El impulso del sector tecnológico contrasta con la debilidad manufacturera y las dudas sobre la política monetaria en las principales economías. Mientras Estados Unidos lidera con avances en inteligencia artificial, Europa y Asia exhiben señales mixtas en sus indicadores, reflejando un cierre de año marcado por la volatilidad y la cautela inversora.
Los mercados financieros internacionales atraviesan una fase de contrastes marcada por la fortaleza del sector tecnológico en Estados Unidos, la persistencia de tensiones inflacionarias y la expectativa de decisiones clave de política monetaria en las principales economías. La narrativa actual se construye sobre un delicado equilibrio entre el entusiasmo por la inteligencia artificial, la presión de los rendimientos de los bonos soberanos y la desaceleración de la actividad manufacturera, mientras Europa y Asia muestran dinámicas divergentes en sus indicadores macroeconómicos.
En Estados Unidos, el inicio de noviembre, considerado históricamente el mes más sólido para las acciones, estuvo dominado por el repunte tecnológico. Amazon lideró el impulso tras anunciar un acuerdo de siete años con OpenAI valorado en 38.000 millones de dólares, mediante el cual la compañía de inteligencia artificial pagará a Amazon Web Services por acceso a cientos de miles de unidades de procesamiento gráfico de Nvidia. Este anuncio disparó las apuestas en torno a la inteligencia artificial y elevó al índice de los “Magnificent Seven” un 1,2%, con Amazon subiendo un 4%. Sin embargo, el entusiasmo tecnológico contrastó con la debilidad del sector manufacturero: la actividad fabril estadounidense cayó por octavo mes consecutivo en octubre, aunque con señales de alivio en las presiones inflacionarias. En paralelo, las declaraciones de miembros de la Reserva Federal marcaron el tono de la política monetaria: Austan Goolsbee advirtió que la inflación sigue siendo una preocupación mayor que el empleo, Mary Daly instó a mantener una mente abierta respecto a un posible recorte de tasas en diciembre, y Miran reconoció que la política monetaria continúa siendo restrictiva. Los rendimientos del Tesoro a 10 años subieron tres puntos básicos hasta 4,10%, mientras que el dólar mostró oscilaciones y el bitcoin retrocedió cerca de un 3%. En el frente fiscal, el Tesoro de EE. UU. anunció que espera endeudarse por 569.000 millones de dólares en el cuarto trimestre, cifra que refuerza la presión sobre los mercados de deuda soberana.
En el plano corporativo, Palantir presentó resultados del tercer trimestre de 2025 que superaron ampliamente las expectativas del mercado. La compañía reportó un beneficio ajustado por acción de 21 centavos frente a los 17 centavos estimados, ingresos de 1.180 millones de dólares frente a los 1.090 millones previstos y un EBITDA ajustado de 606,5 millones frente a los 502,1 millones esperados. Destacó el crecimiento del 121% interanual en ingresos comerciales en EE. UU., alcanzando 397 millones. La firma proyecta ingresos anuales de 4.400 millones de dólares, con un beneficio operativo ajustado de entre 2.150 y 2.160 millones, superando las previsiones anteriores. Para el cuarto trimestre, espera ingresos de 1.330 millones frente a los 1.190 millones estimados. Estos resultados consolidan a Palantir como uno de los actores más dinámicos en el ecosistema tecnológico estadounidense.
En el ámbito político y geopolítico, la Casa Blanca confirmó que el príncipe heredero saudí Mohammed Bin Salman realizará una visita oficial de trabajo el 18 de noviembre, lo que refuerza la relevancia de la relación bilateral en un contexto de tensiones energéticas globales. En paralelo, el Senado estadounidense mostró resistencia a cambios institucionales: el líder republicano John Thune afirmó que no existen los votos suficientes para eliminar el filibusterismo. En el plano local, Donald Trump manifestó que sería altamente improbable que su administración contribuyera con fondos federales a la ciudad de Nueva York en caso de que el candidato Mamdani resultara electo, y además solicitó al secretario de Transporte revisar la posibilidad de poner fin al esquema de peajes de congestión en la ciudad.
En Europa, la atención se centró en la agenda del Banco Central Europeo, con múltiples intervenciones de Christine Lagarde y otros miembros del consejo, así como en la publicación de indicadores clave. El índice PMI compuesto de la Eurozona se mantuvo en 52,2, mientras que el PMI de servicios se situó en 52,6, confirmando una expansión moderada. Alemania reportó un PMI compuesto final de 53,8 y de servicios en 54,5, mientras que Francia se mantuvo en terreno contractivo con un PMI de servicios en 47,1 y compuesto en 46,8. Italia mostró un PMI compuesto de 52,1 y de servicios en 53, mientras que España alcanzó 54,3 y 54,5 respectivamente, reflejando un mejor desempeño relativo en el sur de Europa. En el frente de precios, el índice de precios al productor de la Eurozona cayó un 0,2% interanual, con una variación mensual nula, lo que sugiere cierta moderación en las presiones inflacionarias. En Reino Unido, el PMI compuesto y de servicios se ubicó en 51,1, apenas en zona de expansión, mientras que los rendimientos de los gilts a cuatro años se situaron en 4,095%. El Banco de Inglaterra mantiene un tono vigilante, con intervenciones de sus miembros en torno a la evolución de la inflación y la política monetaria.
En Asia, los datos reflejaron un panorama mixto. Japón reportó un PMI manufacturero final de octubre en 48,2, confirmando contracción en el sector. La base monetaria cayó un 6,2% interanual, mientras que el Banco de Japón publicó las minutas de su última reunión, en un contexto de persistente debilidad de la demanda interna. En Corea del Sur, la inflación sorprendió al alza: el IPC de octubre subió un 2,4% interanual frente al 2,1% previo y al 2,2% esperado, con un incremento mensual del 0,3%. El índice subyacente avanzó un 2,2% interanual, lo que representa la aceleración más rápida desde julio de 2024. Ante este escenario, el Ministerio de Industria anunció un plan de reestructuración del sector siderúrgico, con ajustes de capacidad en productos con exceso de oferta y expansión del apoyo financiero y de políticas para exportadores afectados por los aranceles de EE. UU. y la Unión Europea. En China, el Banco Popular fijó el punto medio del yuan en 7,1226 por dólar, en línea con estimaciones de mercado, mientras que se esperan los próximos datos de inflación con proyecciones de estabilidad en el IPC. En Hong Kong, el PMI se mantuvo en 50,4, apenas en zona de expansión. En Oceanía, el Banco de la Reserva de Australia mantuvo la tasa de efectivo en 3,6%, mientras que los indicadores PMI de servicios y compuesto se situaron en 53,1 y 52,6 respectivamente, sugiriendo resiliencia en la actividad. En Nueva Zelanda, la tasa de desempleo se ubicó en 5,3%, con una participación laboral estable en 70,5% y un crecimiento marginal del empleo del 0,1% trimestral.
El panorama global refleja un mercado en transición, donde el entusiasmo por la inteligencia artificial y los sólidos resultados corporativos en EE. UU. contrastan con la debilidad manufacturera y la incertidumbre sobre la política monetaria. La Reserva Federal mantiene un sesgo restrictivo, aunque con voces que abren la puerta a recortes en diciembre, lo que podría generar volatilidad en los rendimientos y en el dólar. En Europa, la divergencia entre el norte y el sur se acentúa, con Alemania y Francia mostrando debilidad relativa frente a Italia y España, mientras que la inflación parece moderarse. Asia enfrenta desafíos distintos: Japón continúa en contracción industrial, Corea del Sur lidia con un repunte inflacionario y China busca estabilizar su moneda en un contexto de bajo crecimiento. En este escenario, los mercados globales se encaminan hacia un cierre de año marcado por la dualidad entre la fortaleza tecnológica y la fragilidad macroeconómica. Los próximos meses estarán definidos por la capacidad de los bancos centrales para equilibrar la lucha contra la inflación con el riesgo de recesión, mientras que los inversionistas deberán navegar entre oportunidades en sectores de alto crecimiento y la cautela frente a la persistente volatilidad en deuda y divisas.
Felipe Mendoza, Analista de mercados ATFX LATAM






