Brasil, Guyana y Argentina impulsan un crecimiento proyectado de hasta 35% en la producción regional hacia 2030, superando el ritmo de expansión de Medio Oriente y Estados Unidos.
Un nuevo epicentro energético global
Sudamérica se perfila como la región petrolera de más rápido crecimiento del mundo. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), entre 2024 y 2030 la producción de crudo en la región aumentará alrededor de 30%, llegando a cerca de 10 millones de barriles diarios. Este avance supera en velocidad de expansión a Medio Oriente y a Estados Unidos, que históricamente han liderado el sector.
Motores del boom: Brasil, Guyana y Argentina
El mayor impulso provendrá de tres polos clave:
-
Brasil, que en junio alcanzó un récord de casi cinco millones de barriles diarios gracias al presal marino.
-
Guyana, donde el bloque Stabroek, liderado por ExxonMobil, se ha convertido en uno de los descubrimientos petroleros más importantes del mundo.
-
Argentina, con Vaca Muerta, la formación de hidrocarburos no convencionales que ya creció 28% interanual en julio y que proyecta llegar al millón de barriles por día en los próximos años.
Estos avances, sumados a Surinam, compensarán el declive de yacimientos maduros en países como Colombia, Ecuador y Venezuela.
Proyecciones y oportunidades
Consultoras internacionales como Rystad Energy y McKinsey prevén que el crecimiento petrolero sudamericano podría alcanzar hasta 35% en esta década, lo que representa un salto productivo de entre 4% y 5% anual, frente al 1% promedio mundial.
Al no estar sujeta en gran parte a las cuotas de la OPEP, la región ofrece márgenes de expansión más amplios para inversionistas internacionales.
Retos y transición energética
El auge petrolero enfrenta críticas de ambientalistas y expertos en sostenibilidad. Brasil, anfitrión de la COP30, defiende que los ingresos del crudo son necesarios para financiar la transición energética hacia fuentes más limpias como la solar, eólica o hidrógeno verde. Sin embargo, la presión internacional crece, pues los nuevos proyectos contrastan con las metas globales de reducción de emisiones.
Una región en la mira de las grandes petroleras
Con costos de producción competitivos y abundantes reservas en aguas profundas, Sudamérica sigue atrayendo capital extranjero frente a un Estados Unidos con cuencas de esquisto en declive. El desafío, advierten los analistas, será sostener el crecimiento más allá del 2030 y asegurar infraestructura suficiente para mantener el impulso.






