Las tensiones comerciales globales provocan fuertes caídas en las criptomonedas y llevan al oro a máximos históricos, mientras los inversionistas buscan refugio ante el aumento del riesgo geopolítico y económico.
Las recientes discusiones en torno a nuevos aranceles internacionales han generado una fuerte respuesta en los mercados financieros, impulsando una corrección significativa en las criptomonedas y un repunte contundente en el precio del oro. Las tensiones se avivaron tras la intención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplicar tarifas comerciales a países europeos que no respalden la anexión de Groenlandia, una medida que activó el riesgo de represalias desde Europa, donde ya se evalúan respuestas por más de US$110 mil millones en medidas comerciales.
“La reacción del mercado fue inmediata. En cuestión de horas, la principal criptomoneda retrocedió cerca de US$4.000, reflejando una reducción en el apetito por riesgo y un giro hacia activos considerados más defensivos. Paralelamente, el oro se disparó desde la apertura, marcando nuevos máximos históricos ante la búsqueda de protección por parte de inversionistas”, agregó Joaquin Pantoja, analista de mercado de Capitaria.
Este movimiento responde a dos elementos claves. Por un lado, el aumento del riesgo económico y político a nivel global alimenta temores sobre el impacto que una escalada arancelaria podría tener en el crecimiento mundial y los flujos comerciales. Por otro lado, las medidas comerciales suelen elevar las expectativas de inflación, factor que tradicionalmente favorece la valorización de activos refugio como el oro.
“En este escenario, el metal precioso ha consolidado nuevamente su rol como activo de resguardo, alcanzando la zona de los US$4.690. Analistas no descartan que niveles cercanos a los US$5.000 puedan materializarse si el conflicto comercial se intensifica o se prolonga, ya que episodios de tensión geopolítica suelen atraer flujos defensivos hacia instrumentos considerados más seguros”, precisó Pantoja.
El comportamiento de las criptomonedas ha sido distinto. Si bien existía debate respecto a si podían comenzar a desempeñar un rol de refugio ante la volatilidad, el retroceso reciente vuelve a colocar esa hipótesis en duda. La caída hasta la zona de los US$92.000 y la ruptura de niveles técnicos relevantes como los US$94.500 reinstalan su condición de activo de riesgo, especialmente en un contexto en el que predominan la incertidumbre y la aversión al riesgo por parte de los inversionistas.






