Por Maribel Martínez, directora de Personas y Cultura de Grupo Enhol
El sector de energías renovables en el Perú avanza a un ritmo sostenido, con grandes proyectos de energía solar por más de US$ 1,268 millones que apuntan a fortalecer la generación limpia en el país y sumarán más de 1,400 MW al sistema eléctrico nacional. Este dinamismo no solo viene transformando la matriz energética, sino que también está redefiniendo el mercado laboral, elevando la demanda de profesionales capaces de integrarse a iniciativas de alta complejidad técnica y operativa.
Una de las principales tendencias es la búsqueda de perfiles híbridos. Las empresas ya no demandan únicamente ingenieros o especialistas técnicos, sino profesionales que comprendan el ciclo completo de los proyectos: desde la evaluación y originación, hasta la construcción, operación y gestión de activos. A ello se suma la necesidad de habilidades en análisis regulatorio, planificación financiera y relacionamiento comunitario, factores decisivos para asegurar la viabilidad de iniciativas de largo plazo.
Otra tendencia clara es la valorización del talento local con proyección global. El conocimiento del territorio, la normativa y la dinámica social se convierte en un activo estratégico cuando se combina con estándares internacionales y metodologías de clase mundial. Esta integración permite acelerar procesos, anticipar riesgos y fortalecer la sostenibilidad de las inversiones en el tiempo.
La digitalización también está transformando el perfil profesional requerido. El uso de herramientas de monitoreo remoto, análisis de datos, automatización y gestión inteligente de activos exige competencias tecnológicas cada vez más sólidas. La formación continua deja de ser opcional y se convierte en un elemento diferenciador para quienes aspiran a desarrollarse en el sector.
Finalmente, la diversidad y la capacidad de trabajo interdisciplinario se consolidan como factores críticos de competitividad. Equipos diversos, con distintas miradas y especialidades, generan soluciones más innovadoras y resilientes frente a los desafíos técnicos, regulatorios y sociales. En esta nueva etapa de la transición energética, el talento no solo acompaña el crecimiento del sector: lo impulsa y lo define.






