciplina, pero siempre con una mirada de largo plazo orientada a construir organizaciones sólidas.

La decisión de emprender en el sector inmobiliario

Aunque su último cargo en el BCP como gerente de Riesgos de Banca Personas fue uno de los que más disfrutó, por el impacto social y la transformación cultural que vivió la organización, Llosa sintió que era momento de iniciar una nueva etapa. El deseo de construir algo propio, desarrollar nuevas capacidades y aportar desde otro rol lo llevó a apostar por una industria que considera especialmente sensible, la que hace posible el sueño de la vivienda propia. Para él, se trata de una enorme responsabilidad, ya que para la mayoría de clientes es la inversión más importante de sus vidas.

Un relanzamiento en medio de la incertidumbre

Llosa Edificaciones se relanzó en 2019 en un contexto especialmente complejo. A pocos meses de dejar la banca llegó la pandemia, seguida por un periodo de fuerte inestabilidad política y económica. Llosa admite que fueron momentos difíciles, en los que incluso cuestionó su decisión de emprender. Sin embargo, el trabajo conjunto con el equipo permitió salir fortalecidos. Hoy la empresa gestiona siete proyectos, cuenta con alrededor de 60 colaboradores y duplicó su facturación en 2025 respecto al año anterior. La principal lección de ese proceso fue confirmar que las personas deben ser siempre la prioridad, una convicción que se reflejó en decisiones como no realizar despidos durante la pandemia y asumir el costo de brindar cobertura de salud privada a todo el equipo.

Human Experience, un modelo centrado en las personas

A partir de esa experiencia, la compañía desarrolló el modelo de gestión Human Experience, que busca colocar a las personas en el centro del negocio inmobiliario. Este enfoque se sustenta en avances concretos en experiencia del cliente y clima laboral, respaldados por reconocimientos como el segundo lugar en Latinoamérica en la certificación Best Place to Live y la presencia durante tres años consecutivos en el top 10 de empresas de menos de 100 colaboradores en la encuesta Building Happiness de BUK. La reflexión que dio origen al modelo fue simple, ampliar una buena experiencia más allá de clientes y colaboradores hacia todo el ecosistema de la empresa, incluyendo proveedores, inversionistas, aliados y comunidades.

Pilares del modelo de gestión

Human Experience se estructura en tres pilares. El primero es Kusikuy, el área de gestión de colaboradores, orientada a promover un liderazgo cercano, el bienestar del equipo y la coherencia entre el discurso y la práctica. El segundo pilar, Humano, extiende esta mirada al conjunto de actores que participan en cada proyecto, con relaciones basadas en reglas claras, comunicación directa y una visión de largo plazo. El tercer pilar es la gestión del negocio, con procesos ordenados, disciplina en la administración del riesgo y un uso creciente de data y tecnología para tomar mejores decisiones. Para Llosa, una buena gestión no solo busca eficiencia, sino que también es una forma de cuidar a las personas y cumplir lo prometido.

Un reconocimiento que implica responsabilidad

El Premio Líder Empresarial del Cambio representa para Llosa un reconocimiento al trabajo del equipo y al apoyo de su familia, pero sobre todo un compromiso hacia el futuro. Considera que la distinción confirma que la empresa avanza en la dirección correcta, aunque también refuerza la necesidad de no conformarse y seguir mejorando. En un país con grandes desafíos, sostiene que el compromiso del sector privado es clave para impulsar cambios sostenibles.

El legado que busca dejar en la industria

De cara al futuro, Llosa aspira a contribuir a una transformación del sector inmobiliario peruano. Recuerda que se trata de una de las industrias que más inversión privada genera en el país y, al mismo tiempo, una de las que mayor impacto ambiental tiene a nivel global. Esa dualidad, afirma, obliga a asumir una responsabilidad mayor. Su objetivo es demostrar que es posible crecer, ser rentable y operar con conciencia social y ambiental. Para Llosa, rentabilidad y sostenibilidad no se contradicen, y el mayor legado de Llosa Edificaciones debería ser probar que hacer empresa con sentido es no solo posible, sino necesario.